Kel Calderón no para. La entrevista y esta sesión de fotos fueron justo entremedio de dos viajes: Kenia —para la agencia Masai Travel junto a su amigo Claudio Iturra—; y Europa, donde fue enviada por MAC y las plataformas digitales de revista CARAS para cubrir las semanas de la moda de Milán y París. Una “pasajera en tránsito” que ha hecho de los aviones, los hoteles y los aeropuertos una suerte de segundo hogar.

Su pasaporte no resiste más timbres. Sólo en lo que va de los últimos meses estuvo en el Amazonas boliviano (también para Masai Travel); en el Lago Tahoe, Estados Unidos, invitada por Jeep; y partió el año en Toronto, Canadá, en el laboratorio de MAC Cosmetics, elegida —junto a otras nueve influencers de Estados Unidos, Inglaterra, España, Filipinas, Medio Oriente, México, Brasil y Rusia— para crear su propio labial.

La primera chilena seleccionada por la prestigiosa marca para su línea Co-Creations, de alcance global. Sobre su experiencia en Canadá, Kel cuenta: “Trabajamos como locas probando distintos tipos de labiales, desarmando texturas, combinando en un laboratorio millones de colores”. El resultado: un rouge de tono malva, que puede usarse de día y de noche, para mujeres de toda edad, “para mí o alguien como mi mamá”, dice por Raquel Argandoña. “Elegimos a Kel por su cantidad de seguidores y el compromiso que genera en su comunidad. Esto además de su proyección internacional como creadora de un labial. Hoy, para una marca internacional como MAC, los influenciadores son fundamentales”, reconoce Macarena Badilla, Public Relations & Artist Relations South Cone de MAC Cosmetics. La ejecutiva agrega un dato clave para dimensionar el poder de estas protagonistas de las redes sociales: “Antes la compañía utilizaba a rostros como Rihanna, Miley Cyrus o Nicky Minaj como imagen exclusiva de sus colecciones anuales. Pero desde hace un año la estrategia de contar con celebrities se acabó y ahora sólo trabajamos con influencers; su poder para impulsar las ventas es muy superior”.

CARAS 793

Así de potente es la posición forjada por esta egresada de Derecho de la Universidad de Chile, fiel representante de la cultura de los millennials: mujeres y hombres en torno a los 30 años, nativos digitales que han hecho de las redes sociales sus fuentes de poder y dinero. Si algo tienen claro es que no están dispuestos a seguir las mismas pautas que sus padres; quieren arriesgarse y ven su futuro con total libertad. “Soy parte de una generación que ha encontrado en las redes sociales una plataforma de comunicación con un público que es enorme y muy diverso. Fuimos inventando sobre la marcha, porque nadie sabía para dónde iba la cosa. Hasta que entendimos que podíamos trabajar con ciertas marcas, tener patrocinadores, recomendar productos y cobrar por ello”, reconoce Kel. “Hoy todo el mundo sabe lo que es un influencer, cómo funciona una agencia y cómo se mueven las redes. Todo esto lo hemos inventado nosotros, los millennials”, agrega.

Kel, que estudió derecho en la Universidad de Chile (hizo su práctica en la Fiscalía Metropolitana Sur, en San Miguel), y que antes quiso ser actriz, cantante y trabajar en televisión, nunca imaginó que brillaría como influencer. Este año celebró el millón de followers en su Instagram y se convirtió en una de las mujeres que más seguidores tiene en Latinoamérica. De acuerdo a cifras de Google Analytics, cuenta con una comunidad entre los 18 y 34 años, la mayoría mujeres chilenas (75%), aunque también la siguen en Argentina. Una fortaleza que no pasan por alto una serie de marcas con las que mantiene contrato y donde aparte de MAC también están Jeep, Johnson, Pantene y Etham, la nueva línea de ropa interior de Falabella, con la que cerró un acuerdo para este año. También colabora con el Instituto de Inglés, H&M, Bigtime (donde grabó un polémico comercial), Karyn Coo, y hace un mes lanzó su propia colección de zapatos para la marca Javiera Poch.

kelinterior1

ATRÁS SIN GOLPES

Hoy, la nueva Kel no cree en los rivales, ve al resto de las influencers como sus amigas, dice que está feliz, en paz, y siempre aparece con una sonrisa en las fotos. Ya no necesita polemizar para aparecer en televisión porque, y esto es lo más importante, puede vivir —y bastante bien— de su reinado en las redes sociales.

—Da la impresión (al menos por lo que muestra tu cuenta) que es un mundo feliz, donde no hay espacio para la tristeza.

—Claro que hay momentos tristes. Me pasó cuando terminó mi relación de tres años y medio con Pangal. Yo estaba en Dublín trabajando para el instituto NED Training Centre y me moría de la pena, lo único que quería era meterme a la cama y ver Netflix. Tenía cero ganas de maquillarme, de verme linda y generar contenidos, pero había que trabajar porque era el acuerdo. Fue heavy porque estaba en la mitad de mi crisis, con los ojos hinchados; mis amigos hacían turnos por Skype para consolarme. Entremedio me llamaba Maca Badilla (MAC); quería fijar una reunión a toda costa conmigo en cuanto volviera a Santiago pero no podía decirme por qué, muy misteriosa. Nos conocemos hace años, tenemos confianza, así que le decía Maca, por favor, no insistas: estoy sola acá en Dublín, destruida, no tengo en quién apoyarme… Solo cuando llegué a Chile me dio la noticia: la compañía me había elegido para crear mi propio labial, ¡imagínate!, como si una marca de ropa deportiva me invitara a diseñar mis propias zapatillas, ¡un sueño! De haberlo sabido cuando estaba afuera, a lo mejor no habría pensado en tirarme por la ventana. Pero así es la vida, por un lado te da y por otro te quita.

—Dicen que con Pangal terminaron por WhatsApp mientras estabas allá…

—Las cosas no se acaban de un día para otro, son miles de conversaciones, llantos, dramas; hay que cerrar capítulos, soltar, olvidarte de las expectativas que alguna vez tuviste. Porque a veces te imaginas la vida de una manera y al final te das cuenta de que el destino te tenía preparada otra cosa.

—Entiendo que proyectaban vivir juntos pero que nunca te gustó la idea de estar en comunidad con todo el clan Astorga en el Cajón del Maipo.

—No tengo nada en contra de su familia. Los adoro, me trataron increíble. Pero vivir en un lugar donde están todas las casas juntas, a 400 metros una de otra, en terrenos que son de todos, no va conmigo. Intenté negociar, cedí, puse todo de mi parte. Pangal detesta Santiago, así que le propuse que nos fuéramos al Arrayán, a Pirque, a Chicureo, incluso que buscáramos un lugar en el mismo Cajón, pero que fuera nuestro, con una casa que nos perteneciera a los dos. Sin embargo, Pangal soñaba con levantar algo propio en la comunidad. Al final acordamos que sería una construcción pequeña, de una pieza y un baño donde viviríamos hasta terminar la nuestra. Pero pasó el tiempo y la casa de Pangal fue creciendo hasta que terminó convertida casi en una mansión, con cuatro pisos… Entonces me di cuenta de que nunca tuvo la intención de dejar a su familia… Me frustré, peleamos mucho; yo le decía ¡tú me prometiste!, y él contestaba: ¡si esta casa la hice para ti! Súper triste. De haber aceptado, al año habría estado recriminándolo, culpándolo de todas mis frustraciones profesionales, laborales, mis sueños incumplidos.

—Debe ser difícil terminar una relación de tres años y medio y que los medios especulen tanto. Se dijo que Pangal ahora está con Mayte Rodríguez…

—Es rudo. La prensa te obliga a ver y enterarte de cosas que tal vez ni siquiera existen. Son los costos de trabajar en esto. ¡Obvio que afecta! Además que a la prensa le encanta inventar romances; según ellos, desde que terminamos yo he tenido como 15 pololos y él unas 10.

kelinterior3

—Cuando fuiste a Kenia con Claudio Iturra, él puso 
en su Instagram una foto de los dos con comentarios de lo más cariñosos…

—Me da risa porque me ven comiendo con un amigo heterosexual y ya es mi marido. Lo que pasa es que Claudio es así, muy cariñoso, pero tiene pareja y somos amigos. Además que soy lenta para estas cosas, me cuesta soltar, desconectarme.

—¿Estás preparada para volver a estar en pareja, para enamorarte otra vez?

—Soy tremendamente romántica, dramática, de las que pone el pecho a las balas y cree en el amor hasta el final. Cuando sufro pongo canciones tristes y lloro, bien patética. ¡Claro que sigo creyendo en el amor! Pienso casarme algún día, formar una familia y por nada del mundo me perdería la experiencia de tener un hijo.

—¿Qué pasó con la futura abogada?

—Hice mi práctica en la Fiscalía Sur, en San Miguel, viendo casos de abuso intrafamiliar tremendos. Sentí que me acogieron muy bien, era una más. Aunque los casos que veía eran de una violencia, de una precariedad inabordables, pero al mismo tiempo estaba la satisfacción de contribuir con mi pequeño grano de arena. Me encantó y habría seguido si no fuera porque debían recibir al siguiente practicante. Esta es una profesión que me fascina y que quiero ejercer, pero no todavía. Obvio que mi mamá no está de acuerdo y tampoco mi papá; además que él cree que esto de subir fotos a veces con poca ropa me resta credibilidad y seriedad como futura abogada, que arriesgo mi futuro profesional. Me parece que es un pensamiento machista. Hoy estamos peleados, hace meses que no hablamos. En Vértigo le preguntaron por qué era tan crítico conmigo y sin embargo a Hernancito no le decía nunca nada. Le hicieron una encerrona y terminó reconociendo que porque mi hermano es hombre… Mi papá esperaba que lo defendiera al día siguiente y no lo hice, por eso se enojó: no puedo apoyar algo en lo que no estoy de acuerdo; está en juego mi responsabilidad por la gente que me sigue, mi credibilidad y, por mucho que adore a mi papá, no puedo ser tan inconsecuente. Tampoco me arrepiento, aunque me da pena porque nos gusta salir a comer y conversar hasta las tres de la mañana y hemos perdido ese contacto.

—¿Cómo es ahora la relación con “la Argandoña”?

—Desde que me fui a vivir sola hace un año nos adoramos. Además estamos cerca, así que nos vemos bastante. Estuvo conmigo apoyándome cuando estaba destruida después de que terminamos con Pangal.

—¿Cómo es la relación con tu hermano Hernán?

—Es difícil pero lo adoro. A veces no estoy de acuerdo con muchas cosas que hace, como el contenido que sube a su Instagram. Creo que se equivoca, aunque está en edad de hacerlo.

—Tiene 21 años.

—Sí, pero a mí me tocó ser rebelde a los 19 y también fui pastel. No quiero decir que él lo sea, pero creo que a veces se equivoca. Lo adoro, tiene un tremendo potencial, es muy busquilla y se las arregla muy bien; arma negocios que no entiendo y luego parte de viaje. Es súper inteligente, pero está en una postura muy a la defensiva, algo que a mí también me pasó en su momento. Ahora a él le gusta el reggaeton, quiere cantar y está estudiando derecho.

—Por lo que se publica de él y las polémicas en que ha estado involucrado, da la impresión de que está medio perdido.

—Está buscando su camino, en este rollo como de rápido y furioso, con los autos, el reggaeton… En cuanto a las mujeres que salen en sus fotos, entiendo que ellas están de acuerdo con hacerlo, son mayores de edad y al parecer están contentas con el resultado.

kelinterior4

—¿Tu mamá qué dice?

—Hernancito es su regalón, no ve más allá de los ojos de mi hermano. Siempre la molesto y le saco en cara que conmigo no era así. En el colegio no me dejaban tener un promedio menor a 6.7. Fueron siempre súper estrictos conmigo.

—Por eso te declaras feminista…

—Soy súper feminista. Es una ideología con muchas corrientes, sin embargo en Chile, impera un feminismo totalitario: si no estás dentro de eso, en un feminismo a prueba de todo, es porque quieres subyugarte a la dictadura del hombre. Okey, es una causa y la lucha la llevamos todas, pero no creo en los extremos. Vengo de un mundo en el que las mujeres que me rodearon toda mi vida son de personalidades muy fuertes.

Kel tiene claros sus mandamientos. “Quiero matrimonio igualitario, ley de género, aborto libre, legalización de la marihuana. También me gusta el libre mercado, pero no me suscribiría a un partido”.

—Aunque entiendo que la UDI te ofreció ir como diputada con un cupo independiente.

—Un honor, pero no pienso como ellos. Tampoco aceptaría si fuera Evópoli. Los costos que tuve que pagar cuando mis padres estuvieron en política no los quiero el día de mañana para mi familia. Fue tremendo.