Pongamos la música: “Tengo mi mente puesta en ti”, de George Harrison, y “Wishing Well”, de Terence Trent d’Arby; “Faith”, de George Michael; “1-2-3”, de Gloria Estefan y la Miami Sound Machine. “Fast Car”, de Tracy Chapman. “Sweet Child o’ Mine”, de Guns.

“Simply Irresistible”, de Robert Palmer. “Red Red Wine”, de UB-40. “Desire”, de U2.

En el cine están dando “Rain Man” y “Beetlejuice”, con una juvenil Winona Ryder. “El último emperador”, de Bertolucci. “Terciopelo azul”, “Wall Street”, “Los intocables”.

En la tele tienen éxito “Los años dorados” (“Golden Girls”) y “Cheers”. (Buenos guiones.)

Las páginas de publicidad las cubren Apumanque, Parque Arauco y Tom Mail, “el poderoso y exclusivo servicio de Correo Electrónico de VTR”. Esto me interesó, y entrevisté a quienes estaban a cargo: Claudio Ortiz (después gerente general de la Cámara de Comercio de Santiago) y Ricardo Grob.

¡Es 1988!

Cuando apareció la primera revista CARAS, no había celulares ni Internet: todavía nos mirábamos las caras cara a cara. Sin cable.

Recién ese año se anunciaron los primeros celulares en Chile, con dos compañías: CTC y Cidcom. Yo creo que ya nadie se acuerda que en esos tiempos era un drama conseguirse un teléfono fijo: había que esperar meses y eran carísimos. Rosario Alvarez escribe en una de las primeras CARAS: “La CTC sólo tiene líneas disponibles en Buin, Trinidad, Paine, Padre Hurtado, Talagante y unas pocas en Ñuñoa”.

Y podíamos vivir sin la locura actual de la hipercomunicación.

¡Cómo hemos cambiado!

Pero grandes transformaciones estaban haciendo hora para entrar al escenario. En la rígida Unión Soviética, Gorbachov impulsaba la perestroika, que proponía la reestructuración económica del país (hacerlo menos centralizado), y la glásnost, que pretendía atenuar las políticas que restringían la libertad de expresión.

En Chile, todos se preparaban para el plebiscito de octubre. En la primera revista CARAS decían de Ricardo Lagos que se había convertido en “la cara del No”, en la figura “que emplaza al Presidente de la República por televisión”.

Curiosamente, no estaba claro quién iba a ser el candidato por el “Sí”, pero Pinochet corría con mucha ventaja.
Muchos se preparaban para competir por las parlamentarias: Allamand, la Cristi, el Gute, Bombal, Latorre.
En Francia, la competencia era entre Chirac y Mitterrand.

Los rostros: Juliette Binoche, Isabella Rossellini, Sophie Marceau, Margaux Hemingway, Kelly McGillis (“Top Gun”), ¡Cybill Sheperd!, que seducía a un peludo Bruce Willis en “Luz de Luna”…

En Chile, una revelación: Ana María Gazmuri. Y Susana Palomino pasaba a animar en TV.

Un artículo que entrega buenas pistas del ambiente que se vivía apareció en el cuarto número de CARAS: “Los in y los out de los políticos”. Algunos de los “in” son maravillosos, como “usar zapatos con cordones” o “escuchar radio”.

(En los años 60 un gran éxito del grupo chileno Los Picapiedras fue “Si estás in, prefiero estar out”. Muy buen tema.)

Está “out” ser amigo de Alfonsín, pero “in” serlo de Felipe González (esto era muy cierto: algunos figuraron largo tiempo en primera plana por esta amistad con el líder español que tenía el mejor apodo; le decían “Dios”).
Está “out” no saber quiénes son U2, The Cure, Sting y Whitney Houston.

Está “in” participar en “De Cara al País”, el programa que animaban Roberto Pulido, Raquel Correa y Lucía Santa Cruz (donde apareció el dedo de Lagos).

Por supuesto, está “in” leer revista CARAS, y “out” tomar “demasiado en serio este artículo”…

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