La revista The New Yorker dedicó su portada completa, sin textos, sin ninguna palabra, a los atentados terroristas que dejaron a 17 muertos en Francia, el país por excelencia de los derechos y las libertades.

A los 87 años, el mítico Albert Uderzo interrumpió su retiro y resucitó a Asterix y Obelix, sus hijos amados en todo el planeta, a quienes mostró acongojados por los asesinatos en París.

El ilustrador que cada quince días dibuja en esta última página al personaje de la quincena de CARAS, Vicente Martí, también quiso hacer en esta edición un homenaje a sus compañeros franceses.

Se puede discutir largamente sobre la libertad de expresión.

Podemos debatir sobre si la islamofobia es un tipo de racismo y sobre las armas que le restan a la cultura occidental frente a la barbarie del terrorismo islámico.  

Quizás escribir sobre la labor del periodismo en la era de la información. O un tratado sobre el humor y el límite que —según algunos— debe prevalecer en la buena sátira. Aplaudir de pie, con toda justicia, a los profesionales que murieron el pasado 7 de enero, como el director de Charlie Hebdo que acostumbraba a señalar: “No tengo hijos, ni esposa, ni auto, ni crédito. Esto puede sonar un poco pomposo, pero lo cierto es que prefiero morir de pie que vivir de rodillas”.

Revista CARAS, sin embargo, prefiere rebelarse contra el terrorismo dejando que hablen las imágenes. Con el rugido —fuerte, que se escuche bien fuerte— de los lápices.