Ya se distinguen en ella los rasgos Windsor de su lado paterno. Rasgos fuertes en una princesita dulce y querida por los británicos, que desde que apareció en brazos de su madre en la ya emblemática puerta de la Lindo Wing del Hospital Saint Mary en Londres, con solo un par de horas de nacida, ha sido centro de atención de la prensa y de su pueblo. Su bautizo, viajes en que acompaña a sus padres, sus primeras sesiones fotográficas han sido motivo de primeras planas.

A pesar de este alto perfil su primer cumpleaños, el martes 2 de mayo recién pasado, fue una reunión muy privada. Los duques de Cambridge decidieron celebrar junto a un selecto grupo de familiares y amigos en Anmer Hall, su hogar en el condado de Norfolk. Esta vez evitaron el “tea party”con que festejaron al príncipe George en Kensington Palace. Sin embargo, el lanzamiento de un crisantemo color rosado que lleva el nombre Charlotte en honor a la pequeña, fue parte de los agasajos. La flor, creada por la compañía holandesa Deliflor, se vende a 8 libras cada una (alrededor de 8 mil pesos chilenos) de los cuales 50 peniques van a la obra de caridad Hospicio Infantil de East Anglia de la que Kate Middleton es su patrona.

Durante este año, Charlotte, quien seguramente está destinada a ser un ícono de estilo, ya tuvo sus primeros eventos sociales luciendo en cada uno modelos que luego se agotan en tiendas, como los vestidos de la marca española M&H con que ha sido fotografiada en mas de una ocasión. Su bautizo, solo dos meses después de su nacimiento, fue el mas formal de los acontecimientos y fue con todos los honores de rigor en la Iglesia de Santa María Magdalena en la localidad de Sandringham, donde se encuentra la residencia de verano la reina Isabel II. La hija de Kate y William se mostró muy tranquila y su elegancia fue máxima al vestir una perfecta réplica del vestido de seda, satín encaje Honiton utilizado por todas las generaciones de guaguas reales bautizadas desde 1841. El fotógrafo de este evento fue nada más ni nada menos que el mismo que retrató a su abuela Diana para la revista Vogue: el gran Mario Testino.

princesainterior

Luego en Febrero último ya tuvo su primer viaje a la nieve cuando los Cambridge viajaron a Courchevel, en los Alpes franceses. Mientras George tomaba sus primeras lecciones de esquí y sus padres se deslizaban por las pistas, ella era atendida por Maria Turrión, la nanny española que la cuida desde su nacimiento.

Sin duda uno de los eventos más importantes en la corta vida de Charlotte Elizabeth Diana —aunque aun ella no le tome el peso—, fue el cumpleaños 90 de su bisabuela, la reina. La soberana —que no disimula su devoción por su primera bisnieta y la colma de regalos cuando los duques y sus hijos pasan unos días en algunos de sus palacios, según la misma Kate ha contado—, aparece en la fotografía oficial con la princesita en su regazo, imagen que quedara en los archivos de historia de la realeza.

Sin embargo, pocos días antes de éste, su primer cumpleaños, prefirió sus horas de sueño y se perdió la visita de los Obama, que en su viaje a Londres fueron invitados a comer a la residencia de William y Kate en Kensington. Esa noche fue su hermano George quien se robó la película cuando antes de irse a la cama, saludo a Barack y Michelle en pantuflas y vestido con una elegante bata que tenía sus iniciales bordadas. Charlotte ya dormía plácidamente. Pero no faltarán visitas ilustres y oportunidades de conocer a líderes mundiales durante su vida.

A William, le faltan palabras para expresar el orgullo que siente por su hija: “Es muy tranquila y dulce”, suele comentar. Pero es su mamá Kate la que nos ha mostrado una faceta nueva y se puede decir que se ha convertido en la fotógrafa oficial de su hija. Las primeras imágenes oficiales, después del bautizo, fueron captadas por ella, así como las fotos para celebrar su primer año de vida esta semana, en las que ya se aprecia un talento innato en Charlotte de Cambridge para posar mirando fija y coquetamente a la cámara de mamá.