Dicen que a la familia uno no la elige. Y lo cierto es que por estos días, el clan Hilton intenta dominar a la nueva oveja rebelde que tiene en su rebaño. Cuando las aguas parecían estar calmadas y la prensa estadounidense amparaba a una Paris Hilton de 34 años, empresaria, renovada y por sobre todas las cosas, controlada y a una Nicky, a punto de casarse, el ADN una vez más hizo lo suyo. El más alejado del mundo de las luces y bisnieto del poderoso empresario fallecido Conrad Nicholson Hilton –creador de la cadena de hoteles que ha estampado el polémico pero multimillonario apellido en todo el mundo–, Conrad Hilton III (21) que tiene el mismo nombre de su bisabuelo, al parecer no ha heredado sólo dinero, sino que las tradicionales conductas de sus tres hermanos.

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Las historias y andanzas del más pequeño de la familia compuesta por Kathy y el empresario Rick Hilton, nieto del magnate, se habían logrado mantener en reserva. Hasta que en febrero pasado el medio estadounidense TMZ, filtrara por todas las redes sociales la realidad que vivía la familia Hilton.

Humo y olor a marihuana. Ese era el aroma que se sintió en el vuelo 269 de la British Airways en el que viajaba Conrad desde Londres hacia Los Ángeles a fines de julio del año pasado. En el baño de la nave, el joven Hilton dormía luego de haber fumado tabaco y consumido marihuana. Cuando uno de los integrantes de la  tripulación lo enfrentó, él contestó: ‘En treinta segundos puedo hacer que te despidan. Mi padre siempre paga este tipo de cosas, la última vez pago 300 mil dólares. Puedo lograr que todos los que están adentro de este avión pierdan su trabajo en cinco minutos’. Fue violento y alterado e hizo llorar a los pasajeros del avión. Desobedeció las órdenes y no se mantuvo en su puesto, golpeó los asientos de la nave y amenazó de muerte a las azafatas y al copiloto, causas por las que las autoridades del aeropuerto de Los Angeles y la justicia lo detuvieron inmediatamente después de que aterrizaron. 

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Cien mil dólares de fianza pagó Rick Hilton por todo el altercado de su pequeño hijo y luego decidieron como familia guardar completo silencio hasta que se avanzara el juicio y dieran a conocer nuevos veredictos. Conducta que tampoco es nueva en el clan.

Desastre tras desastre. No es la primera vez que Conrad está en problemas con la justicia y sin embargo, nunca se había sabido mucho de él hasta ahora. A sus cortos 15 años tuvo su primer accidente automovilístico y tres años más tarde, fue arrestado a la salida de un bar por consumo ilícito de marihuana, que fue comprobado a través de un test antidrogas.

Pero como lo que se hereda no se hurta… Conrad Hilton creció viendo a sus hermanos mayores, Paris (34), Nicky (31) y Nicholas Barron (25) viviendo al límite de la ley y bajo el amparo del poder de su padre y apellido. Polémicos videos sexuales que inundaron las redes sociales, choques automovilísticos por conducir bajo los efectos de alcohol, adicción a las drogas —delitos que fueron saldados con no más de dos noches en cárcel y multas de 200 mil dólares— parecieran estar pasando la cuenta con el más pequeño del clan.

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Sin embargo, aun así hay quienes se atreven a llamar a Conrad  ‘la oveja negra’ de los Hilton, pero lo cierto es que él tampoco se ha dado por aludido. Durante el último mes, sus fotografías  han circulado por todo internet y han dado mucho que hablar; saliendo de fiesta, paseando en lujosos autos, comiendo en diferentes restoranes de L.A. y la última de su Instragram (@conradhilton) junto a sus amigos de una fraternidad universitaria.

Justificado por el abogado top de las celebridades, Robert Shapiro, de haber tomado una pastilla para dormir antes de subir al avión de la British Airways y muy bien respaldado por su internación voluntaria a un centro de desintoxicación de drogas justo después del incidente, la pena de veinte años de prisión podría traducirse en una libertad condicional. 

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‘Feliz primavera de parte de los Hilton’ fue la frase que el padre de Conrad publicó en las redes sociales hace menos de un mes, y que iba con una fotografía de toda la familia, su mujer y sus cuatro hijos. No queda más que esperar qué pasará con el nuevo dolor de cabeza de Paris. Lo que sí está claro es que una vez más, el ADN Hilton, ha dado que hablar.