Sí, tal como dice la canción de la Sirenita: “Bajo el mar”. Ahí es posible realizar cultivos ahora. Así lo demuestra el proyecto “El jardín de Nemo”, una idea puesta en práctica en Italia con el fin de desarrollar agricultura submarina.

Y ¿cómo funciona? Sergio y Luca Gamberini, padre e hijo dedicados a trabajar en el mundo del buceo, decidieron probar y cultivar en el que prácticamente es su hábitat. Lo hicieron a través de unas cápsulas o especies de globos que anclados en el fondo marino (a no más de 10 metros) sirven de depósito para la germinación de las semillas.

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Lechugas y albahaca han sido algunos de los productos plantados de este modo y que según defienden sus creadores tiene la ventaja de mantener la temperatura en forma pareja (unos 25º), aislada de las pestes y parásitos y, por supuesto, con agua a la mano. Eso porque la condensación de las paredes es suficiente para mantenerlas.

Considerando que el problema alimentario mundial es un tema cada vez más latente y que tres cuartas partes del planeta es agua, pensar en alternativas como esta para poder solucionar el tema es digna de reconocimiento y de estímulo para buscar otras que permitan enfrentar una realidad sin seguir dañando más la tierra pero cuidando también los otros elementos.

Conoce más de este proyecto en el siguiente video:

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