Después de la columna “Todos íbamos a cambiar el mundo”, mi hijo mayor me comentó: “Me fue inevitable recordar el ‘wave speech’ de Hunter S. Thompson”. Se refiere al siguiente trozo de la película de Terry Gilliam “Pánico y Locura en Las Vegas”:

“Extraños recuerdos en esta tarde nerviosa en Las Vegas. ¿Cuánto tiempo ha pasado? Parece toda una vida; ese tipo de peak que nunca regresa. San Francisco a mediados de los años 60 era un lugar y tiempo muy especial para pertenecer. Pero ninguna explicación, ninguna mezcla de palabras, música o recuerdos puede tocar ese sentido de saber que tú estabas ahí y estabas vivo en esa esquina del tiempo en el mundo, lo que quiera que eso signifique (whatever it meant)”.

La maravillosa canción es “Get Together”, de The Youngbloods: “Vamos todos ahora; sonríele a tu hermano. Reúnanse todos. Traten de amarse unos a otros ahora mismo”.

¿Hubo realmente una revolución? Algunos lo creyeron. Pensaron que el mundo no iba a volver a ser como era antes. (“No volverás a escuchar música surf”, es la maldición que arroja Jimi Hendrix en Third Stone from the Sun).

El mismo Hendrix dice antes de interpretar “Machine Gun” (“Ametralladora”) la noche de Año Nuevo entre 1969 y 1970 en el Fillmore East (Nueva York): “Me gustaría dedicar esta canción a todos los soldados que están peleando en Chicago, en Milwaukee, en Nueva York, y, ¡oh, sí!, para todos aquellos que están luchando en Vietnam”. Jimi se refiere a fuertes conflictos sociales que se producían en esos momentos. Hubo grandes estallidos. El de Chicago también fue reseñado en la canción “Prologue, August 29, 1968”, del grupo Chicago, que en esos tiempos se llamaba Chicago Transit Authority. Al comienzo de la canción, ellos reprodujeron el audio de las manifestaciones en las calles mientras la gente grita: “todo el mundo está mirando” (“the whole world is watching”).

Los reprimieron igual

Verónica Núñez y Marco Peña dedicaron uno de sus programas de “Días Felices” en UCV Radio al tema de la columna “Todos íbamos a cambiar el mundo”. Tocaron, entre otras, “Revolución”, de los Beatles; “12:30 (Las jóvenes vienen al cañón)”, de los Mamas and the Papas, y “Me encantaría cambiar el mundo” (“I’d Love to Change the World”), de Ten Years After.

Las canciones que hablan de una revolución juvenil no caben en un programa radial. En la película Easy Rider (Busco mi destino), destacan varias de ellas, como Born to Be Wild (“Nacidos para ser salvajes”), de Steppenwolf. “Dispara todas tus armas a la vez, y explota en el espacio”… Steppenwolf es “Lobo Estepario”, el libro de Hermann Hesse (lectura obligatoria en esos tiempos); el segundo disco de Santana, “Abraxas”, está basado en “Demián”.

En la escena del cementerio de Easy Rider, Dennis Hopper introduce la canción “Si el 6 fuera 9”, de Hendrix. El soliloquio final es incendiario: “Conservadores de cuello blanco bajan volando por la calle apuntándome con su dedo plástico; esperan que pronto mi raza caerá y morirá (como efectivamente ocurrió), pero yo voy a agitar alto mi bandera freak”.

Curiosamente, la canción más agresiva de los Beatles la escribe el tranquilo George Harrison. “Cerditos” (Piggies): “¿Has visto a los cerdos mayores en sus camisas blancas almidonadas?” “En todas partes hay muchos cerdos viviendo vidas de cerdos”.

“Cerdo” era la palabra tradicional que usaban los jóvenes para referirse a los “burgueses”, a lo que ellos no iban a ser. Es el concepto que utiliza Charles Manson cuando asesina a Sharon Tate y sus amigos y dibuja con sangre en la muralla “Helter Skelter”, otra canción de los Beatles.

“Había una sensación maravillosa de que lo estábamos haciendo estaba bien; que íbamos ganando”, continúa Hunter S. Thompson. “Y ésa, yo creo, era la manija; ese sentido de una victoria inevitable sobre las fuerzas de lo viejo y lo malvado. No en algún sentido militar; no necesitábamos eso: nuestra energía simplemente prevalecería. Teníamos todo el momentum; estábamos navegando en la cresta de una ola alta y hermosa”.

Por supuesto, después, en su época solitaria, John Lennon crea una canción para el héroe de la clase obrera (Working Class Hero) y “El poder para el pueblo” (Power to the People).

Una de las canciones más revolucionarias que se interpretó en Woodstock fue “Volunteers” (Voluntarios), de Jefferson Airplane, el iluminado grupo de San Francisco. “Mira lo que está pasando en las calles; tenemos una revolución; debemos hacer una revolución”. “Una generación se volvió vieja; una generación tiene alma”.

Muchas cosas pueden pasar, pero no nos pueden quitar nuestra música, cantó Eric Burdon & War en 1970. Las amenazas eran grandes. “No importa qué tan mal te sientas, tenemos algo que ellos no pueden robar. No, ellos no pueden, ellos no pueden, ellos no pueden quitarnos nuestra música”.

El movimiento tocó al Establishment y hubo una reacción. Los líderes comenzaron a caer: Brian Jones, el de los Rolling Stones, en julio de 1969. Jimi Hendrix, en septiembre de 1970. Janis Joplin, en octubre de 1970. Jim Morrison, de los Doors, en julio de 1971.

Pocos expresaron la “contracultura” con la fuerza de Morrison en The End: “Padre, quiero matarte; madre, quiero”…

Después, hubo que pensar en otra cosa. Los tiempos habían cambiado.

Hunter S. Thompson: “Ahora, menos de cinco años después, puedes ir a un gran cerro en Las Vegas y mirar al oeste y si tienes los ojos precisos casi puedes ver la marca de agua que dejó esa ola cuando se rompió finalmente”.

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