Casi como una jugarreta inminente del destino, Al Pacino (78) conoció a la actriz Lucila Polak (42) en 2005 durante una inocente cena de amigos en Los Angeles. Ella seguía casada con Máximo Morrone —y del fruto de esta unión había nacido Camila—, y él encarnaba el personaje más trascendental de su vida siendo padre de Olivia, Anton y Julie. El flechazo fue inmediato.

Una década más tarde, el actor de El Padrino, fabricando inconscientemente una extensión de su propia historia, presentaría a Leonardo DiCaprio (43) y a su hijastra, Camila Morrone (21) en Beverly Hills. La historia se repetía y un nuevo clan nacería bajo la mirada de medio Hollywood. Al y Leo ya habían posado juntos durante una reunión privada y acapararon los flashes contestando el teléfono uno frente al otro durante una teletón caritativa de 2017, pero la única foto que realmente haría alucinar a la prensa sería aquella en la que ambos —como suegro y yerno— comparten con Camila y Lucila al interior de un restorán de California.

GettyImages-927508008

La locación es consecuencia de la participación de los dos en el rodaje de Once upon a time in Hollywood, la última película de Quentin Tarantino, a estrenarse en 2019. Por su parte, la carrera de actriz de Morrone va viento en popa con Never goin’ back, filme a lanzarse en agosto próximo, así que los diálogos de la velada son obvios. Pero de sus nuevos lazos con DiCaprio no sabremos en un tiempo porque, de momento, ese tipo de secretos son cosa de familia.