Con sus kilos de más logra la portada de Vogue. La nominan a cuanto premio televisivo existe. Se va de cita doble con los Obama. Lanza libro. ¡Todos aman a Lena Dunham! ¿Pero en qué momento este afecto, sin dosificación, en corto plazo se transforma en “cariño malo”?

Parece difícil pensar que esta adorable e hipertalentosa veinteañera —quien saltó a la fama internacional por crear, dirigir y protagonizar la serie de HBO Girls— pueda generar anticuerpos entre sus fieles fans. Pero sucede. Más en tiempos de redes sociales. Muchos ya han cruzado la frontera que separa lo cool del territorio detestable. Ni hablar en política, donde esa línea es aún más fina y los que un día eran líderes se transforman fácilmente en personajes odiosos.

Sí hay que ser justos y asumir responsabilidad en ese cruce. ¿Cuántas veces descubrimos una banda, director, actor, tienda o serie que parecían tesoros privados y que bajaron de estatus con su popularidad?

Lena opina de los más variados temas. Asiste a cada convocatoria taquillera. Se desnuda no sólo en su show, sino que también en otros programas para ironizar sobre su falta de pudor. Tuitea. Está en todos lados. Y esa omnipresencia coquetea con la irritación del público.

Afortunadamente, ya confirmada otra temporada de Girls, la artista anunció que dedicará más tiempo a sus proyectos detrás de cámaras y saldrá de su actual primer plano conservando su categoría cool.

Son días difíciles para mantener esa última etiqueta. La receta, según lo que se desprende de las figuras contemporáneas que todavía la ostentan, es conservar una distancia de las redes sociales, enemigas número uno del atractivo.

Las últimas personalidades cool aparecieron en días sin esas plataformas. Sólo existen casos aislados a esa regla: Obama rompe esta maldición, con un talento único para dosificar el uso de la web y conectarse con la cultura pop.

Si resiste al hambre que existe por ella, Lena Dunham podría aparecer en TV, cercana a los 60 años, bailando  al ritmo de Dancing on my own (tal cual lo hizo en una ya clásica escena de la primera temporada de  Girls). Y, quizá, replicaría el efecto que tuvo este mes Kevin Bacon repitiendo su coreografía Footlose para un late show: se convirtió en un viral en las redes sin dejar de ser un ícono cool.

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