Recién el lunes 4 de mayo, se oficializó cómo se llamaría a la nueva heredera, cuarta en la línea de sucesión al trono británico: Charlotte Elizabeth Diana. Con los tres nombres elegidos por los duques de Cambridge honran a tres importantes miembros de la familia real, siempre con el consentimiento de la reina, que esta vez fue consultada por teléfono. 

Charlotte es el femenino del nombre del padre de William, el príncipe Charles. Elizabeth no solo es el nombre de la actual monarca, sino que también el de la Reina madre Elizabeth Bowes-Lyon y es además el segundo nombre de Kate Middleton

Diana parecía opción obvia para recordar a la querida princesa de Gales, abuela de la niña. La última Charlotte heredera al trono de Gran Bretaña murió al dar a luz, en 1817, cuando tenía 21 años. En la familia de Kate también existió una Charlotte a través de la línea materna de su padre, Michael Middleton.

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Obviamente el nombre más complejo de elegir fue Diana. El más significativo para los británicos y fundamentalmente para sus hijos, fue fuente de grandes discusiones familiares, por las “incomodidades” que provoca en los Windsor. Sobre todo en el príncipe Carlos y su esposa Camilla, la que fue su amante durante 24 años, tiempo en que estaba casado con la popular Diana. En los funerales de Lady Di, la familia real tuvo que ceder ante la voluntad del pueblo y rendirle honores a regañadientes.

Pero en esta pasada no ganó Camilla, ni Carlos. Guillermo y Harry, que veneran a su madre, sumados a Kate, la duquesa de Cambridge, otra que respeta profundamente su figura, lograron algo hasta ahora poco probable: que un heredero al trono británico se llame —aunque sea con su tercer nombre— Diana.