Durante la última elección, la presencia de un candidato de perfil absolutamente ecologista como Alfredo Sfeir nos demostró que el tema medioambiental cada día ocupa más espacio en las preocupaciones de la ciudadanía.

Y así lo entendió también la actual Presidenta al incluir en su programa frases como: “Tenemos la obligación de avanzar en mecanismos para mitigar los efectos crónicos de la contaminación en la salud. Aceleraremos la elaboración y revisión de normas de emisión de aire así como de normas de calidad.”.

Algo fundamental si se recuerda los hospitales llenos de niños con problemas bronquiales a causa del mal aire que deja cada invierno capitalino, o incluso lo vivido en Temuco el 2013, ciudad que apagó sus chimeneas caseras a causa de los peligrosos índices. También el programa habla de la contaminación acústica y señala que “nos aplicaremos y perfeccionaremos la normativa que se vulnera con mucha frecuencia, y exigiremos su cumplimiento con firmeza”. Y así, también se refiere sobre los olores o la basura, tema que Valparaíso sabe que puede ser crítico para la subsistencia. En este sentido comentó que “daremos prioridad a proponer y tramitar una ley general de residuos”.

Me encanta la parte en que dice que “el sector público exigirá buenas prácticas ambientales, y preferirá productos amigables con el medio ambiente”. Sería genial ver menos papel circulando en estos espacios y también algunas cajas de la Fundación San José, encargada del retiro de este para su posterior reciclaje.

Dejando fuera las fotos, son cuatro páginas en las que se proponen algunas ideas que se llevarán a cabo durante el periodo que recién se inicia. Sinceramente espero que se pongan en práctica éstas ideas y muchas más. Sólo me preocupa que quienes estén liderando su puesta en marcha, tengan la idoneidad para hacerlo.

En este contexto, la noticia entregada ayer  17 de marzo por El Mostrador me parece a lo menos inquietante. El diario online sostiene que Cristián Franz, Superintendente de Medioambiente, está vinculado a través del Grupo Alianza –del cual es uno de los propietarios en un 40%–  a la Barrick Gold.  Sí, la misma que ha tenido tantos problemas con el tema de Pascua Lama. Su empresa –a través de la sociedad Los Chungungos Ltda.– realiza asesorías ambientales a empresas mineras y energéticas. Esto es lo que llamamos conflicto de interés.

Está por verse cómo se desarrolla la noticia. Es de esperar que ésta y otras complejas nominaciones de autoridades no opaquen el espíritu del programa, y menos su tan necesaria realización.

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