Se acerca la temporada de buen clima y todas nos animamos a mostrar un poquito más. Empezamos a llevar prendas más cortas y lo cierto es que todas queremos vernos lindas. Con esto, es necesario cuidarnos un poco, más si nos hemos salido de la dieta en la época en donde estábamos tapadas por los chalecos y las parkas. Entonces, necesitamos tomarnos “en serio” el tema de empezar a cuidarnos, y aprovechar que todavía tenemos algunos meses para que llegue el verano.

Todos los nutricionistas que conozco me dicen que lo peor que hay que hacer es dejar de comer bruscamente cuando quieres bajar de peso. Y lo más recomendable es reducir las cantidades de los platos en las 4 comidas principales, y no pasar más de 3 horas sin comer. De hecho, estoy haciendo una dieta desde hace tres meses en el centro de nutrición Naequus, allí me recomendaron ir bajando de a poco y estoy segura de que llegaré al verano sin problemas, habiendo bajado 12 kilos.

La clave aquí radica en que en el momento en que empezamos una dieta no debemos pasar hambre anormal. La pregunta es, entonces, ¿qué hacemos para combatirla?

Empezar a hacer algo que implique “usar la cabeza” cuando nos de hambre

Esta técnica a mí me funcionó mucho en las primeras semanas de mi dieta, ya que son las más críticas, y por lo general sentimos un hambre voraz que nos impide pensar hasta que nuestro cuerpo se acostumbra a recibir menos comida. Por eso, es necesario tener siempre algo que hacer en estos momentos para no caer en la tentación y abandonar el esfuerzo.

Dar un paseo

Puedes hacerlo sola, o llamar a una amiga para que te acompañe a caminar. Más allá de que es súper recomendable la actividad física que acompaña a la dieta que llevas adelante, esta decisión es muy sabia. Muchas veces el hambre aparece por aburrimiento, sedentarismo o simplemente porque la comida se encuentra delante de nosotros. Si estás en alguna situación similar, entonces recomiendo que te pongas tus zapatos y vayas a dar un paseo.

Comer un puñado de almendras 

Esta recomendación también es muy buena. Las almendras dan mucha saciedad y nos ayudan a esperar a la próxima comida con la sensación de que hemos comido algo sólido. Ténganla en cuenta, les será de gran ayuda, a mí me funcionó perfecto.

Tomar agua

Consumir agua en exceso engaña a tu estómago. Si bebes mucha agua durante tus dietas, está dará un sentimiento de saciedad, que no permanecerá mucho tiempo, pero que colaborará para que no te arrebates con alguna decisión equivocada, como comer alguna comida alta en grasas. Además, beber mucha agua también ayuda a mejorar el funcionamiento de tus riñones, así que no hay por donde equivocarnos. Según los nutricionistas lo ideal es beber, al menos, 2 litros por día.

Comer barras de cereal o yogurt light

Cuando sientas hambre, lo primero es no dejarte llevar por el impulso y que la cabeza le gane al hambre. Espera un momento para ver si puedes resolverlo pensando en otra cosa (primera recomendación); si no pasa, entones, es la hora de consumir alguna de estas dos opciones que son súper recomendables, porque te darán saciedad y no engordan porque son bajos en calorías. Lo recomendable es que los tengas cerca, y que las alternativas visibles sean estas, entonces así no tendrás la tentación cerca. Lo ideal es ingerir 2 o 3 de estas comidas por día.

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