A comienzos de este año mientras muchos disfrutaban de sus vacaciones en el campo o la playa, se dio a conocer un estudio –otro más– que sostenía que las áreas verdes tienen una influencia positiva en la calidad de vida de las personas. Quizá es por eso que muchos nos esmeramos en tener una huerta en casa, un jardín con plantas o incluso un cactus en la oficina. La investigación que menciono, es la  realizada por la Universidad de Exeter, en Inglaterra, y afirma que los beneficios en la mente son grandes, incluso tienen mayor incidencia que un aumento de sueldo o un ascenso. Pero la cosa no queda ahí, el trabajo afirma que el acceso a parques urbanos de buena calidad trae muchos beneficios para la salud pública.

Con esto uno se imaginaría que los gobiernos locales se volverían locos creando parques y apoyando iniciativas de este tipo con el fin de mejorar a una población como la de Chile, con altos índices de estrés y depresión. Una ecuación que me parece simple incluso a mi que soy mala para los números: Más parques es más salud mental. Básico y simple.

Pero a nuestro país parece que no le importa lo que digan los estudios, ni la salud mental de nadie, ni las cosas simples… ¿me equivoco? Sino, cuál es la razón para proponer algo tan descabellado como eliminar un parque, por ejemplo el segundo más grande de la comuna de Vitacura que se encuentra en la calle Monseñor Escrivá de Balaguer. El objetivo: Ampliar la Costanera Sur y agregarle una nueva pista, pero como el espacio no se saca de la nada se tomaría del parque. La comunidad del sector está inquieta, pero claro, para ser justos hay que decir que esta idea aún se encuentra en la categoría de plan maestro en ese municipio. Ojalá se quede guardado en algún cajón o mejor aún, termine en un picapapeles. Resulta incomprensible que no se busquen mejores “planes maestros”, alguno que respete estudios que favorecen realmente la calidad de vida de los habitantes y no sólo que el transito sea más expedito en alguna vía.

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