“¿Papá, ¿cuando voy a hacer yo un discurso como tú?”, preguntaba la princesa Leonor cuando tenía poco más de cinco años. La anécdota demostraba que, con esa edad, la hija mayor del rey Felipe VI ya sabía el lugar que ocupa en este mundo. Se creía que la respuesta a esa pregunta infantil llegaría el martes 30 de enero cuando Leonor recibió el collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro de manos de su padre; pero no fue así.

En la breve ceremonia celebrada en el Palacio Real, el único discurso estuvo a cargo del monarca que dijo a su hija: “Recibir este Toisón implica para ti unas obligaciones especiales (…) Te guiarás permanentemente por la Constitución, cumpliéndola y observándola; servirás a España con humildad y consciente de tu posición institucional”. Tampoco le impuso el collar propiamente tal, porque es muy grande y pesado, sino una miniatura a modo de broche que prendió en el vestido color celeste que vestía la princesa de Asturias ese día. Junto a ella estaban la reina Letizia; su hermana, la infanta Sofía, vestida de rosado, y sus abuelos, los reyes eméritos Juan Carlos y Sofía.

El rey Felipe eligió el día de su cumpleaños número 50 para entregar a Leonor la distinción que le había concedido el 30 de octubre de 2015, un día antes de su décimo cumpleaños, pero que no le había impuesto —esa es la palabra protocolar— hasta ahora. Según explicó un comunicado de la Casa Real, este es “un elemento de tradición, continuidad e institucionalización en la figura de la princesa de Asturias como heredera de la Corona”. Es decir, un modo de reconocerle su condición de futura reina de España. Leonor de todos los Santos de Borbón y Ortiz es princesa de Asturias desde que el rey Juan Carlos I abdicó (19 de junio de 2014) y el entonces príncipe Felipe se convirtió en rey, con lo que ella pasó al primer lugar en la línea de sucesión al trono.

En segundo lugar está su hermana, la infanta Sofía, ya que en España el título de príncipe o princesa está reservado para el heredero. Si el país sigue siendo una monarquía a futuro, Leonor será la segunda reina soberana de la rama Borbón en España, es decir, las que son monarcas por nacimiento y no por matrimonio. Antes que ella, la única fue Isabel II que reinó entre 1833 y 1886. En la época previa a la unificación de España, hubo ocho reinas de nombre Leonor: de ellas, cinco fueron de Aragón, dos de Castilla y una de Navarra.

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UNA NIÑA TíMIDA Y REFLEXIVA

La ceremonia en el Palacio Real supone que a futuro la princesa irá asumiendo gradualmente mayor presencia en los actos institucionales de la Casa Real. Hasta ahora, sus padres —y especialmente su madre, la reina Letizia— deseaban mantenerla lejos de la exposición pública para que tuviera una “vida normal”. Todo lo que se sabía de ella era por trascendidos publicados por los medios españoles, gracias a cercanos a la familia que han relatado anécdotas.

Una de las primeras que trascendió, cuando asistía al jardín infantil, fue la ocasión en que uno de sus compañeritos le preguntó: “¿Por qué tú apareces en las revistas que lee mi abuela?” Leonor respondió: “porque vivo en la casa de un príncipe”. Más tarde, se supo que en los recreos se paseaba por el patio levantando una mano y saludando, como veía hacer a sus abuelos y padres. Comenzó su etapa escolar en la Guardería del Palacio de la Zarzuela y a los tres años pasó “al cole de mayores” en el Colegio Santa María de los Rosales, el mismo al que asistió el rey. Esa frase fue la primera que dijo espontáneamente a los periodistas que registraban su debut estudiantil. De ahí en adelante nunca ha dejado oír su voz porque, dicen quienes la conocen, es muy tímida y reflexiva, parecida a su padre.

A partir de la proclamación de Felipe VI, la Casa Real ha comenzado a dar más acceso a la vida del monarca y su familia. El año pasado se mostró un video del día en que el rey volvía de un viaje a Estrasburgo y lo recibían Letizia y sus hijas en el helipuerto del Palacio de la Zarzuela. Hace algunos días se distribuyó otro con distintas imágenes familiares: un recorrido en auto rumbo al colegio de las niñas, la tarde en que el rey grabó su saludo de Navidad y un almuerzo de día sábado en que los cuatro comparten una sopa y la princesa Leonor se quema la lengua mientras su madre le dice: “Sopla Leonor, hija”.

Lo inesperado de tanta información nueva despertó muchos comentarios en la prensa y las redes sociales. Algunas periodistas dudan de que efectivamente la escena del almuerzo se produzca en su comedor habitual y cibernautas dedicaron numerosos memes no a Leonor sino a su hermana, la infanta Sofía, porque gesticula mucho al hablar, hace un brindis a la cámara con un vaso de agua y también se ríe abiertamente de la quemada de su hermana.

Ante las dificultades por conocer más de las hijas del rey, los medios han ideado diversos subterfugios. Así, el diario El Mundo, encargó a la sicóloga Carmen Muñoz analizar grafológicamente la firma de las hermanas que aparecía en la tarjeta de saludo de la Navidad pasada. La profesional señaló que la letra de la princesa Leonor muestra una niña de carácter fuerte que puede tener explosiones de rabia. Al mismo tiempo, sabe cual es su rol, no pone resistencia a las tradiciones y respeta las normas.

La infanta Sofía, en cambio, es más libre, independiente y autónoma, pero también más vulnerable. En cuanto a las aficiones de Leonor, a mediados de año la revista Tiempo publicó un reportaje donde afirma que una de sus películas favoritas es El viaje de Chihiro, del director Hayao Mizayaki, y también le gusta el cine de Akira Kurosawa. No puede ver televisión los días en que va al colegio, pero sí se lo permiten los fines de semana. Como nativa digital se maneja bien con los aparatos electrónicos, aunque también se deja tiempo para la lectura y ya conoce obras de Lewis Carroll, Charles Dickens, JRR Tolkien y Robert Louis Stevenson, autor de La isla del tesoro.

Durante un tiempo, Leonor y Sofía tuvieron clases de ballet, pero las dejaron. Actualmente practican equitación y les gusta esquiar. La música también entusiasma a Leonor y tiene un cariño especial por Sara, una perra labrador que le regalaron sus padres cuando hizo la primera comunión. Por su condición de heredera, a partir de ahora el diseño de su educación deberá estar de acuerdo entre su familia y el gobierno.

En algún momento recibirá formación militar porque como reina será Capitana General de los ejércitos de tierra, mar y aire. Su padre, el rey Felipe, comenzó a los 16 años su instrucción en las academias respectivas y después siguió estudios universitarios. Aparentemente la princesa es bilingüe pues desde siempre ha tenido dos niñeras y una de ellas es inglesa. También su abuela paterna, la reina Sofía, le habla en ese idioma.

Por su futuro rol deberá hablar también los idiomas del Estado: gallego, eusquera y catalán. Queda flotando esa pregunta que hizo a su padre hace más de seis años… Si todo sale bien, el primer discurso de Leonor podría escucharse en octubre de 2018 para la entrega de los galardones que llevan su nombre: Premios Princesa de Asturias. Estos se entregan en Oviedo, la ciudad natal de su madre. Todo un símbolo.