Ya se está haciendo un hábito tomar como ejemplo lo que ocurre en los países nórdicos. Ya no sólo nos dan pauta en el tema educacional –aunque resulta algo polémico esto de dejar de enseñar la letra manuscrita– sino que cuando se trata de implementar iniciativas que cuiden el medioambiente, la verdad, me dejan sin habla. Ahora la gran novedad es la implementación de las azoteas verdes por ley.

No es que sea algo tan nuevo. Alemania fue el país punta de lanza, Canadá el primero en implementar una ley que las incentivó, y en otros, como Suiza, se obliga sólo a los edificios nuevos. Si embargo, Copenhague, capital y ciudad más poblada de Dinamarca, dictó una legislación lleva a cubrir sus azoteas (unos 20.000 metros cuadrados aproximadamente) de verde ¿y para qué? Para ser carbono neutral en un plazo de solo 10 años.

La medida no es caprichosa, porque dentro de las ventajas no sólo está la estética. Un techo cubierto de plantas claramente ayudan a absorber la lluvia, también actúa como un moderador de la temperatura, y de más está decir lo que hacen por el aire y el consumo de CO2.

Me encantaría ver los techos de las ciudades como Temuco, Rancagua o Santiago, entre tanta contaminación, con sus azoteas llenas de variedades de pastos, plantas y huertos.

Una gran y beneficiosa ley. Se los dejo planteado señores parlamentarios para que de una vez comencemos a copiar descaradamente lo bueno.

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