La era de la inmediatez no da tregua y se impone hasta en la vida amorosa. Ya no hay cartas de amor, cada vez se mandan menos correos electrónicos en clave romántica y el Cupido de estos tiempos viene en una aplicación llamada Tinder. Y ojo, porque flecha rápido…

La app fue lanzada en 2012 por seis aficionados a la cibernética que buscaban “devolverle el poder de la conquista” a los solitarios de la red. Y dieron en el clavo. Probaron la red social en un campus universitario y desde ahí la expansión fue incontrolable hasta llegar a más de 30 idiomas disponibles. ‘La gracia’ es que la aplicación logra que la distancia entre usuarios quede en sólo un swipe o un simple ‘deslizamiento’ de dedo en la pantalla touch de cualquier teléfono inteligente. La conexión con otra persona, dependerá simplemente de si a uno le agrada lo que veHacia la derecha si a uno le gustó la fotografía o hacia la izquierda si no hay interés en avanzar al siguiente nivel. Si la atracción es mutua –es decir, si ambos se likearon– significa que hay un match y se puede establecer una conversación privada. Así, las futuras relaciones quedan, literalmente, en nuestras propias manos.

Pero, ¿cuáles han sido los resultados a casi tres años de su lanzamiento? Caras.cl entrevistó a 60 usuarios chilenos que rondan entre los 20 y 38 años, claro que todos, por razones obvias, pidieron no ser mencionados con sus nombres.

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LO BUENO

Bajo esta técnica de coqueteo virtual, cerca de un billón de personas se ‘gustan’ diariamente en la red social. Y más de 150 matrimonios en el mundo han confesado que se conocieron por Tinder, como la medallista olímpica Amy Williams, quien conoció a su actual marido, el soldado Craig Ham, a través de la app que sugiere perfiles según la distancia geográfica respecto a otras cuentas. Ese es uno de los mayores plus de Tider, concuerdan los entrevistados. Un estudio de la Universidad de Indiana confirmó que a menor distancia, mayor probabilidad de match. Un 54 por ciento tuvo éxito a 1,6 kilómetros de distancia, o menos, de otro usuario. “Fue una coincidencia estar en el mismo tren viajando desde Londres a Bath, quizá nunca nos hubiéramos enamorado”, contó hace unos días la deportista a la revista Hello. Y un usuario de 24 años es menos romántico: “si están muy lejos las despacho, aunque sean bonitas”.

Otro punto a favor, sin lugar a dudas, es su positivo efecto sobre la autoestima. Como lo confiesa Javier, de 26 años. “Ver que hay interesados en ti, sube el ego”. O como lo resume otra estudiante de enfermería: “Me siento deseada”.

Para algunos ‘optimistas’ de la red, la app también sirve como terapia para superar una ruptura. Otros, ven la plataforma como una instancia “liberadora” para aquellos más tímidos a la hora de formar vínculos, donde “se puede ser quien realmente se quiere ser”, asegura una estudiante de periodismo. Sus testimonios son avalados por los estudios, como el de la prestigiosa Universidad de Chicago realizado entre 2005 y 2012 y que decretó que un tercio de los estadounidenses conocía a su pareja por internet. Además, quienes se habían conocido por la vía virtual reportaron un 25 por ciento menos de divorcios.

LO MALO

Fotografías falsas e impresiones erróneas es una cuestión frecuente en el Tinder nuestro de cada día. “Iba a encontrarme con un tipo en el mall y desde lejos me di cuenta que no se parecía en nada a lo que mostraba el perfil. Así que lo llamé y le dije que mejor no nos viéramos”, cuenta una usuaria de 28 años. También hay casos más extremos: “Después de nuestra primera cita, me empezó a llamar a todas horas del día. Era un acosador”, afirma Sofía, de 33 años.

Para los hombres, lo negativo está en la obsesión de algunas mujeres. “Había dejado de pololear hace poco y conocí a una chica por Tinder; muy amablemente me preguntó el nombre de mi ex y yo, ingenuamente se lo dí… ¿cómo iba a imaginar que luego la contactaría y hasta osaría amenazarla?”. También ocurre que algunos “se cansan” de contestar tantas preguntas de mujeres más conversadoras. Algunas de ellas: ¿dónde estás?, ¿qué estás haciendo? O ¿cuándo nos vamos a juntar de nuevo?

Cosas que pasan en la red virtual que llaman a tomar resguardos en cuanto a la privacidad.

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LO OCULTO

De todos los entrevistados por Caras.cl, la totalidad de los hombres admitió que no les gusta confesar que tienen una cuenta en Tinder… En cuanto a las mujeres, el 60 por ciento niega estar en la red social. ¿Por qué?

Porque Tinder no es puro romanticismo ni está hecho para los que buscan a su pareja real. De hecho, en un artículo reciente el prestigioso diario The New York Times definió a la app como “una buena forma tener ‘sexo casual’, pero una pésima técnica para empezar una relación seria”. Y la gran mayoría de los entrevistados por Caras.cl se mostró de acuerdo. La califican como “el lugar más fácil para encontrar sexo”. “Es ideal ‘para la noche, cuando te sientes solo…’”, cuenta un joven de 27 años. Y otro agrega: “Cada match es una nueva oportunidad”. En el caso de las mujeres, ninguna niega que la connotación sexual es la que prima a la hora de chatear en el mundo virtual. “La mayoría buscan acostarse”, dice Andrea. “Lo uso para conocer gente y si pasa algo más, no me sorprende”, cuenta una estudiante de sociología. Y otra usuaria, de 22 años, pone en tela de juicio a los pretendientes más conservadores: “Si me gusta el tipo, no entiendo… ¿cuál es el problema de acostarme con él? ¿qué diferencia hay si lo conocí por internet o en una fiesta?”.

Sin embargo, los mismos cibernautas confirmaron que, cuando viajan al extranjero, usan la plataforma para conocer gente, conseguir alojamiento o averiguar datos del lugar que están visitando. “Una vez iba caminando por Berlín y una alemana me dijo que me había visto en Tinder. La saludé y conversamos un rato. Nada más”, cuenta un usuario chileno de 24 años. Y como la excepción justifica la regla, hay quienes se la han jugado fuera del país. Un chileno de intercambio en Texas la ocupa frecuentemente “para ir al cine o salir a un bar y no sentirme solo”. Otro usuario la ocupó en Milán y conoció a una rusa con la que actualmente comparte departamento. También le pasó a una chilena que decidió abrirse una cuenta como ‘experimento’ para su nuevo blog mientras vive en Sydney. “Cuento corto, me enamoré”, confiesa.

De los 50 millones de perfiles estimados, Estados Unidos, Inglaterra y Australia son los que lideran con el mayor número de cuentas. Chile aún está por debajo de los top ten del mundo. Pero también tenemos récords: más de un 50 por ciento de nuevas descargas fue durante la Copa América. “Conocí a mujeres de todo el mundo con la app en el estadio y me las traía a la casa después de los partidos”, relata un hincha que aprovechó la situación. “Así conocí a un argentino”, cuenta una usuaria que sigue en contacto con su perfect match a la espera de una próxima cita en persona y no por celular.