El hombre ha sido su principal enemigo, el que ha ‘fraccionado’ su paisaje para convertirlo en hectáreas agrícolas y ganaderas que han mermado la producción de su alimento de flores, hojas, hongos y musgos. Come con delicadeza extrema, elige un poco, sólo una hoja y un par de capullos. En la fragilidad de su entorno, mantiene su gallardía y su corona que alguna vez lo hizo protagonista del escudo de una patria nueva. Como de cuento infantil: sus astas aterciopeladas en primavera y cubiertas de nieve en invierno, son las cornamentas que le sirven también para camuflarse entre ramales y árboles antiguos del sur chileno. Sus orejas, las más grandes que existen en la familia cérvida, funcionan como pabellones auditivos independientes. En suma, sus capacidades para estar alerta son una bendición de la naturaleza, pero no suficiente para huir de los perros que atacan a sus crías o para no contagiarse de las enfermedades del ganado que contrae con facilidad.

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Han pasado más de diez años desde que Tucun (poner una semilla en mapudungun), fue rescatado en un helicóptero del Ejército. Había sido encontrado en plena Patagonia, cerca de Cochrane, herido con perdigones, mordido por perros y moribundo. Con dos años de edad aproximadamente fue llevado a la Pampa de Pilmaiquén, donde la Fundación Huilo-Huilo mantiene su reserva. En la misma operación, comandada por Fernando Vidal, director del centro de conservación, llegó una hembra llamada Pewun. Luego de la lenta recuperación del macho, comenzó a gestarse el milagro que nadie imaginaba. La pareja de huemueles lograba reproducirse en cautiverio. Un trabajo de rigor científico primera vez registrado en la historia, un sueño que partió en el 2005 con la Fundación que preside Ivonne Reifschneider. “Siempre quisimos que este viejo habitante, desaparecido de estas tierras por la acción del hombre, regresara a su casa en Neltume. Este es un lugar único para su protección, con fronteras naturales que le permiten desplazarse por distintos ecosistemas, con reservas de agua, selva andina y árboles como ñirres que son fundamentales para su alimentación”, cuenta.

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La educación, para ella, es un punto clave. “En cualquier momento, no estaremos al frente de esta tarea. Por eso la importancia de trabajar con la comunidad, de crear conciencia en las nuevas generaciones”, dice. En esa maratónica tarea, donde han logrado mantener una colonia de una veintena de huemules.

Una cruzada que también apoya Latam Airlines con su programa Cuido mi destino, en el que junto a la Fundación Huilo Huilo han formado una alianza para apoyar el turismo sustentable de la zona. En conjunto han realizado capacitaciones a las artesanas del lugar, para incentivarlas y promover sus creaciones. Por otro lado, también se ha hecho una profunda y solidaria labor con los estudiantes de la escuela Tierra Esperanza para inculcar en ellos la importancia de la flora y fauna que los rodea, y al mismo tiempo capacitarlos para obtener el certificado de Guía Turístico y Guardaparques en Flora y Fauna Nativa y así ser parte de este proyecto que cuida a los huemules. Además, han trabajado de cerca con el programa de conservación y reintroducción del huemul del sur, para difundir la importancia de este icónico animal de Neltume y Chile. Gracias al esfuerzo de la fundación y de las alianzas estratégicas que se han formado con empresas como Latam, este animal ha logrado salir de su categoría de extinción en esos territorios.

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LA HERENCIA DE TUCUN

Después de la recuperación de Tucun, la hembra que lo acompañaba recibió un tiro mortal de rifle. Cuando los guardaparques la encontraron confirmaron con horror que estaba preñada de una segunda cría. Nunca se entendieron las motivaciones del atentado y se descartó que fuera un accidente de cazadores sin autorización. Aunque todavía siguen de cerca las pistas de la investigación, por ahora prefieren dar vuelta la página.
Tucun murió hace un año, anciano y digno, en una lucha con nuevo huemul dominante. Su descendencia, sin embargo, completó el deseo mayor de la Fundación Huilo-Huilo: reintroducir la especie en su hábitat natural, una liberación programada y monitoreada hasta hoy.

En este trabajo de joyería, ahora falta unir voluntades. El próximo paso es lograr que la genética de otros huemules de más al sur pueda ser incorporada a la reserva. Unir, de algún modo, la estrategia de conservación de parques privados y públicos. “Es una emergencia”, dice Fernando Vidal. Es la única forma de mantener el éxito del proyecto, tal como fue la lección de Tucun que llegó moribundo desde Cochrane para convertirse en un salvador.