Fotos Claudio Doenitz Backstage Camilo Melús Producción María José Prado Maquillaje y pelo Francisca Fernández

Cada tanto viene con la cantinela y llora igual que Gardel: que no soporta más los malos tratos, las zancadillas, que se va de Chile… Entretanto, sigue agrandando su considerable fortuna. Este es el hombre a medio camino entre el benefactor, el excéntrico, el nuevo rico y el propinero.

La puerta está a medio abrir y se divisa la silueta de Leonardo Farkas (43 años, casado con Bettina Friedman, tres hijos). Melena rubia, grueso brazalete de oro, con hartos kilos menos, la cara más angulosa, dientes ultrablancos. Es tanto el cambio que da para pensar que pasó por el quirófano. “No me he hecho nada, quizás algún día”, asegura, aunque da la impresión de que le da lo mismo si le creen o no.

El empresario que por poco fue candidato presidencial, que se convirtió en ídolo popular, está de regreso. Recargado y con el cuero duro, vuelve a escena tras casi dos años en silencio luego que, de personaje llamativo y altamente popular, se convirtió en alguien que incomodaba, en un provocador. El hombre que con una mano daba suculentas propinas y, con la otra, arengaba a empresarios, políticos y al mismo gobierno, a mejorar la calidad de vida de los trabajadores, subir sueldos, ser más generosos. “A los poderosos no les gusta que un tipo rubio, apolítico y, más encima, judío les diga lo que tienen que hacer”, afirma.

Reapareció cuando los 33 mineros estaban bajo 700 metros, firmando cheques de 10 mil dólares para cada uno de ellos. La reacción de la prensa fue automática, incluso la de The New York Times que rotuló su artículo como ‘El millonario chileno que irrita a la elite’.

FARKAS NO PARA. EN ABRIL VA AL ESPACIO como uno de los selectos tripulantes del SpaceShip Two. Por eso su estricta dieta. “He bajado diez kilos y reduje ocho centímetros de cintura. Ahora estoy peleando con el sastre porque le mandé a ajustar cien trajes; podría haber comprado otros, pero recién tenían uno o dos años”.

—Se ve distinto, ¿de verdad no es por una cirugía?
—No, es que estaba muy gordito. Ahora no como pasta ni los pasteles que tanto me gustan.

—Los dientes son nuevos.
—Me los blanqueé. Brad Pitt, Julio Iglesias, todos lo han hecho, pero acá es noticia. No me interesa ser modelo ni nada de eso. That’s who I am.

—¿No se habrá puesto más aburrido ahora que está a dieta?
—Eso nunca. El otro día invité a mi casa a unos vecinos y a un amigo que es marino. ¿Qué es lo más caro que puedes traer?, me dijeron. Desde Rusia importé 14 kilos de caviar Beluga, el más fino del mundo. Vino gente de una viña muy famosa y les dije ustedes saben de vinos, pero no han probado los de mi colección privada, de 10 mil dólares la botella. Hicimos una degustación y después abrimos champagne Cristal, lo mejor que existe, con la vista fabulosa de mi casa en Lo Curro. Luego partimos al Caupolicán en limusina a ver a Air Supply, y de ahí a bailar a la Eve, donde invité a todos los asistentes a tomar ron. Eso sí, con mis guardaespaldas; si no, no me dejan tranquilo en la pista.

—¿Qué hará cuando llegue al espacio y vea nuestro planeta desde lo alto?
—Sólo quiero flotar un rato, mirar la Tierra y pedirle a Dios que mate a toda la gente mala, que no haya más pobreza ni hambre, y estamos del otro lado…

El-tango-de-Farkas02LOGRÓ SU PRIMER MILLÓN DE DÓLARES TOCANDO EN RESORTS, CRUCEROS DE LUJO Y CASINOS de Las Vegas. Invertía sus ahorros en yacimientos de hierro en el norte chileno, seguro de que este metal recuperaría el sitial que tuvo en los años ’60, cuando su familia era todo un icono de la minería nortina. Su padre, Daniel Farkas, había llegado a Chile a los 15 años desde Transilvania (hoy Rumania). Fue vendedor puerta a puerta en la época de oro de las salitreras y a los 18 años tenía una flota de 80 camionetas. Con fama de talentoso, en 1951 el empresario José Klein le encargó desarrollar una mina. Pero Farkas padre no sólo se enamoró de la hija de éste —que fue luego la madre de Leonardo—, sino que ayudó a optimizar los recursos y terminó fundando sus propias empresas, un total de seis minas. “Pero vino la UP y nos expropiaron. Los militares, en vez de restituirnos lo que era nuestro, lo privatizaron”. Sólo quedaron Santa Fe y Santa Bárbara, yacimientos que Farkas compró a su padre antes de morir. Hoy tiene sólo el primero porque el segundo lo vendió a sus socios australianos hace un par de años, cuando lo demandaron criminalmente por donar plata de la empresa para la Teletón 2007.

Con la idea de reflotar el negocio familiar y recuperar la época de gloria, los Farkas Friedman se vinieron a Chile por dos años, pero ya llevan cinco… Y la meta propuesta —exportar un millón de toneladas de hierro— se superó hace rato. La verdad, admite Leonardo, es que en este tiempo no les han faltado ganas de irse, pero siguen anclados acá. Hace poco anunció un proyecto de 146 millones de dólares para desarrollar a través de Santa Fe una mina de hierro en Atacama.

“NO SOY COMUNISTA NI SOCIALISTA. SOY CAPITALISTA”, aclara él. Ad portas de las elecciones del 2009, unas 200 mil personas le pidieron a través de Facebook que presentara su candidatura presidencial. Guardó silencio, se dejó querer. Comenzaron las presiones y decidió hacerse a un lado… “Llegué a tener siete puntos en las encuestas, los políticos de derecha e izquierda se pusieron nerviosos. Me empezaron a llegar demandas criminales (por las donaciones que hacía a través de una de sus empresas), amenazas personales… Fue re heavy. Cuando anuncié que no seguía, la cosa paró”.

—¿Lo amenazaron de qué?
—De todo tipo de cosas. Dentro del auto me dejaban cartas con recados… No sé cómo se las arreglaron para abrirlo. Ahí me di cuenta de que la política es muy sucia.

En la Teletón 2010 no se le vio. No ha vuelto a aportar un peso desde que en 2008, en pleno Estadio Nacional, donó casi dos millones de dólares —la cifra más alta en la historia de este evento solidario— y Mario Kreutzberger lo despidió del escenario sin darle las gracias. “El pago de Chile”, resume ahora.

Su familia acusó el impacto, los hijos le preguntaban ¿para qué te esfuerzas tanto si nadie lo valora? Bettina lo amenazó con dejar definitivamente el país.

Luego vino el Festival de Viña 2009, otro episodio donde fue duramente criticado, esta vez por su performance sobre el escenario. “Fue el chaqueteo máximo. Jamás he dado detalles, pero me pusieron canciones que no eran, no me funcionaban los equipos, se acoplaban los micrófonos… Después, me dijeron que le armara una fiesta a la prensa y publicaron que me había comprado a los periodistas. Ahí preferí alejarme. Soy un artista, alguien sensible, creo en Dios y no me gusta la farándula. Nunca más di una entrevista. Me dediqué a mis empresas, a mi familia y me hizo bien”.

La mina San José lo puso en primera línea. “Mario Sepúlveda me contó que cuando estaban en el fondo, él y sus compañeros decían que yo haría lo posible por rescatarlos —afirma con orgullo—. De hecho, fui el primero en reunirse con ellos cuando salieron del hospital. Confían en mí más que en el Presidente”, dice inflando el pecho.

Cuando los 33 alcanzaron la superficie —luego de un celebrado operativo a cargo del gobierno—, Farkas los homenajeó con una comida en el Centro Cultural Estación Caldera. “Ahí varios les pidieron matrimonio a sus parejas, uno quiso que fuera el padrino de su hijo; les regalé casas y otras cosas, pero eso no salió en ninguna parte. No es que eso me importe, pero hubo una campaña en los medios para silenciarme”, afirma convencido de que su relación tan cercana con los mineros —la que, afirma, se mantiene hasta hoy—, incomodó a varios, especialmente en La Moneda.

El-tango-de-Farkas03—¿Manipulación de parte del gobierno?
—No sé, pasaron cosas extrañas: cuando recién quedaron atrapados, no se enteraron de que les había dado plata. Supuestamente, fue una petición de las sicólogas para no ‘perturbarlos’. Y Sepúlveda —el mediático líder de los 33— me contó que me había mandado desde abajo seis videos con agradecimientos. Nunca los recibí, los confiscaron.

“TODO ES POR PITUTO. ME HAN HECHO LA VIDA IMPOSIBLE desde que volví, como no soy político… Cuando pedí los permisos de explotación, inventaron que en esa zona había cactus en peligro de extinción. Después, en una mina en Vallenar me dijeron que ahí estaban los huesos del papá de Bernardo O’Higgins… Cuando llegó mi primer barco, mandaron 15 tipos con metralletas: decían que traía drogas. Quizá todo se deba a que el hierro era el ‘monopolio’ de la Compañía de Aceros del Pacífico (CAP) y hoy soy el segundo exportador. Cada proyecto que he tenido ha sido horrible. Pero a otros los dejan hacer lo que quieran, Sodoma y Gomorra. Es una mafia. Si los Seremis hasta me han ofrecido operadores políticos, ¡para qué, si tengo los mejores técnicos y profesionales! Pero, si no tienes pituto no te dan el permiso. ¡Estoy cabreado!’’.

RECONOCE QUE NO ES ALGO NUEVO, QUE TAMBIÉN LO VIVIÓ CON BACHELET, inmediatamente después del terremoto del 27 de febrero. Se trasladó a Iloca llevando 17 camiones con alimentos. “Eran 500 millones de pesos en mercadería. Y los alcaldes —todos de la Concertación— me dijeron que ya tenían ayuda, que estaba mala la carretera ¡bullshit! Todo era para que yo no llegara antes que las autoridades. Nos pusieron un camión de basura bloqueando el paso, militares nos apuntaron con pistolas y al creador de mi página en Facebook le dio un preinfarto. Por suerte estaba un camarógrafo de Mega a quien le pedí que grabara todo. Recién ahí bajaron las armas y pudimos pasar, aunque nos dejaron tres camiones retenidos. En otro lugar, que no voy a mencionar, un alcalde nos chantajeó: que le diéramos un camión para que dejara pasar otro. Okey, eso me pasó en Haití, ¡pero esto era Chile, mi país! Por eso no me gusta la política’’.

“NO QUIERO MÁS AMENAZAS, DEMANDAS Y ENEMIGOS. A mí los pobres y la clase media no me tienen mala. Yo ofendo a los ricos porque vengo de abajo, gané plata y, aunque no tengo tanta, soy generoso. Siempre dije que Chile es un país manejado por cinco pelagatos y ellos quieren ser más ricos y que los pobres sigan igual. Es la verdad, me atrevo a desenmascararla. Todos estos grupos grandes han ganado billones de dólares. Si no tienes utilidades no puedes dar donaciones, pero yo lo he hecho igual y hasta me llamaron de Impuestos Internos para que pagara un 40 por ciento adicional. Cuando le di dinero a Tomás González para sus equipos deportivos, querían cobrarme un 25 por ciento extra. Con tanta politiquería el pueblo pierde. Por algo somos un país subdesarrollado. Pero no me interesa ser un mártir, ni terminar con un par de balazos por tratar de cambiar cosas”.

—Algunos se preguntan qué diferencia hay entre la filantropía y la limosna.
—Mantener un hogar de niñas que no tienen qué comer, dar buena propina, no es limosna. Reconozco que he cometido errores, como esa vez en Viña que lancé 500 mil pesos al aire, había cámaras y esas tomas las repitieron mil veces. Pero estaba con mucha champaña. A partir de entonces mi imagen es la de un hombre que anda cambiando los relojes y regalando plata. Me preguntan cuánto dinero tengo… Se dice que uno no es más rico por cuánto tienes, sino por lo que das. También rumorearon que era el dueño secreto de la mina San José, que desvío platas, que sólo quiero salir en la tele. ¿Qué es eso? Podría estar un día entero dando entrevistas y hasta comprar mi propio canal de televisión si quisiera”.

—Ganas no le faltan.
—(Sigue como si nada) Me ofrecieron comprar Chilevisión, Canal 13, equipos de fútbol, de todo. No me interesa.

—¿Su mujer está de acuerdo con ese estilo de vida, con sus donaciones?
—Me dice que para qué lo hago, que nadie me lo agradece, que deje plata para mis hijos, para el futuro, que me he gastado todo. Eso es egoísta, si antes no tenía dinero, ahora lo tengo que compartir.

—Tendrá asegurado el futuro de sus hijos.

—No hay nada seguro, sólo la muerte y los impuestos… (se ríe).

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