Los colores adornan, alegran pero también provocan cierto caos. Eso al menos en materia de contenedores de reciclaje, donde reinan las buenas intenciones a la hora de separar los residuos pero no hay uniformidad. Hasta ahora. Porque las autoridades acaban de dar a conocer una normativa que ayuda a facilitar la tarea al momento de llegar a un centro de acopio y que asocia un color a un elemento.

Fue el Ministerio del Medio Ambiente el que determinó ordenar la cosa y estandarizar los tonos y elementos visuales a través de la norma 3322, la que afecta a contenedores y papeleras diseñadas para entornos urbanos, oficinas, comercio o domésticos.

No voy a negar que la noticia me dio gusto. Me alegró saber que el amarillo se usará para plásticos, el gris para metales y el rojo para desechos peligrosos como baterías, pilas, aceites o medicamentos. Lo digo en serio, y creo que es un avance pero pequeño. Porque el tema de reciclar para los ciudadanos sigue siendo algo de buena voluntad, de nobles intensiones e incluso en algunos casos un apostolado que abarca a un pequeño porcentaje de nuestra sociedad. Para el resto continúa siendo “una lata”.

Para que el tema se masifique, está bien comenzar uniformando pero se requiere un poco más. Como por ejemplo, crear más puntos de recepción, que sean poco los lugares donde se pueden dejar las pilas y que hay que buscar con lupa donde dejar un CD. Lo ideal sería que al menos el grueso del plástico pet (ese de botellas de bebidas) o las cajas de tetrapak se retiren desde nuestras casas.

Sería más fácil si las autoridades gubernamentales y comunales implementaran planes de este tipo, como ya lo hacen en forma pionera algunas comunas como La Granja, donde unas 1200 familias colaboran en una actividad puerta a puerta. Ahí cada semana pasa un camión retirando botellas plásticas, tetrapak, cartones y papeles previamente separados, y luego, todos estos desechos van a parar a un centro a el Parque Brasil.

Claramente la excusa de que no hay recursos no sirve porque aquí la plata no sobra, no es una de las más ricas del país pero está haciendo algo, lo que es un claro ejemplo de que sí se puede.

 

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