“Cuando se trata de la vida en pareja (…), tres pasos atrás. Y hay que hacerlo aun cuando estés íntimamente convencida de tener razón”. “Dios te ha puesto al lado de tu marido, ese santo que te soporta a pesar de todo”. “Hacer un filete a la plancha o cambiar un pañal, esas cosas son de mamás”. Leído así es comprensible que en pleno siglo XXI las mujeres españolas hayan salido a la calle para denunciar la publicación de “Cásate y se sumisa”, un manual para la felicidad conyugal escrito por la italiana Constanza Miriano.

Es más, frases como “su bienestar, su serenidad, se sostendrá, al menos en parte, sobre tu capacidad de absorber sus malos humores, sus caprichos, sus cansancios, sus descontentos”, han provocado que hasta el gobierno español, de marcada tendencia cristiana en algunos sectores, haya pedido la retirada del libro por considerarlo “una falta de respeto a las mujeres”, dijo la ministra de Igualdad el pasado noviembre. Otros partidos políticos y colectivos sociales consideran incluso que promueve la violencia de género. Y es que la frase que abre este párrafo recuerda a aquello que se les decía antaño a las amas de casa sufridoras: ‘Aguanta hija mía, aguanta’.

Choca, además, saber que detrás del libro hay una mujer joven, madre y profesional. ¿En serio piensa así? Miriano, sin embargo, insiste: en España la han malinterpretado y muchas de las voces que la critican ni siquiera lo han leído. Ella, viene a decir, es simplemente una mujer católica que ha publicado las recomendaciones que da a sus amigas basándose en los mensajes de la Biblia y sus propias vivencias. Todo con “un lenguaje pop”.

Sí, es cierto. El libro se presenta como una serie de cartas en las que debate el papel de los cónyuges en el matrimonio y da consejos domésticos de todo tipo. Y también lo es su tono distendido. “La mayor parte de la gente se ha reído con gusto”, afirma en su web y recuerda que en muchas librerías italianas lo han colocado en la sección de humor.

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Pero su humor cuesta entenderlo cuando el contenido es tan claro. “Debes someterte a él. Cuando tengáis que elegir entre lo que te gusta a ti y lo que le gusta a él, elige a su favor”. Dicho así, no hace falta ni buscar la definición de sumisión en el diccionario. Pero la polémica, dice Miriano (de 42 años), se debe a que la gente no ha entendido el significado que San Pablo otorga a esta palabra. O de cómo ella lo interpreta. “Significa que la mujer tiene que ser abierta, amable, paciente”, explica. “Si tiende a tomar el control de la relación, los hombres se hacen egoístas, duermen en el sofá y no escuchan a sus esposas”, añade en el blog.

¿Se trata, pues, de una estrategia para manipular a los maridos? Porque también escribe: “Comprobarás, te lo puedo asegurar, que un hombre no se puede resistir a una mujer que lo respeta, que reconoce su autoridad…. Poco a poco será él el que vaya a preguntarte qué hay que hacer”.

En todo caso, lo que está claro es que esta periodista de los noticieros de la RAI (la televisión estatal italiana) no cree en la igualdad de género. “La mujer lleva inscrita la obediencia en su interior. El hombre, en cambio, la vocación de la libertad y de la guía”. En otro momento dice: “El poder no está hecho para nosotras”.  Es más, llega a presentar a los hombres como seres superiores. “Cuando (tu marido) te dice algo, lo debes escuchar como si fuera Dios el que te habla (…) porque con frecuencia ve con más claridad que tú”, le recomienda a una amiga.

Y ¿está bien que trabajen las mujeres? “Es una de las pocas preguntas a las que no sé qué responder”. “Las mujeres nos olvidamos de que no se puede tener todo: trabajar como un hombre y estar en la casa como una mujer”. Teniendo en cuenta que aparte de criar cuatro hijos, trabaja en la televisión y colabora en medios escritos, ¿está siendo incoherente? Parece que no al tenor de cómo la describe – siguiendo el tono irónico del libro – la editorial española que lo ha publicado: “Es capaz de darle el pecho a un bebé, de corregir –mal– los deberes de un niño y de quemar una empanada, las tres cosas a la vez”.

Y puestos a elegir, “la identidad de la mujer es la acogida”, sentencia. “El feminismo ha negado tal cosa y nos ha jorobado. Porque cuando se traiciona la propia naturaleza se pierde el juicio”. Una vez perdido, “hace falta aprender a reducir las propias expectativas”.

Pero son ciertas frases las que, dentro o fuera de contexto, han provocado la indignación de parte de la sociedad española. Por ejemplo, “cuando tu marido te pone furiosa siempre me parece que es por insignificancias” o “pregúntate qué otro podría tolerar algunas de tus gravísimas psicopatologías”. Por mucho que lo diga en tono humorístico, hay quien ve en ello una burla o falta de sensibilidad hacia el drama que viven muchas mujeres.

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CARAS ha intentado contactarse con la autora sin respuesta al cierre de la publicación. La editorial española Nuevo Inicio también ha declinado nuestras preguntas – “los libros hablan por sí solos”, se han limitado a decir – pero nos ha remitido a un texto de Feliciana Merino, miembro del consejo editorial.  En él, Merino defiende el derecho a la libertad de expresión y argumenta la publicación de la obra basándose en que propone “una visión distinta, nueva y original, que abre al diálogo y a la discusión y se aleja de la repetición incesante y cansina de las consignas”. Ella, por cierto, también ve el título “lleno de ironía y sentido del humor”.

De acuerdo, abramos el debate. Hemos contactado a diferentes colectivos españoles para preguntarles su opinión. Para la Federación Estatal de Organizaciones Feministas el juego de la sumisión de Miriano y su opinión sobre el papel de la mujer en la sociedad “refuerza la existencia de unas relaciones de poder donde se privilegia al hombre y se reduce a la mujer a mero objeto y no sujeto de su propia vida y autonomía”, nos dicen. “Sumisión significa establecer relaciones desiguales y por eso nos parece una cualidad a desterrar de cualquier conducta humana”, añaden.

“Triste planteamiento, y más dicho por una mujer”, opina sobre la autora la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE).

La polémica se acrecienta en España porque la editorial Nuevo Inicio está vinculada a la Iglesia. En concreto al arzobispo de Granada, que ha creado esta iniciativa empresarial erigiéndose como presidente. De modo que las críticas ya no van sólo dirigidas hacia la autora sino también hacia el prelado Francisco Javier Martínez.

Todavía en noviembre, coincidiendo con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, un grupo de ciudadanas granadinas manifestaron su repulsa rompiendo fotos de la portada del libro y del sacerdote en plena calle. El asunto todavía colea. A mediados de enero el popular grupo de hackers Anonymous pirateó la página web del arzobispado.

La Conferencia Episcopal Española se ha desmarcado del libro. “La sumisión no se corresponde con la doctrina de la Iglesia ni el Evangelio”, ha dicho su vocero. Mientras que el obispo de Bilbao tilda el título de “provocador” y “desafortunado”.

El arzobispo de Granada, sin embargo, recuerda que el título está inspirado en un pasaje de la Epístola a los Efesios y que la “sumisión de que se habla en ese pasaje tiene poco o nada que ver con las relaciones de poder que envenenan las relaciones entre hombre y mujer en el contexto del nihilismo contemporáneo”, ha escrito en un comunicado. Y defiende que el libro “no justifica, excusa o promueve ningún tipo de violencia contra la mujer”. Algo en lo que difiere el partido Izquierda Unida, que ha pedido a la fiscalía que determine si el contenido hace apología.

Esto último es el que más ha consternado a la periodista italiana. “¿En qué punto exacto defiendo, disculpo, justifico o menciono la violencia, aunque sea remotamente?”,  ha dicho a la edición española del Huffington Post. Aunque, una vez más, le pasa la responsabilidad a la esposa cuando se le pregunta por el tema: “La mujer, con su dulzura, despierta los mejores sentimientos del hombre y evita el lado animal del hombre”.

Lo más curioso es que la obra se ha convertido en un éxito de ventas en España. Quince días después de su publicación, estaba entre los más comprados en la plataforma ibérica de Amazon. Eso más las 50.000 copias que dicen haber vendido en Italia ha animado a la autora a dedicarle un manual a los hombres: “Cásate y da la vida por ella”. Otro título contundente. Otra vez justificado, según la autora: “Cristo murió por su esposa, la Iglesia, así que un hombre que sigue los mandamientos es un hombre dispuesto a morir por su mujer”.

La asociación de hombres AHIGE, en cambio, sólo ve en el título, machismo: “El hombre, para conservar su objeto de valor, que es la mujer, y que no sea robado por otro hombre, hace saber a los demás que está dispuesto a todo por ella. Aunque pocas veces el hombre muere por ella y si ocurre que ‘la mato antes de perderla’”, opina Alejo Durán, miembro de la coordinadora estatal.

“Cásate y da la vida por ella” no está entre los top 100 de Amazon. Ni está levantando el mismo revuelo que su homólogo femenino. Pero lo que está claro es que Constanza Miriano sabe como provocar al público.