Resulta casi imposible hablar de la visita del Papa Francisco sin recordar la histórica estadía de Juan Pablo II en Chile, entre el 1 y el 6 de abril de 1987. Pero entre ambas no sólo hay 31 años, sino que un mundo de diferencias y contrastes.

El sacerdote Jorge Bergoglio llegará a un país con una democracia estable, sin grandes conflictos políticos ni sociales, que se ha posicionado como un foco de recepción de inmigrantes a nivel regional, y que aprobó hace algunos meses una ley de despenalización del aborto en tres causales.

Justamente estos temas, entre otros, marcarán la visita del jefe de la Iglesia Católica, entre el 15 y 18 de enero, donde oficiará misas masivas en tres regiones.

El Parque O`Higgins en Santiago, el Aeropuerto de Manquehue en Temuco y el sector de Playa Lobito en Iquique son los lugares escogidos por la Iglesia chilena para que Francisco envíe su mensaje a los habitantes en Chile y a los católicos de todo el mundo.