“Faltaban tres meses para mi cumpleaños 37, cuando mi marido me preguntó dónde quería celebrarlo. Propuso un par de destinos donde ir con los gemelos y otro más donde ir solos. Yo lo miré y sin ni un asco le dije ‘me voy con mis amigas al Caribe una semana. Arréglatelas tú con los niños’. En ese momento llevábamos un par de meses sin tener sexo, pero nuestra crisis se arrastraba desde el doble de tiempo”, recuerda Francisca, casada hace 15 años. “Al viaje no fui en busca de una aventura, pero después de casi un año de sentirme como la empleada de la casa, completamente ignorada, pasé a convertirme en el objeto de deseo de un francés encantador en la tibia noche de Cartagena de Indias, ¡no había dónde perderse! En cuanto lo escuché susurrando a mi oído, me entregué a la aventura al punto que me olvidé por completo de mi familia y compañeras de viaje durante los tres días que duró el affaire. Cuando regresé a Santiago, las cosas comenzaron a mejorar con mi marido, pero por poco tiempo. Un día mientras rememoraba mi aventura, decidí ingresar a una página de contactos. Tenía mis dudas porque no es lo mismo una canita al aire en el Caribe que en un lugar donde te puede ver cualquiera, pero terminé por convencerme”.

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Casos como el de esta ingeniera comercial explican el éxito que Ashleymadison.com ha cosechado en los casi tres años que lleva en Chile. “Los hombres pueden ir a buscar una aventura pero para las mujeres es más complicado, no tanto por un tema de imagen sino que más por un asunto de seguridad y discreción”, asegura Noel Biderman, a quien la prensa norteamericana bautizó como ‘El hombre más odiado de internet’. Todo, porque en su página web incita a hombres y mujeres a tener una aventura con un gancho tan simple como real : “la vida es corta”. Autor del libro Adultropology: La Cyber-Antropología detrás de la infidelidad, este abogado canadiense trabajó durante varios años como representante de deportistas de elite en la NBA y la NFL, donde aprendió las leyes de la cautela. “Fue mucho tiempo limpiando los desastres que mis clientes hacían con su vida privada. Noches de juerga interminables, episodios de violencia, todos los excesos posibles, hijos ilegítimos y tormentosos divorcios que casi siempre dejaban al infiel destruido y en bancarrota por no saber manejar la vida privada. Por eso, cuando leí que el 30 por ciento de los usuarios de citas en línea terminaban casados, inmediatamente empecé a ver qué negocio podía hacer. Investigué cuáles habían sido los dos nombres de mujeres más populares del año y con la sumatoria de ambos creé el sitio en 2002”. Hoy los números lo avalan. 

Decir que el hombre busca una aventura para reafirmar su virilidad y la mujer para sentirse deseada es hablar del código genético de la infidelidad. “En cada cultura se vive de manera distinta. En China es común hablar de la segunda mujer y en Japón es imposible encontrar una cama matrimonial. Ahí, el sexo es entretención, pero más allá de la idiosincrasia el punto central es que ¡la monogamia es un mito!”, exclama. “Pretendemos ser monógamos por razones religiosas y culturales pero esa no es la realidad. Nos enseñan cómo vivir la monogamia, dan reglas pero la tentación siempre gana. Nadie se casa para ser infiel, pero las oportunidades llegan tarde o temprano y la mayoría cae con la certeza de que no quieren arriesgar su estabilidad familiar. Muchos creen en la institución matrimonial pero no están preparados para tener intimidad sexual con una sola persona por el resto de su vida. Simplemente, no se proyectan yendo a la cama con la misma persona por 30 años. A ellos, les vendo oxígeno, tú no tienes que hacer nada, sólo debes dar el salto y hacerlo. No hay nada malo. No sabemos si va a ser más de una vez o nunca más”, plantea Biderman.

En nuestro país, Ashleymadison.com suma casi medio millón de usuarios, de los cuales el 45 por ciento son mujeres y el resto hombres. En ellas, la edad promedio es de 39 años mientras que en el caso de ellos bordea los 41. Para acceder tienen que llenar una ficha con los datos personales y físicos, además de especificar lo que andan buscando. Las alternativas no dejan espacio a dudas: “algo a largo plazo, algo a corto plazo, chat erótico, lo que me excite o indeciso (a)”. Todo bajo absoluta confidencialidad. En Chile después de Santiago las ciudades con mayor número de adúlteros son Concepción y Viña del Mar. “En el caso chileno la relación entre hombres y mujeres es más igualitaria que en otros países donde las mujeres no tienen el mismo acceso a cargos dirigenciales, a estudios de especialización y en general a las oportunidades como las que tienen ustedes”, señala Biderman.

Según el sitio Santiago lidera el ranking de infidelidad a nivel continental. En nuestra capital, más del 60 por ciento de los usuarios, tanto hombres como mujeres, confesó haber tenido a lo menos una aventura extramarital y un 20 por ciento admitió más de dos aventuras. “Estas cifras echan por la borda cualquier teoría de conservadurismo”, bromea Biderman, quien cita otra encuesta que corrobora la supremacía local. Según una encuesta realizada entre 2.000 hombres, el 66 por ciento de los encuestados considera que la amante perfecta es la mujer casada con hijos. De hecho, la mayoría, un 47 por ciento, la prefiere con un físico normal, ni gorda ni flaca y el atributo que más valoran es la creatividad por sobre la pasión y la iniciativa. La edad, digan lo que digan, sigue siendo un filtro. Mientras que el 47 por ciento la prefiere más joven, el 35 quiere una contemporánea en edad y sólo el 18 por ciento busca una compañera sexual mayor. En el caso de las mujeres, las estadísticas arrojan que: el 75 por ciento reconoció que entró al sitio con el objetivo de incrementar su actividad sexual. En esta línea, un 62 por ciento admitió haberle sido infiel a su pareja una vez, mientras que sólo el 14 por ciento reconoció haber tenido relaciones extramaritales de dos a cuatro veces. “Las relaciones han cambiado dramáticamente en las últimas décadas, más aún con la llegada de internet. Hoy cada vez más mujeres deciden tener hijos sin maridos. Hace un siglo, el matrimonio era por conveniencia, la exigencia del factor amor es un fenómeno reciente y la gente se está divorciando como loca. Quién sabe lo que ocurrirá en el futuro. Quizá podremos tener varias esposas o nos casaremos por períodos breves de seis o siete años. Con el frenesí de los cambios, el futuro es una gran interrogante”, concluye Noel Biderman.