Pasó el día de la madre en Chile. Será que como en Argentina es en octubre no me interpeló en lo más mínimo, o será que ya no me interpela en lo más mínimo porque sí.

El día de la madre siempre ha sido para mí lo que ha sido el día del niño: una fecha un poco ruda. Y es que cumplo años el 8 de agosto. Sí, justo el día del niño, lo que siempre se materializó en ningún doble festejo ni doble regalo, sino regalos para mí y para mis hermanas. ¿Traumático? Sí, un poco. Algo muy parecido me pasa ahora para el día de la madre. No hablemos de que estoy tan lejos de la mía que quizá es un rechazo porque la extraño, porque eso es otro tema.

Desde hace un tiempo a esta parte el tema “maternidad” está latente en mi cabeza: “me enteré por la prensa”, despenalización del aborto en tres causales, comerse la placenta después de un parto en el agua y el reciente día de la madre. Sí, pueden ser algunos argumentos válidos, ¿cierto?

El fin de semana leí una entrevista que le hicieron a Érica Rivas en la revista Viernes de La Segunda, la actriz argentina que protagonizó uno de los “Relatos Salvajes” de Damián Zifrón, película nominada al Óscar en 2015. La misma se titula: “Una mamá salvaje” y allí hacen hincapié en su rol como madre con respecto a la vorágine de su carrera. Según lo cuentan en la nota, Érica fue mamá joven y ahora con 41 años tiene una hija adolescente.

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Me cuesta imaginar cómo la misma histérica celosa de la escena del matrimonio en Relatos Salvajes habla de manera tan serena acerca de su rol como madre. Sí, me resulta difícil separar la ficción de la realidad, más cuando la primera es tan salvaje y real que asusta.

Y es aquí cuando, en mi loca analogía y reflexión, me pregunto: ¿Qué hacemos con el miedo que sentimos cuando siquiera pensamos en la posibilidad de ser mamás? Bueno, me imagino que será algo parecido a lo que le pasó a Romina (Érica Rivas en el episodio “Hasta que la muerte nos separe”) cuando se enteró que se estaba casando con un infiel. Ah, no, quizá no es tan parecido. El ser mamá debe ser aún más temeroso e histérico.

Pero, claro, nos dicen que tenemos que ser madres pero no todas sabemos cómo hacerlo. Soy una convencida de que no es algo instintivo. Obvio que no, si yo soy mujer y no sé ni siquiera cómo sostener a un bebé. No sé cómo hacer para que no lloren, no sé cuándo es que tienen hambre y tampoco sé si él o ella saben cómo ser hijos. ¿Es mucho pedir? Bueno, quizá no sé si es el mejor razonamiento, tampoco sé si lo que hizo Romina está bien. Eso de sacar el instinto asesino no se asemeja a la maternidad pero sí a la histeria. De esta última tampoco puedo liberarme.

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