El sábado 2 de mayo a las 6:30 de la mañana la prensa recibió el tan anhelado e-mail de Kensington Palace: La duquesa ha sido admitida a las 6:00 AM en el hospital”. Los medios podían al fin instalarse frente a la ya icónica entrada del ala Lindo del hospital St. Mary. Este fue el acuerdo con el nuevo jefe de prensa de la pareja: el estadounidense Jason Knauf, quien fue una de las estrellas de la jornada por la perfecta coordinación con que se llevó a cabo el mediático evento. Kate Middleton llegó acompañada de Guillermo en un Mercedes Benz plateado evitando el conocido Range Rover y ambos se escabulleron por la entrada del establecimiento. Era un día gris, frío y con chubascos en Londres y a nadie le gustaba la idea de esperar las diez horas que demoró el primogénito George en nacer. 

Para sorpresa de literalmente todo el mundo, a las 11:00 AM llegó desde el palacio de Kensington el anuncio oficial de que la duquesa había dado a luz a una niña a las 8:34 esa mañana, solo dos horas y media después de haber ingresado. Desde allí en adelante los acontecimientos se sucedieron rápidamente. Un sonriente William salió a las 16:00 horas saludando al público y a la prensa apostada frente a la puerta y manejando su auto se dirigió a casa a buscar a su hijo George para presentarle a su hermanita. Se piensa que el duque, que siempre ha sido muy protector con el pequeño, quiso hacer un guiño a la actitud que tuvo su propio padre Carlos cuando lo llevó a conocer a su hermano Harry recién nacido en el mismo hospital de Saint Mary. 

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Al llegar, el principito George se robó el corazón de las masas cuando agitó su mano en lo que fue su primer saludo al pueblo británico y al mundo. Solo una hora después, salió Kate radiante con la nueva princesa en brazos. Guillermo, a su lado, las observaba tiernamente y como siempre compartió miradas cómplices con su esposa mientras ambos saludaban y mostraban a su hija orgullosos. Minutos después, se dirigían a su hogar londinense ubicado no lejos de ahí, en Kensington Palace. 

El hogar de Charlotte de Cambridge, al menos durante sus primeros meses de vida, estará fuera de Londres, en el condado de Norfolk. La residencia se llama Anmer Hall y se encuentra dentro de la propiedad de descanso de la reina Isabel en Sandringham. Curiosamente, su abuela, Diana de Gales, nació y creció en este pequeño pueblo. La vivienda ha sido renovada de acuerdo a los gustos más modernos de la pareja y se han hecho cambios para resguardar la seguridad de la familia, como la conversión de algunos garajes en casas para los guardaespaldas y empleados y la plantación de cientos de árboles para proteger su privacidad. Ha sido descrito como un edificio cómodo de 10 dormitorios sin mayores pretensiones. Aquí William y Kate tendrán la ayuda de un equipo que han elegido minuciosamente. En primer lugar esta la nanny de los niños y que ya ha ayudado a la duquesa a criar a George. Ella es la española María Teresa Turrión Borrallo, egresada de Norland College, establecimiento de gran prestigio que prepara incluso en artes marciales y en clases de manejo para evadir a los paparazzi. La otra pieza clave en la vida de los Cambridge es su ya mencionado secretario de prensa, Jason Knauf, de solo 30 años, quien anteriormente trabajó como consejero de la primera ministra neozelandesa y luego como jefe de medios del Royal Bank of Scotland. Natasha Clarke es la asistente personal de Kate y además la encargada de elegir varios de los looks para sus presentaciones oficiales. Fue probablemente Clarke quien estuvo tras la elección del vestido amarillo pastel con flores, de la diseñadora británica Jenny Packham, con que la duquesa salió del hospital horas después del nacimiento de Charlotte. 

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Mucho se ha hablado de las ventajas y desventajas de ser el spare heir (heredero de repuesto). Estos tienen los privilegios pero no los deberes de sus hermanos mayores, sin embargo hay en ellos una tendencia a descarriarse y a ser ovejas negras. Ha sido el caso de la princesa Margarita, el príncipe Andrés y hasta hace poco el díscolo Harry. Charlotte es la cuarta en la sucesión al trono y aunque es poco probable que algún día asuma, de seguro reinará en la prensa y en los circuitos de moda. Hace 65 años que no nacía una princesa en una posición tan prominente y Ana siempre estuvo más interesada en los caballos que en el glamour, pero es fácil imaginar que esta niña que nació con los genes de dos íconos de estilo como lo son Diana y su madre Kate, será el centro de atención de los medios y cada uno de sus vestidos será analizado y sus peinados imitados. Penny Junor, biógrafo de los príncipes William y Harry, opina que la llegada de una niña agrega una “nueva dimensión” a esta familia real dominada por hombres. ¿Será este el nacimiento de una nueva reina de corazones?