El decorador chileno Micky Hurley quería además cursar un master en muebles antiguos, mientras su mujer, Malú Custer Edwards —nieta de Agustín Edwards— continuaba su formación de diseñadora gráfica. A los pocos meses, su elegante departamento en el UpperEast Side ya era visitado por personajes como Anna Bvlgari, Ariana Rockefeller y William Poll. Y Oscar de la Renta los catalogaba —según contó el propio Micky a revista ED— como “la pareja más chic de la ciudad”.

Incluso, la firme decisión del matrimonio chileno por ser parte de la elite neoyorkina tuvo visibles resultados, como su comentada aparición en un artículo en New York Magazine con datos para viajar en familia. Además, este año fueron portada de Hola! Chile donde les dedicaron quince páginas.

Sin embargo, el domingo pasado todo cambió. La empleada del matrimonio Hurley-Custer, la chilena Felicitas Villanueva Guarnica, aparecía en primera plana del New York Post denunciándolos por malos tratos, por no recibir medicamentos para su hipertensión, por mantenerla encerrada en la habitación para cuidar a los niños e, incluso, hacerla dormir en el suelo. Repentinamente todo se volvió una pesadilla. La pareja  fue titular en ABC News, en Dailymail de Londres y ha sido tema en las redes sociales.

Wp-Mickey-193La denunciante, que afirma haber aceptado el contrato y viajar a EE.UU. para construir un pozo de agua a su madre en Chile, también aseguró que había ingresado a territorio norteamericano mediante un pasaporte fraudulento y que, finalmente, se le terminaron pagando sólo dos dólares por hora en lugar de los diez que le habrían prometido inicialmente. La mujer insiste en que los malos tratos fueron continuos y que decidió pedir ayuda cuando recibió un fuerte golpe en la cabeza con la puerta de un refrigerador,  lo que según ella casi la hizo perder el conocimiento. Felicitas agregó que no era la primera vez que la agredían los niños de la pareja. Después de varios intentos fallidos por conseguir ayuda, la nanny logró ser escuchada por la ONG Safe Horizon, hasta que el Departamento del Trabajo de Nueva York ordenó a los socialité chilenos el pago de 6.300 dólares por salarios pendientes.

Contactado por CARAS, Micky Hurley decidió que Robin Alperstein, del bureau Becker-Glynn, se refiriera al caso: “Los Hurley niegan categóricamente las escandalosas acusaciones hechas por la señora Villanueva-Guarnica, como también los maltratos”, dijo el abogado de la familia.

Los detalles de esta historia estilo “upstairs downstairs” recién se empiezan a develar.