Hace 10 años Melania caminaba hacia el altar con un vestido Christian Dior de 200 mil dólares. Teatral y dramático, poseía un enorme vuelo de satín en blanco duquesa y adornos en oro y pedrería que reunían más de 500 horas de trabajo manual. A su lado, el magnate más polémico de los Estados Unidos, Donald Trump, juraba ante el altar que la amaría hasta que la muerte los separe. Hoy, siguen unidos y más aferrados que nunca, avistando juntos la Casa Blanca. Un viejo cliché dice que detrás de un gran hombre existe siempre una gran mujer. Palabras que en muchas ocasiones pueden sacarles canas verdes a las más feministas, pero que en esta ocasión parecieran tener algo de sentido.

Él, empresario y millonario, con una brillante carrera política por venir. Ella, eslovena, arquitecta y ex modelo, dueña de una marca de joyas de alta moda próxima a lanzar su nueva colección en febrero de 2016. Si bien la candidatura a la presidencia de los Estados Unidos de Donald Trump no cayó muy bien a todos, la postulación es un hecho. Liderando muchas de las encuestas, el candidato ya ha dado entrevistas oficiales y, a su lado, Melania lo acompaña como posible futura primera dama. En un inicio, la ex modelo se mantuvo tras bambalinas en la carrera política de su marido, pero hoy ha comenzado a aparecer de forma pública en actos políticos. Apoyándolo y opinando. Los flashes la buscan y la gente la observa, queriendo descubrir más sobre esta eslovena de 45 años, 24 menos que su compañero.

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Nacida en 1970 en la localidad de Sevnica, actual Eslovenia, Melania podría ser la primera anfitriona de la Casa Blanca que no ha nacido en territorio nacional desde el siglo XIX. Desde los 16 se dedicó al modelaje, siendo influida por su madre, quien trabajó como diseñadora de modas amateur cosiendo ropa en una fábrica. “Mi mamá estaba en el negocio de la moda. Tenía cinco años cuando desfilé en una pasarela por primera vez e hice anuncios con 16”, declaró Melania en una entrevista a Parenting.

A los 17, fue descubierta por el fotógrafo Stane Jerko, durante un concurso de moda. Desde allí, su éxito en las pasarelas fue innegable. A los 18 consiguió un contrato con una agencia en Milán, época en la que pudo trabajar junto a prestigiosos fotógrafos, como Mario Testino o Helmut Newton. Luciéndose, además, en las portadas de varias revistas de moda, como Vogue, Elle, Sport Illustrated y Harper’s Bazaar.

Una brillante carrera en el modelaje que complementó perfectamente con sus dotes intelectuales. Pues al mismo tiempo que desfilaba, estudiaba arquitectura y diseño en la Universidad de Ljubljana, una de las más reconocidas de Eslovenia. Grado que logró conseguir y titularse airosamente.

Ya con 30 años dejó las pasarelas. De hecho, fue durante esta misma época que conoció a Donald en una fiesta organizada por Paolo Zampolli, fundador de ID Models Management, durante la New York Fashion Week de 1998. Ella tenía 28 años, él 52. Y si bien Trump fue el primero en pedirle su número telefónico, ella se negó a darle tal información por la fama de conquistador del magnate. Por lo mismo, fue Melania quien anotó el contacto del futuro político, decidiéndose a llamarlo semanas después.

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Fue en el año 2000 cuando se les vio juntos por primera vez. En total, mantuvieron un noviazgo de siete años, hasta que en 2005 se casaron en el resort Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida, propiedad de Trump. Claramente los rumores y polémicas en torno a las verdaderas intenciones de la modelo no se hicieron esperar, pero ella ha sido clara al respecto. “No puedes estar con una persona si no la quieres, si no te llena. No puedes abrazar un apartamento bonito o un avión. No puedes hablar con esas cosas”, declaró en una entrevista para The New York Times.

Hoy, son padres de Barron, de 9 años. Donald, además, tiene cuatro hijos de matrimonios anteriores —Donald Jr, Ivanka, Eric y Tiffany—, jóvenes con los que Melania se lleva de maravilla. Juntos forman una familia que, si bien podría parecer atípica para la Casa Blanca, aun así atrae la atención de las audiencias.

Pero, ¿qué tipo de primera dama sería Melania? Hasta el momento, se le ha visto bastante discreta. En un segundo plano, sin intervenir en la carrera política de su marido. “Ese es su trabajo, y yo lo estoy apoyando”, sentenció en una entrevista para la revista People. Sin embargo, esta postura no puede permanecer por mucho tiempo. Estados Unidos desea saber cuáles serían sus cometidos y sus proyectos como primera dama, posición que en Norteamérica es casi tan valorada como la presidencia misma.

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Sobre los polémicos dichos de su marido respecto a los inmigrantes, a quienes calificó de “delincuentes y criminales”, la ex modelo ejemplificó con su propio caso. “Pasé por un largo proceso para conseguir la nacionalidad estadounidense en 2006. Ni siquiera se me pasó por la mente quedarme aquí ilegalmente. Creo que la gente debe seguir la ley”, sostuvo. Su marido Donald, en tanto, defiende el papel de su esposa. “Sería una maravillosa representante para nuestro país y la puedo ver muy involucrada en asuntos relacionados con la salud de la mujer”, dijo el magnate en la misma entrevista. “Es elegante y con un gran corazón. Muy tranquila, segura, cariñosa y guapísima”, aseguró.

Características que, definitivamente, son apropiadas para una anfitriona de la Casa Blanca, pero que aún falta complementar con sus proyectos y quehaceres. Por ello, sólo queda esperar la decisión de la ciudadanía y observar atentos el futuro desempeño de Donald y Melania en su camino por liderar los Estados Unidos.