Estamos terminando septiembre y el Mes de la Patria me ha dado una oportunidad única para que mi hija conozca esta tierra. En este mes de fiesta, uno de mis sobrinos y su polola la llevaron a la Fiesta de la Chilenidad en Curicó. Allí, además de ver parrillas infinitas que llenaban el aire de la alameda curicana con sus olores, vio huasos bien plantados que al sonar los acordes de una cueca no dudaban de invitar a la pista a una afortunada dama que, con orgullo y coquetería, hacía el “8” y movía con gracia el pañuelo. Mi hija miraba con cierta sorpresa las variedades de empanadas, dulces chilenos, terremotos y pipeños. De vuelta a Santiago, con sus amigos del colegio descubrió las fondas del Parque Intercomunal y con espíritu, empeño, respeto y cariño también se animó a usar ese pañuelo comprado para ser lucido al bailar la cueca.

También nos reímos y emocionamos -y créanme que fue muy especial— cuando fuimos a ver la reposición de “La Negra Ester” en el Teatro Nescafé de las Artes. A ella no le fue fácil seguirla entera, ni para mí explicarle el contexto de la obra de teatro, pero la historia del Tío Roberto y su Negra, con su picardía, drama, amor y desamor, encuentros y desencuentros, las sorpresas de la vida y esa alma popular y chilena, finalmente hablan por sí mismas y cantan en décimas directamente al corazón y sin necesidad de interpretación.

En el Museo de la Moda tuvimos un nuevo y sorprendente encuentro con esas experiencias que te hacen descubrir o redescubrir otras expresiones de nuestro ser nacional. Allí nos deleitamos con la exposición del trabajo del diseñador Marco Correa, un verdadero artista en toda la amplitud de la palabra ¡Qué magnífica idea tuvo el Museo para celebrar sus 10 años!… y es realmente imperdonable no visitarlo.

Encontrarme frente a frente con algunas de sus creaciones fue como regresar a mi niñez y verme hojeando esas revistas Paula y Eva -que mi mamá seguía-, donde reconocí las páginas con las que había soñado mientras crecía en Curicó. Ahora, con ojos que han visitado numerosos museos y muestras de moda y visto pasarelas en las tres semanas de la moda más relevantes de Europa (París, Londres y Milán), me maravillaba aún más con el trabajo de este creador nacional. Me sorprendió el carácter vanguardista de sus diseños, su arrojo para atreverse con algo que no se parecía a nada visto, que era chileno, latinoamericano, pero igualmente evocaba quizás a Piet Mondrian, la sicodelia, el pop art … y al mundo precolombino. Magnífico. Lo mismo creaba en blanco y negro o en colores fuertes y brillantes y el resultado eran esas piezas expuestas, para soñar y admirar. Y también eso es patrimonio chileno creativo, verdadero arte y talento.

 

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