La noticia dio la vuelta al mundo. Lucero anunció que no viene al Festival de Viña producto de las reacciones que surgieron a propósito de las fotos que la revista TV Notas publicó en las que se ve a la cantante mexicana junto a su novio, el empresario Michel Kuri, posando con su arma tras una cabra montés macho que habrían matado ellos mismos.

La información se esparció rápidamente en las redes sociales y el repudio fue instantáneo, no sólo de las agrupaciones que defienden a los animales, fue una reacción transversal. Incluso la alcaldesa de la Ciudad Jardín, Virginia Reginato le escribió a los ejecutivos de Chilevisión, organizadores del certamen, pidiendo que reconsideraran la invitación a Lucero como jurado. En la misiva se destaca que la autoridad está a favor de los derechos de los animales, un concepto que sólo manejan los más entendidos en el tema (la mayoría habla de defensa, no derechos).

Lo que ocurrió en Chile es un ejemplo para el mundo, no hay dudas de aquello. Pero la defensa a los animales ¿es un tema que forma parte de nuestra conducta habitual? Claramente no. Basta con ver la cantidad de perros abandonados que existen en el país, animales que alguna vez (ellos o su ascendencia) tuvieron dueño y que por diversas razones no atendibles, los tiraron a la calle. Pero lamentablemente los perros no son las únicas víctimas de la enorme cantidad de mentes enfermas que existen en Chile, muchos son los que gozan maltratando a diferentes animales para luego subir las imágenes a la red con total impunidad, a pesar de que existe una legislación que castiga a los responsables de esos hechos.

Además, cada cierto tiempo aparecen en algunos medios (sólo algunos) que un descriteriado mató una tortuga para hacer una lámpara o que un grupo en una caleta golpeó a un lobo marino hasta que terminó con su vida. Claramente lo de Lucero es un hecho aislado. Una especie de histeria colectiva propiciada por las redes sociales. Un automático RT, nada más.

Nos sentimos orgullosos de repudiar al Rey Juan Carlos de España porque caza elefantes y posa mostrándolos muertos. Pero ¿saben? Son muchos los famosos que tienen este impresentable hábito: Pippa Middleton, hermana de la Duquesa de Cambridge es una “gran cazadora” y no lo esconde. Lo mismo que Scott Disick el novio de una de las hermanas Kardashian que no tiene ni un empacho en dispararle dos veces a un cocodrilo sin otro fin que matarlo. Misma conducta del actor Lee Erimey, la presentadora de TV Melissa Bacham y el ex futbolista búlgaro del Barcelona Hristo Stchoikov, quien llegó a declarar que “la caza es como la vida”.

En Chile somos capaces de organizarnos para esperar a Raquel Argandoña afuera de TVN y demostrarle lo desubicada que es por vestir pieles, y usar como una razón más de burla contra Adriana Barrientos el hecho que luzca orgullosa un tapado de chinchillas. Incluso, desde hace unos años, cada 18 de septiembre se abre el debate sobre el rodeo. Sin embargo, la inmensa mayoría de los rockeros hacen vista gorda ante la afición del vocalista de Metallica, James Hetfield, por cazar todo tipo de animales sólo para divertirse y eso queda demostrado con los llenos totales cada vez que viene el grupo a Chile. Claro, porque Lucero es una asesina y no merece entrar nunca más a Chile, pero si Metallica anuncia visita ¿reaccionarían igual como lo hicieron con la mexicana? Apuesto que no.

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