George Clooney (53), Brad Pitt (51), Colin Firth (54) y hasta el mismísimo Ricardo Darín (58). Todos son cincuentones, atractivos y se encuentran en una excelente etapa de su vida. Hombres que no siendo unos muchachos, ya alcanzaron sus metas profesionales y económicas, y aunque muestren unos kilos de más, algunas canas y hasta menos pelo, poseen algo que cualquier trinteañero envidiaría y que las mujeres empiezan a valorar cada vez más: tienen poder de decisión, los pies en la tierra y una infranqueable seguridad ante la vida. Cuando los hombres más jóvenes aún luchan por armar un proyecto de vida, crían hijos, pagan dividendo y luchan por una mejor posición dentro de su empresa, los cincuentones vienen de vuelta. 

Ahí donde los metrosexuales, los retro y hasta los hubersexuales —entre los centenares de términos que no indican otra cosa que una desesperada búsqueda de una nueva masculinidad, más ad hoc a estos tiempos— se desviven intentando encajar con algún estereotipo y conquistar de paso a las mujeres, los cincuentones parecen decir: ‘Esto es lo que hay, te guste o no’. Con mañas, estructuras difíciles de cambiar, pero machos al fin, ellos no se desviven en el gimnasio o se la pasan comiendo lechuga, pero se cuidan, también se echan cremas y sí, les importa vestir bien y lo mejor es que tienen presupuesto para invertir en buena ropa. Una masculinidad estilo cowboy aunque ellos no escupan tabaco y en cambio se preocupen por disponer de tiempo libre y tener una mejor calidad de vida. Porque los cincuenta de hoy ni se comparan con los de hace medio siglo, cuando atravesar el Ecuador de la vida era el sinónimo de llegar a la última estación.

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Así como el mundo se ha ido poblando cada vez más de féminas independientes, potentes y trabajadoras, de las que van por la vida pisando con fuerza desde sus tacones, el hombre seguro y protector es un valor cada vez más en alza. Puede que suene injusto: las mujeres crearon al nuevo hombre —el macho más femenino y sensible— pero ahora están tan superadas que ya no quieren contener sino que las protejan. No pretenden ser siempre las fuertes y las que mandan, sino que ahora aspiran a alguien que decida por ellas y lleve las riendas. Y ahí el cincuentón emerge triunfal.

“Ya, ya, si tampoco es para tanto —me frenó en seco el coach, sicólogo y experto en terapias de pareja, Francisco Pérez Denney, quien aunque no desmiente los atributos del macho old fashion, también tiene perfectamente claros sus defectos—. Si los cincuentones no son ninguna panacea. Y eso pasa con los chilenos y con internacionales como Tom Cruise (52), Antonio Banderas (54) o Vigo Mortensen (56). Efectivamente las mujeres hoy están mirando hacia atrás y buscan a un hombre que ya no existe, o de los que van quedando muy pocos ejemplares disponibles. Obvio que hay una nostalgia. Están tan demandadas, cumpliendo con miles de roles, que efectivamente están necesitando mayor protección, más cuidado y lo están encontrando entre los cincuentones. Y eso desde el punto de vista del romance, del pololeo, es perfecto: ellos deciden cuándo y dónde salir, pagan la cuenta, hacen buenos regalos, son románticos e incluso determinan el encuentro sexual. Ok, entretenido para un romance o para algunas citas, pero de ahí a armar pareja el asunto cambia. Porque estos hombres, que son de otra generación, otra historia, necesitan tener el control; ese fue el modelo con que crecieron y hoy día las mujeres están mucho más empoderadas y también quieren ser las que llevan las riendas, algo que ellos jamás van a permitir. Y ahí parte el conflicto”.

—Aunque da la impresión de que son más sólidos y prefieren una relación estable, permanente en el tiempo…

—Pero es una trampa, porque tampoco están dispuestos a cambiar. A estas alturas quieren seguir siendo como son, que nadie los joda, mantener sus mismas mañas y libertades… Entonces es una negociación con una pistola en la cabeza. Ellos ya tienen una historia, probablemente ya formaron familia, y se brindaron tanto a otros que ahora buscan armar su vida a su medida. Difícil para una mujer, sobre todo si es más joven, porque buscan someter al otro a su manera, algo que las mujeres de ahora no están dispuestas. 

¿Qué se recomienda entonces?

Básico —dice Pérez Denney—: hay que tener claro lo que se quiere. Si lo que se busca es pasarlo bien, salir y divertirse, este hombre es el indicado. Pero si se quiere hacer pareja, convivir y armar juntos un proyecto, entonces piénselo. Este hombre tiene sus reglas.