Hasta el día en que apareció su video erótico, Kim Kardashian era ‘sólo un trasero’ llamativo en Hollywood. Pero su madre intervino. ¿Para sacarla de los medios? En absoluto, entró a escena para ‘administrarle’ sus curvas, convertir a la chica en una celebridad global y construir un imperio con su apellido. Siempre llevándose su porcentaje de ganancias.

Esa matriarca se llama Kris. Y en su papel de manager no existe duda de que a ella le pertenecen los créditos de la popularidad y los millones de dólares del clan Kardashian-Jenner. Es una versión reality y 2.0 de lo que clásicamente llamaban stage mom: esas mamás (papás también) que vivían de los talentos artísticos de sus hijos. 

Una relación madre-hija nada nueva y que tiene como referencia al musical Gypsy, que en el cine tuvo a Natalie Wood.

Pero eran otros tiempos, ya no están en bambalinas. Hoy aspiran a protagonismo. Otro ejemplo, en su versión más caricaturesca, es Honey Boo Boo y su ‘Mama June’, quien  —al igual que Kriss Jenner— pudo encumbrarse como celebridad independiente gracias a un reality familiar.

Una nueva ola, porque esa visibilidad la tuvo antaño —o, más bien dicho, en mis tiempos— la mamá de Brooke Shields. La señora Teri, una ex modelo y actriz, sacaba titulares (con ecos en Chile en tiempos pre internet) por el manejo de su hermosísima niña. A los 10 años posó desnuda para una sesión de foto arte, a los 12 actuaba de prostituta en Pretty Baby, a los 14 estaba en Vogue y poco antes de cumplir 15 dijo la controvertida frase “¿Quieres saber que hay entre mis Calvin y yo? Nada” para los jeans Calvin Klein.

Todas las contemporáneas vimos como la actriz en su adultez tomó notoria distancia de su mamá. Incluso se dijo que su matrimonio con un rebelde Andre Agassi fue con clara intención de desafiarla. Pero este mes cierra ese círculo con la fallecida Teri Shields. La estrella de La laguna azul lanza el libro There Was a Little Girl: The Real Story of My Mother and Me. Sobre estas memorias, que abren la cortina al público, la artista dijo a la revista Harper’s Bazaar: “Estaba completamente comprometida conmigo. Me amaba de manera tan intensa —como a una mascota o algo que veneras—, que te encantaba, querías jugar y no alejarte”.

A la muerte de su mamá, en 2012, ya se habían reencontrado como pares. Y para eso, no hay que vivir en Hollywood ni tener una stage mom. 

Comentarios

comentarios