Lo cierto es que esta vez el escenario aquí en Londres es muy distinto al que se vio en julio del 2013 cuando Kate Middleton dio a luz a George, el primogénito de los duques de Cambridge.

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El tradicional escenario frente al hospital de Saint Mary tampoco es el mismo. A pesar de que el palacio de Kensington anunció que esta vez habrá más prensa acreditada, se han tomado medidas para evitar enjambres de reporteros acampando en el sector durante días, a la espera de no perder detalle del evento; en toda la cuadra hay letreros prohibiendo estacionar y barreras alrededor de toda la manzana, pero ningún periodista, no hasta que  oficialmente se anuncie que la duquesa inició el trabajo de parto.

Sólo las tradicionales casas de apuestas, Ladbroker y William Hill, parecen vivir el asunto con verdadera expectación; echando un vistazo a los primeros conteos adelantan que la mayoría de los jugadores se inclina por que la nueva figura real será una mujer y, que podría llamarse Alice.

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Lo único cierto hasta ahora es que el impacto económico del segundo hijo (a) de William y Kate andará muy por debajo de las ganancias que dejó el nacimiento de George, el primogénito, que alcanzó 270 millones de libras versus los 70 millones de libras que se espera hoy. Sin embargo, si es una niña, en el largo plazo debería superar con creces el impacto de su hermano en la industria retail; las tiendas de ropa infantil ya preparan sus arcas si George tiene una hermanita, pues su sofisticada madre no escatimará en modelitos, los que se venderán tan o mas rápido que la manta que usó el pequeño George al salir de la clínica.

Y no solo las tiendas de ropa infantil estarán felices; el Principe Carlos, como William y el tío Harry han comentado públicamente que desearían una niñita.

Mientras, Kate espera la llegada del segundo hijo junto a su esposo en su hogar londinense del palacio de Kensington, la residencia campestre de Amner Hall, en el condado de Norfolk, donde los cuatro miembros de la familia se trasladarán a pocos días del nacimiento. Una cantidad enorme de árboles y setos han sido plantados alrededor para proteger la privacidad de los Cambridge.

A pesar de la aparente indiferencia de la capital británica, toda eventualidad parece haber sido cubierta. Si el nuevo heredero (a) nace este domingo 26 y coincide con el día que se corre la Maratón de Londres, un plan de contingencia será puesto en practica en Buckingham, donde miles de corredores terminarán la carrera al mismo tiempo que oficiales de palacio deberían hacer el anuncio oficial.

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Lo que no se sabe cuál es el plan alternativo de William en caso de que su hijo (a) nazca el día 25, pues este pretende acompañar a su abuela en el acto de conmemoración Anzac (aniversario de la batalla de Gallipoli) en el palacio de Whitehall en Londres.

El nuevo príncipe o princesa estará en cuarto lugar en la sucesión al trono aumentando esta nueva generación de la más querida, famosa y polémica familia real.