Estas conversaciones salieron a la luz hace un par de semanas. Quince días después, la Fundación La Caixa, cuya área internacional dirige la hija del rey de España, comunicaba que Cristina de Borbón se trasladará a fines de agosto a Ginebra. Los medios españoles publicaron la noticia con una coletilla: su marido se queda en Barcelona. Y las noticias añadían que el duque de Palma viajará regularmente a Suiza. No pocos cronistas lo interpretaron como el fin del  matrimonio. Pilar Eyre fue de las más tajantes: “Se separan”, tuiteó. Los medios más monárquicos, sin embargo, insisten: siguen juntos.

No es el caso del periódico El Mundo que citó a una “fuente” del círculo de la infanta que afirmó: “Aunque lo nieguen, se trata de un primer paso hacia la separación”. Según ella y otras voces, hace tiempo Cristina conoce las aventuras de su marido con la mujer del email, de quien todavía se desconoce su identidad, ya que Mongolia —la revista que ha publicado los correos— ha ocultado su nombre y dirección. Las versiones afirman que en principio la Infanta habría decidido perdonar a Iñaki, pero que ahora se haya hecho público… “Doña Cristina es muy orgullosa (…) Esto la humilla”, añade la fuente de El Mundo.

Los correos se han publicado tarde porque Iñaki ha hecho todo lo posible para evitarlo, consciente del daño que podrían causar al matrimonio. Aunque según algunos la infanta habría decidido separarse hace unos meses tras darse cuenta de que tarde o temprano saldrían a la luz. El bolón venía rodando hace rato…

Fue a finales de marzo cuando se supo que Diego Torres, socio del duque en el Instituto Nóos, quería publicar unos emails que destaparían presuntas infidelidades del yerno del rey. La acción formaba parte de su estrategia para defenderse de, entre otros, el cargo de malversación de fondos públicos, imputación que comparte con Iñaki, y para vengarse de éste después de que Urdangarin lo haya señalado como único culpable de los delitos. En el último año, Torres le ha entregado al juez varias remesas de correos internos que involucran en la trama a la Infanta, la Corona y hasta Corina, la amiga del monarca. Los emails también comprometen la figura del marido de Cristina, que en uno de ellos firma como ‘El duque em…palma…do’.
Esta vez, sin embargo, los correos versan sobre su intimidad.

Iñaki consiguió en abril que un juez prohibiera temporalmente la difusión de dichos correos por parte de Torres y de los medios que más azotan al duque, bajo el argumento de que su contenido era irrelevante para el caso. La medida sólo afectaba a siete medios, pero el resto tampoco los publicaron. En julio se celebró una vista para que la prohibición fuera permanente. El juez falló a favor de los medios, pero mantiene la prohibición en Torres.

Como sea, los emails llegaron a Mongolia, que sí se atrevió. La conversación entre el ex jugador de balonmano y la mujer —a la que el portal Vanitatis identifica con la esposa de un íntimo amigo y compañero en el F.C. Barcelona— no dejan lugar a dudas sobre la naturaleza de la relación. “He pensado que quizá sería un buen momento para vernos pero… cuántos problemas. Sitio, hora, trabajo, niños, el marcaje (…) no pierdo la esperanza (…) tenemos que ingeniar algo sofisticado porque si no estamos abocados a la depresión”, escribió Iñaki el 27 de noviembre de 2003. “Sé que estás bien, tu marido me lo dice. Me tranquiliza, me mata”, decía en otro.
La revista afirma que se reservó otros diálogos más explícitos sobre sus encuentros sexuales.
Y lo que agrava la situación: esta mujer no habría sido la única.

Según Interviú, el servicio de inteligencia español (CNI) cazó al yerno del rey con una atractiva rusa antes de la mudanza a Washington en 2008.
A la tesis de la crisis matrimonial podría sumarse también la escena que contaba Pilar Eyre hace unos días: los duques se reunieron con un especialista en Derecho Familiar en un club deportivo de Barcelona. La pareja mantuvo una conversación “grave y profunda” mientras ella manoseaba su anillo de casada. El Mundo publicó en abril que la Infanta ya habría iniciado los trámites de divorcio.

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El cese temporal de la convivencia (como Zarzuela se refirió a la separación de Elena) sería la opción más viable para la Casa del Rey, que estos días ha tildado de “martirio mediático” la repercusión del caso Nóos en la Corona española. Cronistas y medios han dicho que el rey y el príncipe Felipe quieren que se divorcie, pero que ella se habría negado por amor y para mantener a la familia unida.
El periódico monárquico ABC ha reconocido, a su manera, posibles infidelidades. La difusión de los correos no es agradable para ella, pero niega cualquier crisis. “Una pareja a prueba de fuego”, tituló el 4 de agosto. Tanto este medio como La Vanguardia insisten que Iñaki también se marcha a Ginebra, lo único que mantendrá la residencia legal en España para que no lo acusen de escaparse a Suiza. Además, debe prepararse para el juicio, para el cual todavía no hay fecha, y tener casa abierta en Barcelona le resultará más cómodo.

Separación o no, los Urdangarin hace meses que buscan nuevo destino. La vuelta a España después de cuatro años de exilio en Washington ha sido más dura de lo que esperaban. Cristina fue imputada en el caso como cómplice (si bien más tarde suspendieron su declaración ante el juez), Hacienda acecha sus cuentas, su palacete está a la venta, Iñaki ha tenido que encajar insultos como ‘chorizo’ (ladrón) o ‘hijo de puta’ en actos cotidianos como la compra de pan, y sus hijos han sido ninguneados en fiestas de cumpleaños de sus compañeros de clase. Su querida Barcelona, que antes llamaba a la Infanta ‘la nostra’ (“la nuestra”, en catalán) pese al sello independentista de la ciudad, es ahora más anti Borbona que nunca.
Catar pudo haber sido la solución para Iñaki, que enfrenta los cargos de malversación de caudales públicos, prevaricación fraude y falsedad documental. Porque recibió una oferta como ayudante en el equipo nacional de balonmano catarí, ya que el nuevo seleccionador fue entrenador de Iñaki en España (Se rumorea que el rey, gran amigo del reino catarí, movió hilos pero el hecho de que no tuviera el título de preparador truncó el plan).

Al final, el destino es Ginebra. La Caixa, entidad bancaria en cuya área social trabaja la Infanta hace veinte años, la manda para impulsar programas de desarrollo con agencias y fundaciones con sede en esa ciudad. Suena a vestido hecho a medida. ¿Por qué si ese trabajo ya se hacía desde Barcelona? Y más ahora que la fundación está haciendo recortes. El comunicado de la entidad especifica además la colaboración de dos organismos: Naciones Unidas y la Aga Khan Development Network, esta última en manos del Aga Khan, el jefe espiritual de los ismaelitas. Otra vez, un nombre cercano al círculo del monarca español.
La mudanza será en las próximas semanas y ya los  cuatro niños fueron matriculados.