Aunque las investigaciones francesas y británicas concluyeran que la muerte de Diana Spencer, a los 36 años, fue un simple accidente, aún persisten las dudas sobre la real causa de su partida. Muchos creen todavía en la culpabilidad de los paparazzi que la seguían durante esas vacaciones del ’97, cuando lo que atraía era su mes de noviazgo con el multimillonario Dodi Al-Fayed, hijo de Mohamed Al-Fayed ex dueño de la cadena de tiendas Harrod’s. Una relación que los propios fotógrafos lograron confirmar con un beso de la pareja captado en la Costa Azul gala en la cubierta del Jonikal, el yate del millonario, instantánea que sería bautizada como “The kiss”.

Y si no otros, como el padre de Dodi, insistieron en la teoría del complot entre la corona y el MI6, los servicios de inteligencia británicos: según esta hipótesis, la reina británica buscaba eliminar a Lady Di después de su polémica entrevista a la BBC en noviembre de 1995 en que confirmaba que su marido estaba enamorado de Camila Parker Bowles; que el suyo era un “matrimonio de a tres, demasiado poblado”. Que ella, Diana, le había sido infiel con el mayor de caballería James Hewitt, el profesor de equitación de sus hijos. Ella daba razón a los rumores sobre su bulimia, pero lo peor, aseguraba que Carlos no estaba capacitado para asumir la sucesión de Isabel II.

Jean Michel Caradec’h, periodista de la prestigiosa revista Paris Match, se convirtió en un experto sobre la muerte de la princesa, porque fue uno de los pocos que tuvo acceso a la investigación que realizó la policía francesa tras el accidente. “En un caso como éste no es muy difícil, la fuente puede ser la policía, los abogados o los jueces”, bromea Caradec’h, que basándose en ese dossier publicó hace once años Lady Di, la investigación criminal, un primer libro sobre la tragedia. Este 2017, regresó a las librerías con Quién mató a Lady Di, escrito junto a los periodistas Pascal Rostain y Bruno Mouron, en donde concluyen que la muerte de Diana Spencer fue simplemente el resultado de una cadena de desgraciados eventos. Caradec’h conversó en exclusiva con CARAS en París.

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—¿Cómo se volvió usted un experto en la muerte de Lady Di?

—Tuve acceso hace unos 12 años a la investigación criminal de París. Y empecé a trabajar en esta investigación. Escribí un primer libro muy técnico sobre las circunstancias de su muerte y ahora éste más centrado en su vida, muerte y su itinerario de mujer que terminó inexorablemente en esta muerte.

—¿Por qué publicarlo ahora?

—Con motivo de los 20 años de su fallecimiento, mi editor me pidió rehacer la historia. Investigando descubrimos nuevos elementos que no aparecieron ni en la investigación francesa ni en la británica con respecto al auto. Y las conclusiones nos llevan a deducir que se trató de un accidente y no de un atentado o sabotaje. Independiente de que el chofer del Mercedes en que viajaba la pareja, Henry Paul, estuviera borracho o no supiera conducir este tipo de autos y fuera tan rápido, nos dimos cuenta de que el vehículo anteriormente se había accidentado cuando pertenecía a otro propietario. El Mercedes fue robado y luego los ladrones tuvieron un accidente en que el vehículo hizo varios rombos. La aseguradora lo envió a destruir, pero de manera extraña el vehículo apareció un año después en una tienda de usados de Mercedes Benz y fue comprado por el dueño de una agencia de alquiler de carros de lujo que trabajaba en exclusiva para el hotel Ritz del señor Al-Fayed. Por eso formaba parte de la flota del Ritz.

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—¿Ellos estaban al tanto del pasado del Mercedes- Benz?

—No, aunque tenían dudas porque se dieron cuenta de que este vehículo a gran velocidad tenía una defecto, no era estable. Pero como lo usaban sobre todo para transportar a los clientes del Ritz dentro de París o hasta el aeropuerto no era grave. Pero cuando a veces llevaban a clientes de Estados Unidos a las playas del desembarco o a los castillos de la Loira, allí el chofer se dio cuenta y se lo hizo ver a su patrón. E intentó varias veces saber cuál era el origen del problema, pero Mercedes no lo encontraba. Porque no sabían que había tenido un accidente y que había quedado con un defecto en el chassis.

—Henry Paul no estaba capacitado para conducir ese tipo de auto ni era chofer de los Al Fayed.

—No, era en realidad el encargado de seguridad del Ritz. Pero fue Dodi quien quiso distraer a los paparazzi con un Mercedes extra para sacar a Lady Di por detrás del Ritz y le pidió a Paul que condujera. Dejó al chofer de siempre con el Mercedes habitual delante del hotel. Maniobra estúpida porque los paparazzi sabían que había dos puertas y vigilaban siempre la trasera.

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—La otra nueva pista es la del Fiat blanco que entra a la ruta donde venía el Mercedes. El auto de Diana iba a toda velocidad, topa al Fiat y eso lo desestabiliza hasta estrellarse en los pilares del túnel. ¿Cuál es el elemento nuevo?

—Pudimos reconocer al chofer de este auto que en 1997 no fue formalmente identificado, aunque estuvo detenido y luego liberado como testigo. El huyó en el momento del accidente porque esa noche no estaba en su trabajo aunque debía estarlo. Era guardia de un parking y con un colega se habían cambiado de turno. Tuvo mucho miedo porque vio el accidente, y porque él mismo fue tocado por el Mercedes al que intentó evitar.
En ese momento Paul, que no estaba en condiciones normales de conducción, pues había bebido y estaba bajo medicación de antidepresivos, dio un golpe al volante y eso hizo tambalear el auto que unos sesenta metros después se plantó entre los pilares del túnel. Es una especie de encadenamiento de circunstancias que llevó a este accidente: ella no debería haber estado en el Ritz esa noche, debían cenar en otro lugar. Tampoco debía montar en este auto y tercero, este vehículo fue escogido por azar 30 minutos antes del accidente. Así que todas las teorías de complot y sabotaje no tienen sentido.

—¿Tampoco tienen la culpa los paparazzi?

—Los paparazzi fueron acusados un poco rápido al comienzo, aunque luego la investigación demostró que estaban lejos del vehículo en el accidente. Porque el chofer hizo una maniobra para distanciarlos y los paparazzi, que no se esperaban eso de un chofer sin experiencia, se quedaron casi en el hotel. Uno subió los Campos Elíseos pensando ir al lugar donde iba Diana y otros perdieron al auto y lo encontraron luego en el momento del accidente. Cuando los primeros alcanzaron el Mercedes, el accidente ya había ocurrido.

Hay que pensar que Henry Paul iba muy rápido, a más de 150 km/h y se estima que chocó a 110 km/h pues cuando entró en el túnel intentó frenar. Ella no sobrevivió a sus heridas internas. Tuvo una ruptura de la vena que va al corazón, que se abrió a causa del poder del choque y murió de una hemorragia interna pese a los esfuerzos para salvarla.

—Su libro insiste en la tesis del accidente, alguien cree aún en la culpa de los paparazzi o el complot.

—El dispositivo puesto en ejecución por Mohamed Al-Fayed se vio trastocado por la incomprensible decisión de Dodi de cambiar de destinación y de auto. Mohamed Al-Fayed tiene un poco de responsabilidad en este accidente. Porque él insistió en que la pareja pasara al Ritz porque eso permitía hacer publicidad al hotel. Fue él quien avisó a los paparazzi franceses de que la pareja estaba allí y fallecieron en un auto del hotel conducido por uno de sus empleados y junto a su hijo. Entonces creo que él quiso entretener esta fábula de que Lady Di estaba embarazada, de que se iban a casar, y de que la familia real rechazaba la situación para hacer creer que los espías del MI6 tenían la culpa.

Pero eso sólo dio lugar a muchos rumores que contaminaron la primera investigación, la francesa, que tuvo que desmentir toda la información que Al-Fayed difundía por la prensa. Y luego desmontar la investigación británica que fue abierta justamente por las denuncias de Al-Fayed. Pero la verdad es que Lady Di murió porque iba sin cinturón de seguridad y el chofer conducía rápido y borracho.

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—¿Y la historia de su novio, el médico pakistaní a quien buscaba sacar celos, para algunos su verdadero amor?

—Había roto a fines de julio con él según explicó el propio médico en una entrevista. Ella le propuso casarse, pero él dijo que nunca fue un tema para él: ellos rompieron después del primer viaje que Diana hizo con los Al-Fayed a Saint Tropez junto a sus hijos. Su relación con el príncipe y la familia real no hacía sino degradarse. El punto final fue cuando en la entrevista con la BBC puso en cuestión la capacidad de Carlos para ser rey. La reina no podía dejar pasar eso. Esa confesión frente a la BBC como en una emisión de telerrealidad significó pasar la línea roja. Fue una manera de excluirse de la familia real y fue después de ese programa que Isabel II permitió el divorcio de Carlos para casarse con Camila.