Esta es la pregunta que mi hermano, que es periodista y ha trabajado hace unos 20 años en comunicación corporativa, formuló una tarde cualquiera en Facebook. Naturalmente, me preocupó en lo personal, me hizo pensar en la forma de responder esa pregunta y me hizo formularme un par más: ¿Pasa esto en todas partes? ¿Puede ser que la experiencia que pensamos que debería ser oro en nuestro equipaje, choca con la edad que pareciera oxidarnos ante los ojos de los demás?

Una de las cosas que más me hace cuestionarme es que continuamente veo en las noticias el resultado de investigaciones que predicen que viviremos por más y más años y que, por lo mismo, nuestra vida en el mercado laboral también se extenderá y seguiremos aportando económicamente al funcionamiento de la economía.

Tal vez estemos en caminos a hacernos a la idea sobre cómo será el futuro y por eso lo que vemos en el hoy y ahora es una clara discriminación etaria. Y he podido constatar que no es una preocupación en nuestro Chile, sino una realidad que preocupa también a los vikingos que pasan las 5 décadas y que ven su edad como el mayor obstáculo para volver al mundo del trabajo, y especulan sobre qué pasaría con ellos si de pronto ya no tuvieran empleo.

¿Cuál es la diferencia? Desde mi punto de vista, veo que acá hay más interés de plantearlo como una situación que debe ser discutida y resuelta de manera colectiva y de hecho en los últimos años se han reformado algunas leyes y políticas públicas con el fin de asegurar a los “seniors” un acceso rápido a otros empleos en caso de perder sus trabajos. Estas iniciativas, lentamente, parecieran estar dando resultados positivos.
Me parece preocupante que lo que alguien ha aprendido, la estabilidad lograda, las competencias desarrolladas y la experiencia ganada tras varios años en las pistas del trabajo pareciera ser irrelevante, y que la edad siga siendo el foco principal al ver un CV. Tengo clarísimo que la tecnología y las herramientas de trabajo evolucionan a la velocidad de la luz, pero eso no puede dejarnos “KO” si nos interesa seguir trabajando y tenemos la voluntad y la fortaleza y frescura física para hacerlo.

Lo peor es que si eres un profesional recién salido de la universidad u otra institución de educación superior tampoco es tanto más fácil encontrar un puesto de trabajo… ¡¡¡porque no tienes experiencia!!! Casi como para reaccionar como Condorito y concluir con un “Plop!”.

Un riesgo es, en todo caso, tirar a priori la toalla sobre la posibilidad de encontrar un nuevo empleo. ¿Pero cuánto puede durar la positividad de pensamiento y el empuje para seguir buscando? Hay momentos de desaliento cuando ves que las redes de contactos que has construido con los años también ven las posibilidades laborales con un prisma etario y ahí sigues tú batallando con la situación en sí y con tu ánimo. Pero sabemos que hay energía para trabajar 20 años más…solo se precisa de la oportunidad y el reconocimiento de la experiencia para hacerlo. Todavía se pueden aprender y desarrollar nuevas competencias, todavía se puede incluso cambiar de área de trabajo; la clave está en las oportunidades y en ser oídos. Y no hay duda de que confiamos a una tendencia de “redescubrimiento” de las potencialidades de los empleados sobre 50 años que ya se da en Estados Unidos y ya se comienza a vivir no solo en Dinamarca sino también en otros estados europeos.

Porque como dice el tango “que 50 años no es nada…” o algo por el estilo.

Comentarios

comentarios