Nadie les hace sombra. Primero fueron los elegantes John y Jackie Kennedy en los ’60. Luego, los actores Brad Pitt y Angelina Jolie, deslumbraron en cada aparición en la alfombra roja mientras la ex esposa del protagonista de Troya, Jennifer Aniston, sufría con el fin de su matrimonio a principio de los años 2000. Durante la década actual todo cambió y una nueva pareja de oro tomó el lugar del Sr. y la Sra. Smith. La reina de las selfies y princesa de la cultura pop Kim Kardashian contrajo matrimonio con uno de los raperos más cotizados de la industria musical de Estados Unidos e ícono de la moda mundial: Kanye West. Tras años de amistad entrañable y química entre ambos, en 2012 la friendzone se quebró para dar paso al romance más mediático del siglo. El matrimonio apodado KimYe todo lo que toca lo convierte en oro.

No hay cámara que quede indiferente a sus pasos, atuendos y nuevos negocios. La unión entre Kim Kardashian (35) y Kanye West (38) celebrada en mayo de 2014 en Florencia, Italia, se transformó en un verdadero imperio.

Ella es la modelo y empresaria que más lejos ha llegado en la historia de los reality show. Desde sus inicios supo aprovechar su inmensa fama para construir una marca de sí misma. Cuenta con siete fragancias con su nombre, productos bronceadores, colecciones para niños, y la productora The Spin Crowd. Además Ricardo Tisci, diseñador de Givenchy, es uno de sus grandes fanáticos. Y no es el único. Son varios los personajes influyentes de la industria que la alaban: Olivier Rousteing, Karl Lagerfeld, Anna Wintour y André Leon Talley también la validan. Y es que Kim, quien desde muy joven descubrió el potencial de la cadena de ventas en línea Ebay, no solo se ha convertido en ícono de la moda, sino que es una auténtica creadora de tendencias. Todo lo que hace, todo lo que viste, lo convierte en un must have.

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West, en tanto, es uno de los músicos más conocidos del mundo y estiloso rapero. Ha ganado 21 premios Grammy y vendió más de 11 millones de discos solo en Estados Unidos. Al igual que su esposa, no pasa inadvertido. Y no solo por sus hitos musicales como intérprete, productor y colaborador. Kanye es reconocido como un personaje polémico y errático. Se ha validado a sí mismo como la mayor estrella de rock del planeta comparándose incluso con Jesús y el pintor Leonardo Da Vinci. Su última jugada fue anunciar en los premios MTV 2015 que desea presentarse a la presidencia en las elecciones de 2020… Aspiración no menor y que refleja las ambiciones del intérprete de “Stronger”. De moda es un referente indiscutido y –amado o criticado– el eco de su nombre resuena con fuerza. Y no precisamente por su estilo de gala en las distintas alfombras rojas, sino porque sus atrevidos atuendos callejeros son combinados a la perfección. Durante los últimos dos años la revista GQ lo consideró el hombre más estiloso y la publicación Business Of Fashion lo incluyó en la lista de los quinientos nombres más influyentes. Pero no todo se limita a su apariencia en este rubro. West tiene su propia línea de vestuario llamada Yeezy, con la cual debutó en 2011 en la semana de la moda en Nueva York mostrando una colección marcada por leggings color piel, diseños unisex y cazadoras bomber. El también diseñador comentó que tener su propia línea de vestuario siempre fue un sueño, a pesar de las críticas no tan favorables que tuvo su futurista apuesta. ¿Su último hito? El lanzamiento de las zapatillas Yeezy Boost 350 de Adidas, que se agotaron a las pocas horas de salir a la venta con el modelo Oxford Tan, que se comercializó por cuarta vez en edición limitada.

Lo cierto es que juntos son dinamita y tienen una mente empresarial sin límites. No solo han marcado hitos de popularidad y estratosféricas recaudaciones (58 millones de dólares anuales ubicaron a la pareja en el tercer lugar de los record Guinness 2014), sino que también protagonizaron un hito del periodismo de moda. En mayo de 2014 la pareja fue portada de Vogue USA y Anna Wintour dijo que ambos –por su influencia e imagen– definían la cultura estadounidense del momento.

Actualmente y con solo 2 años, su primogénita North es una pequeña fashionista. Bautizada en Jerusalén, es casi tan fotografiada como sus padres en sus distintas apariciones luciendo tutús, chaquetas de cuero y hasta diamantes que acompañan sus atuendos miniatura. Su segundo hijo, Saint, por el momento permanece alejado de los flashes. Con apenas dos meses de vida todavía no se ha convertido en una estrella de las redes sociales. Pero, como todo en el imperio KimYe, es cuestión de tiempo. Los midas de la moda y la cultura no dejan ningún negocio librado al azar.

El instagram de Kim www.instagram.com/kimkardashian