Por años Hernán Calderón Argandoña (15) se había mantenido lejos de la polémica y de los vaivenes de la fama de su familia. Incluso le ofrecieron participar en el reality Las Argandoña de TVN junto a su mamá, hermana y abuela, pero se negó rotundamente, por mucho que la oferta era tentadora. Nunca le interesó aparecer en público…, hasta hace unas semanas cuando Raquel confesó entre lágrimas en el BDAT que su hijo se había ido del departamento para volver a vivir con su padre, el abogado Hernán Calderón porque éste “era más permisivo”. “Hernancito ya no me contesta el celular, ni los mensajes de texto”, dijo en esa oportunidad cuando argumentó que el distanciamiento se debió a que el adolescente quería más libertad y que ella era más estricta como madre, a diferencia de su padre.

Sus palabras cayeron como un misil en el adolescente quien escogió Twitter para responderle. “Mi papá es más estricto y me fui, ya que ella es una pésima mamá, a la que sólo le interesa la plata de los programas y lo que la gente dice de ella”…, “es mamá para la foto, solo le importa la TV y es un cero”, fueron algunos de los tantos mensajes en contra de Raquel que ese día aparecieron en la cuenta del joven. Fue la salida del anonimato de ‘Nano’ —como le dicen sus cercanos—, y de paso entraba de lleno a la polémica.
Han pasado los días, y ya con la cabeza más fría Hernán Calderón hijo reconoce que usó palabras demasiado duras para referirse a su madre, pero que no se arrepiente del fondo de su mensaje. “Siempre le pedí, incluso muchas veces llorando, que no hablara de mí en las entrevistas o en TV, pero nunca dejó de hacerlo. Está bien que hable de su vida privada, pero no tiene por qué referirse a la mía… Por una mala actitud suya me fui de la casa, pero ella para quedar bien dijo que lo hice porque era muy estricta, dejándome poco menos que como un reventado, que andaba botado de casa en casa”.

DE SU MADRE —además de la altura (mide 1.80 mt) y cierto parecido físico—  heredó su carácter fuerte y frontal que muchas veces no se guarda lo que piensa. Está en primero medio del colegio Santiago College, y aunque se define como un alumno normal, ya ha comenzado a pensar en el futuro. “Antes era más relajado con las notas, pero este año me puse las pilas porque ahora cuentan para la PSU”. Sus ramos preferidos: inglés, castellano y física. Luego partirá por casi un mes a un instituto en Londres para reforzar su idioma.
Pololea hace un año (con su pareja comparten un perro al que bautizaron como Willy). También le gusta el fútbol, practica piruetas en bicicleta y es fanático de la U y del reggaetón. Es tanta su afición por este género que conoce la vida y música de la mayoría de sus exponentes, y hace un año que no sólo se peina y viste como tal (con corte mohicano y rapado a los lados, pantalones pitillos, cadenas largas y bling bling de oro y brillantes, con los que posó para nuestra revista). Y su pasión reggaetonera parece tan genuina que quiere grabar un disco, está con clases de canto; se contactó con DJ Fox y luego con el sello Galactik Music con el que hace tres meses trabaja en su primera canción. “Quiero dedicarme a la música”, asegura. “Antes quería estudiar leyes, pero cuando vi que mi hermana (Kel) se leía montañas de libros en un día para sacarse una buena nota, ¡dije nica!; empecé a dudar. Con mucho esfuerzo podría leerme uno ¡en dos meses!… Si todo sale bien con la primera canción, la idea es grabar una segunda, tercera y así hasta sacar mi disco”.
—¿Cómo parte su afición por la música?
—El reggaetón me gusta hace años, pero este último tiempo he estado en contacto con cantantes y beat makers, quienes desarrollan las bases y los ritmos. DJ Fox me asesoró sobre quién podía ayudarme a hacer un disco, facilitarme estudios de grabación y así llegué a Galactik Music que ha formado a muchos cantantes reggaetoneros.
—Está trabajando en su primera canción, ¿cómo va eso?
—Estamos creando la letra, ellos me están componiendo, y yo estoy enfocado en mis clases de canto y afinación. Mi intención es llegar después a componer mis temas. Quiero imponer mi propio estilo.
—¿Y cuál sería el suyo?
—El reggaetón se divide en romántico, maleante (sobre peleas, calles) y bellaqueo, y yo me quiero dedicar a este último, que es el típico que tocan en las discos para dedicarlo a las mujeres.
—Ah, le gusta el más sensual.
—Sí, ese que es más lentito… Mis referentes son J Alvarez, por lo coqueto que es con las mujeres; Farruko, por su voz delicada y Ñengo Flow, por las letras y joyas que usa…
—¿Le atrae el tema de las joyas?
—Es entretenido andar con bling bling. Tengo varios anillos de oro, y me mandé a hacer una cadena larga de plata con un brillante que me llega hasta el ombligo. Los reggaetoneros son súper competitivos entre ellos, por algo algunos se llaman El jefe o The big boss, y  a través de sus joyas tratan de demostrar lo bien que les ha ido.
—¿Su motivación es musical o le llama la atención la vida de lujo que muchos tienen?
—Me atraen porque rompen esquemas, y los más exitosos ganan muy bien y tienen vidas bacanes, con mansiones, autos deportivos… Pero obviamente me fascina el género, y si se ganara poco, no dejaría de hacer canciones porque me motiva más allá de la plata.

“ME GUSTA SER DISTINTO. En el santiago college soy el único al que le interesa el reggaetón. La mayoría escucha a Lil Wayne, David Guetta, pop electro, rap gringo. A los que les gusta el pop romántico andan todos vestidos de jeans y polera. Hay una frase de Kurt Cobain que dice: ‘ellos se ríen de mí por ser distinto’;  yo me río de ellos por ser iguales. Busco mi estilo. Y si hoy ando de pitillos con brillantes y mañana decido vestirme como los demás, será porque yo quiero, no por miedo a que se burlen de mí”.
—¿En qué más intenta ser diferente?
—En que digo lo que pienso. Mucha gente es doble estándar, de los que te dicen ya dale, cuídate, te das vuelta y piensan que ojalá te pase algo malo. Voy de frente;  la gente es mi amiga o no, pero no soy a medias tintas.
—¿Se reconoce rebelde?
—Rebelde, no; distinto, sí. Por ejemplo Farruko tiene un corte medio punky; Daddy Yankee tiene una sopaipilla. Yo me hago un mohicano en desnivel y  me rapo a los lados.
—¿Sus padres, amigos, qué dicen del look?
—Lo típico ¡¿qué te hiciste?! A mis papas no les gusta mucho, claro, no es común a lo que se ve en las calles. Muchos asocian este look al flaite, al delincuente, pero cuántos hay de corbata… Al final no depende del estilo, sino de la persona.
—¿Cómo se proyecta?
—Todo dependerá de cómo me vaya con mi primera canción. Pero sueño con dedicarme a esto, en un año sacar mi disco y sonar en las radios. Tengo claro que en Chile es muy difícil pero voy a hacer lo posible para que funcione y si no resulta, creo que me iré por leyes.
—Siempre fue bajo perfil, sorprende verlo ahora dispuesto a asumir una faceta más pública.
—No estoy de acuerdo en ser conocido por farándula, ser hijo de o por hablar de otras personas. Sí por algún talento, como los cantantes o artistas.
—Con la diferencia que usted es hijo de la Argandoña, ¿qué límites pondrá?
—No dar motivos para que opinen de mí, sino de mi música; y si hablan de otros temas, no pescar. Esta entrevista la di para aclarar cosas que se han dicho y que no corresponden a la realidad, ya que salgo y figuro con imágenes de otra época en el docurreality Las Argandoña sin mi autorización. Además me interesa conversar de reggaetón, de mis proyectos; no de mi vida íntima.
—¿Cuáles han sido sus mayores costos por ser hijo de Raquel Argandoña?
—Eres más conocido; hay gente que te tiene buena y otras personas, mala, aunque no me conozcan. Muchos deben decir ‘ah el niñito cuiquito de la Raquel debe ser igual a ella’.
—¿Le afecta eso?
—No, porque hablan sin conocerme, por la impresión que tienen de mi mamá.
—También le traerá algún beneficio.
—Sí, se te abren algunas puertas más fácil. Le pedí ayuda a Adriana Barrientos para que me contactara con DJ Fox; si no hubiera sido hijo de Raquel Argandoña, quizá no me habría dado pelota.

 

Lea la entrevista completa en la edición del 9 de noviembre.

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