Es su tercera visita a Chile, aunque los lazos de la familia Rockefeller con nuestro país se iniciaron hace décadas. Desde que su padre, David Rockefeller Aldrich, —el magnate estadounidense que a sus 101 años continúa al frente de una de las familias más poderosas de Estados Unidos— cimentara una sólida amistad con el director de El Mercurio, Agustín Edwards Eastman, y que se mantiene hasta hoy. Sentado en el bar del hotel Singular a David Rockefeller Jr (71 años) ya no lo desvelan los asuntos económicos o políticos que tanto interesaron a su progenitor (de hecho evita responder nuestras preguntas sobre la realidad chilena), hoy está dedicado a la filantropía, a las ONG ligadas al arte y a trabajar con entusiasmo por los temas medioambientales, en especial los de su Fundación Sailors for the sea, la iniciativa que lo trajo a Chile.

“He tenido la suerte de estar en Cabo de Hornos, Valparaíso y Puerto Montt; he visto mucho de la hermosa costa chilena. Pero bajo la superficie hay problemas; cada vez hay menos peces, se producen conflictos con la industria acuícola por la contaminación que ellas producen y hay exceso de desechos plásticos. Pero como todo esto ocurre en el fondo del mar, no lo vemos y mucha gente piensa que simplemente el asunto no existe. El gran problema hoy es la emisión de CO2, que también cambia la química del océano al igual que el BPA”, dice sobre los tóxicos que libera el plástico y que inquietan a la comunidad científica. Graduado de la escuela de Leyes de Harvard, donde además estudió artes liberales, en sus primeros años profesionales vivió en Boston. Ahí desarrolló su pasión por la música; incluso formó parte de la orquesta sinfónica de la ciudad. Así como su padre, otro de sus hobbies es la navegación y es un gran conocedor de las rutas oceánicas.

Hoy, además de Sailors for the sea, es miembro activo de National Park Foundation, 
Pew Oceans Comissions, Alaska Fund for the Future, entre otras organizaciones. Fue por esto que en sus cinco días en Santiago, Rockefeller Jr recibió de manos del rector de la PUC, Ignacio Sánchez, la medalla de plata Centenario UC por su aporte al cuidado del planeta; y también fue parte de la premiación a los ganadores del Premio Nacional de Medio Ambiente 2016, organizado por la Fundación Recyclápolis, El Mercurio y la Universidad Católica. Eso además del lanzamiento del capítulo chileno Sailors for the sea, que operará con Recyclápolis para proteger los océanos locales. “Chile es nuestro tercer afiliado junto a Japón y Portugal, además de EE.UU., dice por Sailors for the seas creado en 2004. Una de las ideas es implementar regatas limpias; en primera instancia se exige usar vidrio en vez de plástico; y cuando se esté navegando, no botar desechos al agua ni utilizar productos de limpieza tóxicos dentro de la embarcación. Ese sería un nivel de bronce, pero también está el de plata, oro y diamante. El navegante decide cuál implementar. El plan es ese: asegurarse de que los marineros o aficionados no dañen el mar e inculcarles que pueden hacer algo para remediar el problema”. Y apuntando a la regata de Chiloé, agrega “sería increíble que el 2018 podamos implementar una competencia 100% limpia”.

rockefellerinterior123   A su mujer Susan Cohn, cineasta, la conoció mientras filmaban una cinta sobre la importancia de preservar el ecosistema en Alaska y, desde allí, han trabajado juntos en proyectos similares. En cada discurso que realizó en Chile, siempre acompañado de su mujer, creadora de la organización Oceana, recalcó la importancia de pequeños actos que pueden contribuir a generar grandes cambios en el medioambiente y que la familia Rockefeller pone en práctica junto a sus hijas Ariana y Camilla. “Si comes pescado, pregunta dónde lo extrajeron, si de una firma acuicultora o artesanalmente, manteniendo buenas políticas medioambientales y laborales. Otra regla es no utilizar ni un milímetro de plástico; yo llevo siempre mi propia bolsa de género”.

Y acto seguido recomienda, mientras observa el contaminado cielo de Santiago, cambiar el auto por la bicicleta, caminar o utilizar el transporte público. Desde acá se ve el resultado por utilizar demasiados vehículos; no saquen el auto todos los días: no sólo contaminan el aire sino también los océanos; en el mar el volumen de los peces grandes se ha reducido en un 90%, entre otros factores, por la contaminación del CO2, lo que es un desastre para la alimentación mundial. Hay que crear y respetar las leyes o dentro de algunos años ya no quedarán especies marinas”. Que David Rockefeller Jr hoy se apasione a tal punto por el cuidado medioambiental no es fortuito. El precursor del clan, John Davison Rockefeller, se convirtió en el hombre más rico del mundo al crear la compañía de petróleo Standard Oil. Seis generaciones después, sus herederos buscan dejar atrás la contaminación de este combustible y enfocarse en el cuidado del planeta.

El primer paso fue la creación de la Fundación Hermanos Rockefeller, en 1940, a manos de cinco nietos del magnate. Su objetivo: financiar iniciativas de protección ambiental y filantrópica a nivel mundial. En 2004 los hermanos declararon públicamente que venderían sus inversiones en combustibles fósiles para reinvertirlas en energía limpia. “Estamos convencidos de que si nuestro ancestro, John Davison, estuviera vivo, como hombre de negocios astuto y con visión de futuro, querría salir de los combustibles fósiles e invertir en energía limpia y renovable”, dijeron. Eso mientras en EE.UU. el candidato presidencial republicano, Donald Trump, aseguró que el calentamiento global es un invento creado por China para reducir la producción estadounidense.

—¿Qué opina de esas afirmaciones?

—El 98% de los científicos coincide en que el calentamiento global es real y que su principal causa es la acción del hombre. Así que si Trump dice eso… significa que no sabe mucho del tema.

—Usted ha apoyado públicamente a la carta demócrata, Hillary Clinton.

—Es la mejor opción. Ella debería ser la próxima presidenta, está bien calificada y ha estado cerca del gobierno por años. La conozco hace más de 30 años, como senadora y en su calidad de secretaria de Estado. Soy su gran admirador, sin duda sería una fantástica presidenta.