Quien quiere a su madre no puede ser malo, reza el refrán… alejado de la realidad. Los hombres que sembraron muerte y terror también fueron niños, inocentes, ingenuos. Luego, algo los cambió. Y en eso algunos piensan que sus mamás fueron decisivas. ¿Qué tanto?
 Aquí varios testimonios.

Corría el año 39 d.C y una mujer llamada Agrippina, de 13 años, se casaba con un cónsul romano. “De la unión de Agrippina conmigo sólo puede salir un monstruo”, dijo él. Cierto. Su hijo, Nerón, está inscrito como una de las personas más perversas de las que se tiene registro. La historia con su madre, eso sí, da para novela.
Cuando Agrippina enviudó no quiso perder sus privilegios y no encontró mejor camino que llevar a su hijo al trono de emperador.

Nerón, está inscrito como una de las personas más perversas de las que se tiene registro.

Conseguido el objetivo, Nerón comenzó a cansarse de la ambición y sed de poder de su madre. Cuando le colmó la paciencia, decidió matarla. Primero con veneno. Luego, derrumbando su habitación mientras dormía. Nada funcionó.Entonces la invitó a un paseo en bote con el fin de hundirlo con ella a bordo. Tampoco. Finalmente, y alegando una conjuración ficticia, Agrippina fue ejecutada. El desenlace cumplió una profecía de los astrólogos: “Será rey, pero matará a su madre”, le dijeron cuando ella preguntó por el futuro de su hijo. “Que me mate, con tal de que reine…”, respondió.

LA DE STALIN QUISO CONVERTIRLO EN OBISPO. El padre del dictador —responsable de la muerte de más de 20 millones de personas— era alcohólico y con frecuencia los golpeaba a ambos. Los cuadernos que Ketevan Geladze escribió durante años revelan que cuando Joseph escuchaba a su padre acercarse a la casa, le pedía atemorizado que lo dejara ir donde los vecinos hasta que él se quedara dormido. La mamá intentó convertir al niño en religioso e invirtió todo su dinero para darle esa educación. Pero no hubo caso. Años después, cuando Stalin era el líder del régimen comunista, instaló a su mamá en un palacio del Cáucaso, reservado únicamente para zares, pero ella sólo ocupó una pequeña pieza. Antes de morir, le preguntó a Joseph: “Hijo, ¿quién eres exactamente ahora?”. “¿Te acuerdas de los zares? Bueno, ahora soy como uno de ellos”, le respondió. “Te habría ido mucho mejor convirtiéndote en obispo…”, insistió. Geladze murió el 4 de junio de 1937.
Wp-Mamás de malos 450

NO TODOS LOS HIJOS SIGUEN EL CAMINO DEL MAL POR DECISIÓN PROPIA. En 1969, el nombre de Charles Manson saltó a la fama por el asesinato de Sharon Tate, mujer del cineasta Roman Polanski. Pero la historia comenzó cuando Kathleen Maddoz quedó embarazada a los 16 años. Era alcohólica, rebelde y con un largo prontuario policial. Como mamá una vez trató de cambiar a Manson por un vaso de cerveza. “Días después, mi tío tuvo que buscarla por toda la ciudad para llevarme de vuelta a casa”, dijo. Cuando el niño tenía cinco años, Kathleen fue presa por un robo a mano armada, lo que obligó a Manson a trasladarse a West Virginia, donde creció al cuidado de sus tíos. Años más tarde, ya en la cárcel, el hombre declararía: “Lo único que mi mamá me enseñó en la vida es que todo lo que dijo siempre fue una mentira. Por ella aprendí a no creer absolutamente nada a nadie”.

ALGUNAS INTENTAN TAPAR EL SOL con el dedo chico. “Tengo dos camisas de Pablo y duermo con ellas bajo la almohada. Yo no creí que era criminal ni lo he creído nunca. No me avergüenza ser su mamá”, ha dicho Hermilda Gaviria, mamá de Pablo Escobar. Desde pequeño, la figura de Gaviria —una matrona de carácter duro— ejerció fuerte influencia en él. Fueron siempre muy cercanos. Pablo la respetó más a ella que a Abel, su papá, por lo que se convirtió en la persona más importante para el traficante. El día que lo mataron, ella fue a reconocer el cadáver e informó a la opinión pública.
Finalmente, Hamida al-Attas —la mamá de Osama Bin Laden, el terrorista que tuvo a George Bush Jr. en la encrucijada—, es la décima mujer del magnate Mohammed Bin Laden, con quien tuvo un solo hijo y mantuvo una relación muy cercana con él. Pero todo se derrumbó cuando él se convirtió en terrorista.

Tengo dos camisas de Pablo y duermo con ellas bajo la almohada. Yo no creí que era criminal ni lo he creído nunca. No me avergüenza ser su mamá.

Según investigaciones de Estados Unidos, Bin Laden llamó a su madre dos días antes de los atentados de septiembre de 2011 para decirle que “algo grande va a ocurrir”, agregando que tendrían que mantenerse alejados por un buen tiempo. Luego, su madre lo visitaba con frecuencia en sus escondites para tratar de convencerlo de que abandonara sus planes. No le resultó, y en mayo de 2011, Osama fue asesinado.

No todos los hijos son un regalo de Dios.