A estas alturas pocos deben ser los que desconozcan qué es Lollapalooza. Por todos lados oímos que hay concursos, promociones y actividades relacionados a este gran festival. Este tipo de encuentros, el quinto ya en Chile bajo este nombre, tiene asociada la participación de una gran cantidad de público lo que sin duda deja una huella… huella que en muchos casos se traduce en basura. Ya hemos visto en otros eventos masivos que los arrebatos de exaltación de los participantes se traducen en kilos y kilos de desechos.

Pero los organizadores de Lollapalooza van más allá y desde hace varias versiones se están preocupando del tema. Esta vez incluso cuentan con el patrocinio del Ministerio del Medio Ambiente y el Sello de Eficiencia Energética de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (AChEE). Como parte de sus actividades y bajo el llamado “Espíritu Verde” gestionan los residuos del festival a través del reciclaje, también se ocupan de su huella de carbono, ya sea tanto de la producción, los artistas y el público.

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Asimismo cuentan con un área llamada Aldea Verde, la que agrupa a más de sesenta organizaciones entre las que se encuentran aquellas que trabajan por la sustentabilidad –como la ONG Revolución 21 encabezada por el músico argentino Alberti– y emprendimientos que distribuyen productos amigos del medioambiente. Hay además charlas que vinculan la música, la cultura o el deporte al tema y habrá un bus solar (el EcoMóvil 3R, que promueve la conservación de la biodiversidad) y poco más de 700 voluntarios para colaborar con el reciclaje el que tiene como meta concentrar unas 15 toneladas de basura. Con actividades al más puro estilo “recicla y gana” se propone que aquellos que lleguen con bolsas con residuos a los stands de Rock & Recycle participan por un viaje a Lollapalooza Argentina con pasajes y alojamiento incluido.

Varias iniciativas, algunas novedosas y otras que se consolidan, pero todas apuntan a lograr que el público disfrute de la música sin dejar una triste postal llena de basura como recuerdo. Un ejemplo a imitar por otros organizadores y un compromiso a seguir por parte de los asistentes.

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