Juntarlos es casi una misión imposible. Desde que Giorgio Jackson (27) asumió como diputado en marzo, su día se divide entre sesiones y comisiones del Congreso, entrevistas a los medios, y el poco tiempo que le queda para su vida personal. Incluso ubicarlo es un desafío.

Para su mamá es aún más difícil; desde que  tomó protagonismo en la agenda política nacional en 2011 hasta hoy, Carmen Gloria Drago (53)  confiesa que lo ve más en los diarios y televisión que en persona: “Lo que echo de menos es juntarme con él más seguido. El compromiso que tenemos es que al menos un día del fin de semana nos veamos. Esa sí se la cobro”.

Si bien la genética en algunos casos se demuestra más en lo físico, el hoy diputado por Santiago y su madre comparten mucho más que eso. Durante su juventud Carmen Gloria participó activamente en política motivada por las injusticias sociales y pensamientos de izquierda, postura que reafirmó en los ’60 cuando vivió en Berlín con sus padres: “Allí descubrí que el sistema público en Chile no existe”. Al igual que Giorgio, Carmen Gloria fue, a finales de los ’70, parte de la Federación de Estudiantes de la PUC de Valparaíso y miembro activo de las marchas estudiantiles contra el régimen de Pinochet. Fue comprometida y se involucró en las luchas sociales, aunque cree que su hijo es aún más activista que ella: “Tiene que ver con lo que siempre les he dicho a todos mis hijos desde que eran niños, que es valorar lo que tienen. No perder nunca la capacidad de asombro y rebelarse contra la injusticia”.

Con sólo 23 años, Carmen Gloria Drago tenía a su primera hija y se había casado hacía dos años con Kenneth Jackson, un joven viñamarino. Sin embargo, en 1986 su vida daría un giro radical. Mientras tenía cinco meses de embarazo de su segundo hijo Giorgio, su marido, sufrió un aneurisma cerebral el que sería irreversible. Su amiga de la universidad, María Teresa Oyarzún, cuenta que en su minuto la Yiya, como le dicen sus familiaresnunca perdió las esperanzas de que Kenny iba a volver. “No sé cómo, pero siguió adelante con sus hijos y tratando que él se recuperara, aunque todos sabíamos que era imposible”. Finalmente los padres de Kenneth se encargaron de él luego de convencerla que siguiera su vida por el bien de sus dos pequeños hijos.

Carmen Gloria volvió a casarse y junto a Pablo Retamal formaron una familia a la que se sumaron tres hermanas más. Giorgio admite que su madre ha sido un gran referente y que gran parte de sus valores en política han sido inculcados por ella, la que incluso participó junto a él en casi todas las marchas estudiantiles que se iniciaron en 2011 por una educación gratuita y de calidad: “Es interesante porque no sólo tenemos una relación de madre e hijo, sino que también compartimos el mismo pensamiento político. Eso sí me pone límites, así que para poder lanzar la candidatura me exigió que tenía que terminar la carrera antes”.

—¿Carmen Gloria qué sentías al verlo liderando los movimientos estudiantiles?

—Yo vi a Giorgio por lo que es, mi hijo. No lo miraba como el dirigente estudiantil, sino por el orgullo de madre de que uno de mis hijos luche y se rebele contra la injusticia social. Fui a todas las movilizaciones, incluso a las de “los paraguas” o “el paraguazo” (ríe).

Inquietos y llenos de energía se lanzan bromas al confesar su “hiperkinesis”. “Nos gusta hacer muchas cosas a la vez. Yo por mi parte no me aburro nunca. Quizá la gran diferencia mía con él es que es más “volado”. O sea, con veinte cosas en la cabeza, se enfoca en otra y si pasa un pájaro se pierde (ríe)”, cuenta Carmen Gloria. “Yo creo que ella es más organizada que yo, pero es cierto que desde chico he sido bien hiperactivo. Me iba bien en las notas, pero en conducta no, fui súper desordenado (ríe)”.

Su madre recuerda que en su época escolar en el colegio Thomas Morus, a Giorgio le tuvieron que poner una página extra en el libro de clases porque no cabían más anotaciones negativas: “Me pidieron que lo llevara al neurólogo. Lo hice y le diagnosticaron déficit atencional. Como sabía que no le iba mal, no lo quise medicar así que les pedí a los profesores que le dieran más tareas y se metió a varios deportes lo que le hizo muy bien”, recuerda Carmen Gloria.

—¿Se consideran parecidos o hay diferencias importantes en sus personalidades?

Carmen Gloria: No sé, siento que todos somos distintos, pero claramente existe una influencia de la familia. Hay cosas que nos van a unir de por vida porque son estructurales y las vamos a compartir siempre, eso nos va a mantener juntos per se, nuestras ideas. Eso sí, él siempre llega tarde… (ríe).

Giorgio: ¡¡Pero tú también..!! Incluso una vez cuando era chico se le olvidó pasar a buscarme después del entrenamiento de tenis y la esperé más de una hora. Y eso pasó más de una vez (ríe).

—¿Comparten algún sueño?

Carmen Gloria: Yo creo que para Giorgio es tal cual como lo dijo en su libro “El país que soñamos”, que es luchar contra la justicia social para hacer un país más justo y digno. Ese también es el mío.

Giorgio: De todas maneras, aunque no son los únicos sueños que tenemos. Es tratar de entender la responsabilidad que suponen los privilegios que nos ha tocado vivir y poder hacer que las otras generaciones tengan acceso a la igualdad de derechos y oportunidades.