Quién lo duda. El uso y venta de la marihuana ha sido siempre polémico. Sin embargo, en algunos países la comercialización ya se “eleva”, y con buenas cifras. Como es el caso de Uruguay, que desde diciembre de 2013 cuenta con una ley que regula la producción, la comercialización y la tenencia de la marihuana. U Holanda, referente internacional, con sus famosos coffee shops, donde está permitida la venta de cannabis y sus derivados. 

En Chile, si bien está a años luz, el debate ya está instalado luego de la aprobación general en la Cámara de Diputados –con 68 votos a favor, 39 en contra y 5 abstenciones–  del proyecto de ley que despenaliza su autocultivo para fines recreativos y medicinales, a través de una modificación al Código Sanitario y la ley 20.000. Si bien en su origen el proyecto que contemplaba permitir el porte de cantidades inferiores a 10 gramos, así como el cultivo de seis plantas por domicilio, hoy el gobierno pretende rebajar el límite de autocultivo, de 6 a 1 las plantas para uso terapéutico, además de fijar a 4 gramos de porte de marihuana, y no los 10 gramos para consumo personal planteado de forma inicial en el proyecto.

La ley tiene divididos a los parlamentarios y aún no se sabe con certeza cuándo se hará oficial. Pero más allá de la discusión ética o sanitaria, ¿qué perspectivas económicas ofrece la marihuana en un país como el nuestro?

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En Estados Unidos, si bien a nivel federal sigue siendo una droga ilegal, hay distintos estados que han legalizado el consumo, atrayendo ingresos millonarios. No sólo en Colorado y Washington hoy se autoriza el comercio para usos recreativos; en otros se faculta el consumo terapéutico y también recreativo. Según la tercera edición de The States of Marijuana Markets de ArcView, la situación que hoy experimenta la cannabis ha significado un “trampolín” que ha impulsado la industria y un crecimiento en ventas de un 74%. Esto de un total de US$ 1.500 millones durante 2014 a US$ 2.700 millones en lo que va del 2015, según ArcView. Pero la gran sorpresa de este negocio viene con proyecciones: se especula que el 2019 las ventas alcanzarán US$ 10.800 millones.

Según Troy Dayton, CEO de ArcView, el 2014 será recordado como “el año de mayor madurez para el mercado de la marihuana”. A partir de ahí empresarios y emprendedores, comenzaron a “promover que la industria (de marihuana) sea aceptada”.

Eso, mientras que firmas de gran prestigio en proyección económica, como Bloomberg Intelligence, contabilizó un total de 55 empresas que hoy basan sus actividades comerciales en la cannabis, lo que significa una capitalización de mercado de US$ 4.000 millones. De hecho, desde enero de este año, la firma Founders Fund ya cotiza acciones en Wall Street. Su líder, el empresario alemán Peter Thiel, anunció una millonaria inversión en la firma Privateer Holding, famosa por potenciar negocios asociados a la cannabis como Marley Naturalque se define como “la primera marca global de cannabis del mundo” y que comercializa desde cepas tradicionales de la hierba, cremas de uso tópico, infusiones y accesorios, entre otros. 

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Para Brendan Kennedy, líder de Privateer Holding en Forbes, todos estas cifras y experiencias “llevarán a que muchos empresarios con dinero pondrán sus ojos en este mercado”.

Sin embargo, las proyecciones para Chile siguen un patrón claramente más conservador. En entrevista con Caras.cl, el economista chileno y socio de Forecast, Ángel Cabrera, asegura que “la mayoría de los empresarios e inversionistas del país son reacios a integrarse en este tipo de negocios, por el costo social que implica”. Y da un ejemplo: la industria de armas, que también suele ser castigada por la opinión pública, y por lo tanto genera un desincentivo a la inversión. Para Cabrera el tiempo es clave; Chile está recién empezando en el camino de despenalización y la legislación sólo permite la comercialización exclusivamente al campo medicinal. Además, el economista advierte que, aunque en Chile se llegara a permitir la venta con fines recreativos, difícilmente podríamos compararnos con los audaces empresarios norteamericanos: “Aquí los chilenos le tienen miedo a caer en el estigma”.

Todo está por verse.