Me encanta que algo sea orgánico y suelo preferir esos productos por que al menos sé que contienen, también por su respeto a la naturaleza durante el proceso de elaboración que tienen. Pero también he sido engañada, y me he sentido así porque hay muchos fabricantes y productores, entre ellos multinacionales, que han descubierto un público interesado en estas líneas. En sus “estrategias” intentan hacernos pasar productos orgánicos aunque realmente no lo son.

Durante los últimos años y ante la creciente demanda de productos sostenibles, se han detectado grandes fraudes como el que el 2013 se descubrió en Italia donde una banda comercializaba, con falsos certificados, granos orgánicos. El tema también preocupa en Estados Unidos, donde su Departamento de Agricultura informó hace algunos meses de “doce” casos de fraude alimentario en distintos continentes. Usaban documentos ilegales para decir que eran productos verdes. En Chile todavía estamos en la etapa de la confiabilidad, pero es importante no dejarse atraer por envoltorios o los llamados de las etiquetas.

La variedad de productos orgánicos va desde los cosméticos a los alimentos pasando incluso por los vinos, pero el gran secreto y valor de ellos es que NO alteran el ecosistema.

Por eso en el mundo orgánico hay reglas básicas que respetar. De partida existen certificaciones internacionales que avalan que un producto sea tal. Claro que no todos acceden a ellas. Hay que decir que no basta una linda etiqueta verde o un envase que imite el papel kraft. Esos sobran y son puro maquillaje.

Ser orgánico es una característica específica y corresponde a todo lo que en su cultivo o elaboración no permite el uso de elementos como conservadores, aditivos, saborizantes o edulcorantes artificiales. Menos de fertilizantes y pesticidas químicos. Y de transgénicos ni hablar. La presencia de cualquiera de ellos es antónimo de orgánico.

Nuestra participación como consumidores es vital para exigir que lo que nos ofrecen las empresas, desde las Pymes hasta las multinacionales, sea real. Que no nos llenen de promesas e ilusiones para más tarde darnos cuenta que nos pasaron gato por liebre y que de orgánico solo el nombre y por marketing.

Comentarios

comentarios