Un avión directo a Palm Springs, California fue el primer destino en la nueva vida de Barack Obama. Dejando atrás el caos tras la investidura de Trump, la ex familia presidencial emprendió rumbo a la costa oeste para recuperar el tiempo perdido. Un momento de relajo, rodeado de amigos y familiares, con partidos de golf incluidos, los Obama pudieron disfrutar de su primera salida como ciudadanos normales.

“Por fin podremos dormir algo y tomarnos algún tiempo para estar con la familia y, simplemente, estar tranquilos. Así que puede que no estemos online tanto como están acostumbrados a vernos”, prometía la ex primera dama antes de emprender el viaje.

Pero tras unos días juntos, la realidad llamaba y sus hijas debían volver a Washington a retomar sus proyectos personales. Mientras, la pareja se escapó al Caribe, a la isla privada de Necker, en las Islas Vírgenes Británicas. Siguiendo con la promesa que le hizo a su mujer, Obama la llevó a un oasis tropical donde se les ha visto muy relajados paseando por la playa. Más allá de eso, lo único que se sabe del lugar donde están los Obama es que es propiedad del fundador del imperio Virgin, Sir Richard Branson, que cuesta alrededor de 60 mil dólares la noche y que puede recibir a 34 huéspedes.

Al volver, se sabe que la familia se quedará en Washington DC mientras su hija menor, Sasha, termina la escuela. Una casa en el lujoso barrio de Kalorama (con un valor de cinco millones de dólares), tendrán como vecinos a Ivanka Trump y su marido, Jared Kushner, el nuevo asesor de la Casa Blanca. Así Obama se convertiría en el primer presidente en quedarse en Washington tras dejar el gobierno.Ya anticipó el libro que escribirá, sobre sus memorias en la Casa Blanca, y dio pistas de una posible gira de presentaciones, a cargo del agente de Hollywood Ari Emanuel.

Es que con 55 años, el ex presidente es muy joven para retirarse, por lo que se espera que tenga una larga vida política tras la oficina oval. Y como si fuera poco, solo se tardó 10 días en criticar a Trump por la prohibición de entrar al país a ciudadanos musulmanes.

A través de su portavoz, Obama comentó que está “fundamentalmente en desacuerdo con la noción de discriminar a los individuos por su fe o religión”, convirtiéndose en el primer presidente que se demora tan poco en criticar a su sucesor.

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Pero más que Obama, los ojos están puestos sobre su mujer, a quienes muchos ya proponen como candidata para la Casa Blanca 2020. Esto ha sido rechazado por la propia Michelle y si bien una carrera política como tal no esta en el horizonte del nuevo icono de la moda, sí tiene muchos proyectos en la mira, que contemplan escribir un libro infantil y arrendar una oficina y dedicarse a la abogacía.

Melissa Winter, subdirectora de la oficina de personal, declaró al The Washington Post sobre el futuro de la ex primera dama: “Cuando esté lista, nuestro grupo se reunirá y trazaremos una estrategia”, comentó. Y lo más probable es que la abogada siga con las causas sociales que impulsó desde la Casa Blanca como Let’s move (combate contra la obesidad) y Let’s Girls Learn (niñas puedan acceder a la educación).

Aun así, nada sobre el futuro de Michelle Obama es certero, es más bien un enigma que habrá que esperar se descifre.  Más allá de los proyectos personales, el matrimonio anunció la creación de la Fundación Obama, que ya tiene su sitio web andando y que se dio a solo horas de que Trump asumiera como presidente.

Obama pidió a través de Twitter personal que la gente comparta sus ideas y crear juntos un proyecto que describen como un “start-up para la ciudadanía”, que pretende definir al ciudadano ejemplar del siglo XXI.

Más que una biblioteca o un museo, será un centro de trabajo vivo para la ciudadanía”, plantea Obama. La sede de su nueva fundación —que es una tradición entre los ex presidentes— estará en el Parque Jackson en Chicago, al sur de la ciudad donde el ex mandatario fue voluntario.

Por su parte, la mayor de sus hijas, Malia, esta disfrutando de su año sabático. Con un puesto en Harvard, para el cual no necesitó proceso de selección, ha decidido migrar al mundo del cine. Con dos pasantías a cuestas, una como asistente en la serie Girls y Extant de Steven Spielberg durante 2015. Ahora Malia va por la tercera. Una práctica en The Weinstein Co, una de las productoras cinematográficas más grande de EE.UU. ubicada en la ciudad de Nueva York, es su próximo proyecto antes de empezar la universidad en otoño.

Además, ha llamado la atención al protestar contra el proyecto Dakota Access Pipeline, la tubería con daño medioambiental vetada por Obama y que Trump dio luz verde en sus primeras semanas en la Casa Blanca. La manifestación, que reunió a 100 personas, se dio durante el Sundance Film Festival en Utah y Malia se robó las miradas.

Así los Obama siguen dando que hablar y con el nuevo capítulo de sus vidas en marcha, la ex familia presidencial seguirá promoviendo su trabajo. Porque estará Trump en la oficina oval pero el mundo no puede ni los quiere olvidar.