La infanta Cristina de Borbón y Grecia cumplió 53 años el 13 de junio. Justo el día anterior, el Tribunal Supremo de España le había comunicado a su marido, Iñaki Urdangarin, su condena a prisión de 5 años y 10 meses, y le daba cinco días de plazo para presentarse en el penal.

Así, la hermana del rey Felipe VI pasó el cumpleaños más triste de su vida, y su única alegría fue la presencia de tres de sus hijos al minuto de soplar las velas. El mayor, Juan (18) , está en Camboya en un viaje solidario.

El lunes 18 de junio Iñaki ingresó a la cárcel de mujeres de Brieva, en Avila, donde ocupa un recinto especial, con lo que ya se levantaron reclamos por el trato privilegiado que recibe. Está en un módulo con dormitorio, sala de estar, cocina y patio; aislado del resto para garantizarle seguridad y cero contacto con las reclusas.

Avila queda a una hora de camino, por tierra, desde Madrid; y el vuelo entre la capital española y Ginebra, donde reside la infanta con sus hijos, dura una hora y media. Se ha informado que, para visitarlo, Cristina deberá hacer fila a la entrada de la prisión igual que los familiares de las presas y podrá entrar con sólo uno de sus hijos en cada oportunidad.

El caso de Cristina está lleno de claroscuros que impiden, hasta ahora, definirla como una víctima y, según las informaciones, más parece una cómplice de su marido. Cuando conoció a Iñaki —en 1996, durante los Juegos Olímpicos de Atlanta—, quedó ‘colada’ por él, como dijo a una de sus amigas. Y sigue así. Al estallar el escándalo por los delitos que Urdangarin y su socio Diego Torres cometieron a través del Instituto Nóos, la infanta se mantuvo fiel a su marido. Cuando el rey Juan Carlos y su hermano, el entonces príncipe Felipe, le pedían que se divorciara no aceptó. Ni siquiera lo hizo cuando se supo que Iñaki y la esposa de uno de sus mejores amigos habían tenido una relación amorosa. Perdonó y siguió adelante.

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Eso implicó la ruptura de Cristina con su familia. Ya no es parte de los actos oficiales y en 2015 el rey Felipe le quitó el título de Duquesa de Palma que le había conferido su padre cuando se casó con Iñaki. El ex monarca y la reina Sofía la visitaron hace algunas semanas, al saber que la infanta ha estado en tratamiento médico y sicológico y temen intensamente por sus hijos.

VIAJERA FRECUENTE A BRIEVA

Lo más difícil para su imagen y el lugar que ocupará en la historia, es la participación de la infanta en el entramado que montaron Iñaki y Torres para evadir impuestos y traspasar los dineros que recibían en Nóos a sus cuentas personales.

El juez José Castro, a cargo de la causa contra Urdangarin y Torres, imputó a la infanta porque quedó convencido de que su participación fue esencial para el
modus operandi delictivo de los socios. El juez habló con la periodista Pilar Urbano para su libro La pieza 25, y allí declaró: “Urdangarin no hubiese podido realizar los boyantes negocios que hizo con los gobiernos de Baleares y Valencia, ni hubiese podido levantar un euro de la Generalitat de Cataluña sin la infanta, sin el sobreentendido de que él era el consorte de la infanta y el yerno del Rey”.

En el proceso, los ex duques de Palma fueron quedándose aislados, sin amigos. Sin embargo, Cristina cuenta con algunos incondicionales que la siguen apoyando. En la base para la mantención de su altísimo tren de vida, el más importante es el príncipe Karim Aga Khan, el multimillonario amigo del rey Juan Carlos que le dio trabajo en la sede de su Fundación en Ginebra, y también paga la residencia en que vive.

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En lo emocional, sus más cercanas son Rosario Nadal, ex esposa del príncipe Kyril de Bulgaria, y sus primas Cristina de Borbón Dos Sicilias y la princesa Alexia de Grecia. También Rita Allendesalazar, condesa de la Ventosa, que hoy aparece como estratégica para la nueva vida de la infanta. La condesa es dueña de la finca La Toledana, en Muñopedro, que se ubica a media hora de Brieva. La finca es enorme y nadie del pueblo se entera cuando alguien entra o sale. Ese lugar es perfecto para disimular los frecuentes viajes que estará haciendo Cristina para visitar a su marido en la cárcel.