“Eres una maniática, aprende a controlarte”, es una de las frases típicas de una persona que se cansa de los hábitos obsesivos de otra persona. En este post, voy a desarrollar el tema de las manías, llevándolas al plano de la pareja.

Por experiencia propia, la vida en pareja lleva mucho trabajo. Y, junto con este, resulta imposible desligar el tema de las personas maniáticas. ¿Por qué? Porque sucede en muchos hogares, y es preciso identificarlas para que no se tornen un problema, o al menos, que no se identifique como un conflicto entre dos personas que llevan una relación.

Para esto, es importante hacer un trabajo de observación, aunque sea muy fácil –por lo menos para mí– de identificar a una persona maniática, existen micromundos, en este caso las parejas, en donde no se logra discernir entre una etapa de crisis o un problema en particular, en donde prime la manía y no otro motivo.

Según la psicología, las personas maniáticas se definen como “personas muy inseguras personalmente, que se preocupan excesivamente por detalles, reglas, listas, orden, organización, horarios, etc.”

Según esta definición, todas las personas que tienen hábitos excesivos, serían maniáticas. Observemos un poco esto, y saquemos algunas conclusiones. La primera de las cosas que quiero decir es que, según la psicología, yo soy una maniática. Asimismo, la segunda es que mi pareja también lo es. No sé si estamos en problemas, o es algo común. Por eso, me encargué de preguntar un poco más a mí alrededor.

“Mi manía es la limpieza, odio que Mariana deje la ropa tirada en el baño”, me contó Juan en una conversación de mates de domingo a la tarde. Aunque estuvo bastante cortada por la risa que le causaban mis preguntas, yo –muy seria– intentaba hacerle notar que en realidad quería que reflexionara sobre lo que le estaba preguntando.

“¿Si pudieras hacer el ejercicio de pensar en una de las peleas más fuertes que hayan tenido y tuvieras que identificar una manía como causante de la misma, podrías hacerlo?”, pregunté con la misma cara de seriedad. “Bueno, en realidad, la manía del revoleo de los ojos es algo que no soporto y que me saca de las casillas”. Entonces, inmediatamente, le volví a preguntar: “¿Podrías decir que existen manías que causan roses en la pareja?” “Sí, me respondió” dejando de lado las muecas de sonrisa de su rostro.

“Me reconozco como una maniática en la mesa. Cuando comemos algo, no puedo evitar observar si Marcos despega los codos de la mesa cada vez que toma algo. Igual, sé que es una manía heredada, mi papá me volvía loca corrigiéndome eso cuando era chica”, me contó Julia en una conversación de pasillo. Verdaderamente empecé a darme cuenta que hasta la persona más relajada es maniática, porque esta chica parecía ser de lo más tranquila y despreocupada, o por lo menos lo es las 9 horas que compartimos en las cuatro paredes de la oficina.

Volviendo a mi realidad, y entendiendo que las manías responden a la personalidad y a la forma de ser de las personas, y que indefectiblemente, la forma de ser de uno en la vida no se escapa a la forma de ser en pareja, entonces recurro a la psicología nuevamente para mi última reflexión al respecto.

Según expertos, “la repetición de la conducta puede, de alguna forma, engordar el pensamiento y esclavizar cada vez más al individuo”, y agregan que “lo más importante es consolidar la estabilidad y la seguridad con uno mismo para poder afrontar estas situaciones”. “Estas situaciones” se refieren a aquellas en las que las personas dejan en evidencia la exagerada obsesión por ciertas actitudes o formas. Por lo tanto, lo más importante debiera ser que esas personas logren estabilizar esas exageraciones para no perder el control y llegar a la crisis, en este caso con sus parejas.

Entonces, me encuentro entre la disyuntiva de empezar terapia para poder convivir con mis manías y con las de mi pareja, o empezar a entender que se trata de la personalidad de cada ser humano y del bagaje cultural, en términos de educación, lazos afectivos y relaciones sociales, y hago un racconto de todo, y sólo me quedo pensando…

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