Su energía teenager se ha sentido con fuerza durante las últimas semanas.

Sorprendieron con español perfecto en La Habana y remecieron al barrio porteño de Palermo, en lugar de acompañar a sus padres al encuentro de gala con Macri y Juliana Awada en Buenos Aires. También fantasearon públicamente con conocer a Lionel Messi. Y es que Malia (17) y Sasha (14) Obama ya no son las niñas a las que hubo que instalarle columpios hace siete años en los jardines de la Casa Blanca. Hoy el par de adolescentes ‘onderas’ se pasea por festivales de música más cool y recorre las principales universidades de la Ivy League en busca de su futuro.

Semanas previas a pisar tierra latina, deslumbraron a la prensa internacional tras su primera aparición en una cena de Estado en la residencia de Washington. No le negaron sonrisa a nadie y se codearon con celebrities como la canadiense Sandra Oh y Blake Lively. De punta en blanco, también cautivaron a los portales de moda con diseños de 20 mil dólares cada uno del modisto Naeem Khan. Su comportamiento ‘casi perfecto’ fue elogiado por el primer ministro canadiense Justin Trudeau y como si fuera poco, protagonizaron el momento de la noche junto a Ryan Reynolds. Fue la conversación del fornido guapetón con el par de hermanas y una graciosa pose de Malia, la mayor de la dupla, la que recorrió el mundo en un solo click.

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No son traviesas como las Bush, ni ruidosas como una Clinton y con bastante sutileza Malia y Sasha dejan en evidencia una estricta crianza bajo el alero de Michelle. “Ella ha hecho un trabajo increíble con nuestras hijas”, comentó Barack Obama sobre su mujer en el show de Ellen DeGeneres. Ni televisión durante la semana, ni libre acceso a redes sociales. Tampoco salidas de fiesta y menos cargar un teléfono inteligente en la cartera. “Deben concentrarse en sus tareas escolares, por lo menos hasta la universidad”, aseguró la Primera Dama en entrevista con Jimmy Fallon. Los momentos de relajo son contados y la rutina diaria incluye jornadas completas de estudio y reforzamiento, clases de música, práctica de al menos dos deportes distintos, además de su presencia en actos oficiales.

Graciosas y carismáticas, también apoyan a su madre en sus distintos proyectos solidarios en el mundo. Y así lo confirmó la revista Time, cuando ambas fueron integradas al ranking de jóvenes con mayor influencia en el planeta por su aporte en distintas áreas de ayuda.

Pero más allá de una vida de oficialismo junto a una de las familias más poderosas del mundo y una evidente, pero innata fascinación por la moda, las Obama buscan vivir la típica juventud norteamericana, es por eso que también se dan gustos como teenagers. Malia ya tiene licencia de conducir y frecuenta festivales como Coachella y Lollapalooza, mientras que la pícara Sasha no tiene tapujos en llegar con sudadera y leggings a un evento público. “Deberían tener más clase”, sentenció la asesora republicana Elizabeth Lauten, quien rápidamente se arrepintió de sus dichos, pidió disculpas públicas a las hermanas y luego renunció a su cargo.

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Sobre el futuro, las primeras cartas ya están tiradas. Malia ya cuenta con una pasantía en HBO y otra como asistente de producción en CBS y por estos días continúa con su tour por distintas instituciones de la Ivy League, como Brown, Columbia, NYU y Princeton, para concretar una carrera en el mundo de la dirección cinematográfica. Por su parte, el currículum de la encantadora Sasha cautiva con excelentes notas y su apego al deporte, como estrella del equipo oficial de básquetbol del Sidwell Friends School, pero también como it girl según Vogue.

Mientras el segundo mandato de Obama llega a su fin, las hermanas ya proyectan su propio futuro. En las artes o el diseño, ha sido la misma Michelle quien se ha encargado de asegurar que difícilmente sus hijas sigan una carrera política. Cierto o no, sólo queda un par de años para saberlo. Mientras, las Obama seguirán conquistando con la sencillez que han forjado durante estos siete años de gobierno.

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