Una nueva tragedia amorosa sacude a Mónaco. A tan solo dos meses del nacimiento de su hijo Baltazhar, Carlota Casiraghi, hija de Carolina de Mónaco y el fallecido Stefano Casiraghi, rompió su compromiso con el productor de cine Dimitri Rassam.

La pareja se conoció en marzo de 2017 y un año después anunciaron su matrimonio en la Fiesta de La Rosa, lugar donde la nieta de Grace Kelly mostró un anillo que acaparó todas las miradas de los asistentes. Según fuentes cercanas a la realeza de Mónaco, la pareja habría roto su noviazgo por “diferencias irreconciliables”, siendo este el segundo intento fallido de Carlota, quien en 2013 rompió su relación con Gad Elmaleh, padre de su primer hijo Raphael.

Hay quienes atribuyen este nuevo fracaso amoroso de Carlota, y los múltiples otros que han afectado también a Carolina y Estefanía de Mónaco, a la leyenda de la maldición de los Grimaldi que dice que en el siglo XIX, una gitana puso un conjuro a uno de los antepasados de la familia real por una traición amorosa, decretando que ni él ni sus descendientes encontrarían estabilidad emocional antes de los 50 años. ¿Será real? Hasta ahora todo se ha cumplido.