En tiempos inciertos y de cambios brutales provocados por la propia mano del hombre, la arboleda de Pando en el estado de Utah es un símbolo de la amenaza humana para la Tierra. Ubicada en el fantástico Parque Nacional de Fishlake, Pando es una colonia clonal de 47 mil álamos genéticamente idénticos, desarrollada en el curso de miles de años a partir de un mismo y único ejemplar original. Esto significa que bajo la superficie de sus 43 hectáreas, los miles de árboles que lo conforman comparten un solo sistema de raíces que los une.

Por esta razón, Pando ha sido identificado por la ciencia como el organismo vivo más grande del mundo. Mientras los investigadores no se ponen de acuerdo sobre la antigüedad de esta arboleda única, en las últimas cuatro décadas su tamaño se ha reducido sistemáticamente. El primer indicio fue una progresiva desproporción entre los árboles jóvenes y los más viejos. El promedio de edad de los álamos que componen la arboleda ha ido en aumento y hoy se ubica entre los 100 y 200 años, lo que significa que la velocidad de regeneración no está dando abasto para sostenerse en el largo plazo.

¿El motivo? El efecto combinado de una proliferación de venados silvestres y de ganado doméstico en su área de influencia: ambos grupos se alimentan de los brotes más tiernos, impidiendo el ciclo natural de reemplazo. Y otra vez, las causas del problema apuntan al hombre. La construcción de casas de descanso en el parque nacional donde se ubica Pando atrae a los ciervos en busca de comida, lo que sumado a la erradicación de la fauna carnívora habitual en el área, como osos y lobos, ha propiciado la sobrepoblación de una fauna herbívora que pone en riesgo el futuro del organismo viviente más grande del mundo.