Recuerdos imborrables de esos compañeros de ruta y de tantas batallas… En este Día de los Enamorados, viudos de corazón escriben de puño y letra  al amor de su vida.

Juan Carlos Bistotto & Nelly Meruane

Nellycita querida:

Llega el mes de febrero y uno piensa en vacaciones o en otra época en giras por Chile con teatro y café concert. Estábamos fuera del departamento el Día de los Enamorados… Siempre era yo el que recordaba fiestas, cumpleaños y aniversarios. Aparecía con una rosa para ti, tú mirabas con dulzura, sonreías y decías:  “Gracias, mijito querido”.

Tantos aniversarios en nuestra vida. En algunos yo estaba de viaje, te llamaba por teléfono y te decía que buscaras en el segundo estante del librero o en un cajón: “Hay algo para ti y una tarjeta”. Era entretenido.

Una vez te llamé desde Alemania y te dije que debajo del cojín del sofá del living había algo para ti. Pedí que fueras a buscarlo, que yo te espero en el teléfono —¡cuánto habrá costado la llamada de larga distancia!—, hasta que escuché: “Ahhh, ¿y cómo esta falda de lana hecha en Chile llega a Caracas?”.

Cómo extraño aquellos 14 de febrero bailando en Las Brujas, felices, contentos, pisco sour, comida, música y tú girabas espléndida con el vestido plateado plisado de Nueva York que Jacky te regaló.

Hubo otros que lo festejábamos en casa. Yo cocinaba y tú ponías una mesa con velas y comíamos y yo repetía el disco con Erroll Garner al piano y tú suavemente me pedías tangos y boleros. Hubo otro que no festejamos. Estábamos enojados. Y cada uno partió a su cama en silencio. No había comida, tampoco música. A la hora no aguanté, me levanté y corrí a tu cama. Tú simulabas que dormías. Te desperté con amor  y disculpas, y nos dormimos  abrazados en silencio y sin palabras. 

 Recuerdo otro muy simpático, tú dijiste: “Hoy cocino yo, así que léeme una receta”. Elegí Fondue de Queso. Lo primero era frotar una olla con un ajo y tú preguntaste ,“¿por dentro o por fuera?”. Contesté que por dentro y respondiste: “¿el ajo se frota con piel o sin piel, se la saco?”. Decidimos cambiar la receta. Ya ni recuerdo qué comimos, pero me sorprendiste porque habías hecho un postre de leche asada. Me diste una buena porción y yo ansioso tomé una cucharada llena, pero no pude tragarla y te pregunté: ¿qué es esto? Y muy firme contestaste: leche asada. 

—¿Cómo asada si esto está crudo? ¿No lo pusiste al horno?

—Nooo, la puse al refri para que estuviera bien heladita.

Te recuerdo siempre cuando llegaste a las cinco de la tarde a la iglesia Los Dominicos ese 27 de septiembre de 1969 a casarte con este desconocido. Entraste emocionada con un vestido hermoso, sosteniendo en tu mano una peonía color rosa. Habíamos pololeado solo 45 días y una noche adentro del Fiat 500 en el Pollo Stop, te dije: ¿por qué no nos vamos a vivir juntos?, y tú respondiste: ¿y por qué no nos casamos juntos?

Grandes fueron tus papeles en teleseries como La Madrastra y después en teatro con Mama Rosa.

Pasaron los años y te despides del público chileno ganando el Altazor de las Artes Nacionales como Mejor Actriz de Teatro, el 2014, por Misia Elisa en Coronación, una extraordinaria adaptación de José Pineda sobre la novela de José Donoso.  

El país te recuerda siempre como la Cotocó y la Mama Rosa.

A Dios bendito siempre le doy gracias por los seres que me ha dado. A ti la mujer de mi vida, mi gran amor. Y hemos sido afortunados, ambos, porque hemos tenido y tenemos, grandes y muy queridos amigos.

Protege, Nellycita querida, a este Bistotto loco, trastornado, lleno de bravos, aplausos y amor por ti durante estos 49 años. Seguiré así hasta que volvamos a encontrarnos.

¡Hasta mañana!

¡Felices los enamorados, que siguen enamorados!

Febrero,  2019.

Juan Carlos Bistoto y Nelly Meruane- En Disney

Sylvia Soublette y Gabriel Valdés

Gabriel:

Van a ser ocho años desde que usted partió a regiones desconocidas y rodeadas de misterio. Sin embargo, su presencia está siempre viva entre nosotros; los niños (que ya no lo son) y yo misma. Lo está en nuestras conversaciones, nuestros recuerdos del pasado y en sueños tan reales que nos dejan la certeza de que volveremos a encontrarnos en un mundo mucho mejor que este, un mundo hecho de bondad, belleza y silencio.

Para mantener vivo su recuerdo en tanta gente que lo quiso, y que no olvida lo mucho que hizo por ellos y por el país en los fatídicos tiempos de la dictadura, donde expuso su vida saliendo a protestar a la calle, soportando ataques físicos y verbales contra su persona. Nuestros hijos, en especial María Gracia, están trabajando en la creación de una fundación que llevará su nombre. De esa manera, mantendremos el recuerdo de los hechos que parecen ignorar sus propios compañeros de ruta, cuando su persona no se menciona entre los nombres de las ilustres personalidades del pasado que fundaron y contribuyeron a hacer grande la Democracia Cristiana, y abrieron el camino a la democracia.

No me despido, porque, lo que ya le he dicho: su recuerdo vive y vivirá siempre entre los suyos, su mujer, hijos, nietos y biznietos.

Sylvia Soublette y Gabriel Valdés en 1964

Raoul Pinno & Liliana Ross

Lily:

Cómo extraño tu risa, esos ojos llenos de amor y volver a caminar tomados de la mano. Sé que estamos juntos y que me has ayudado silenciosamente a recorrer este nuevo sendero.

Nada ha cambiado en casa, tú lo sabes, y el jardín se ha llenado de flores con tus colores favoritos, las que acompañan en las noches al mirar el cielo tratando de encontrar esa estrella que me regalaste para mi cumpleaños.

Busco ese astro lejano, pues creo que estás allí junto a tus seres queridos que emprendieron ese viaje antes. Te imagino libre, feliz con tus ángeles y mirándonos para protegernos y guiarnos.

A diario sonrío y agradezco tu amor al compartir el regalo maravilloso que me dejaste: tu familia, la luz que me mantiene a tu lado. Leías todos los días, pero tu memoria ya no te permitía aprenderte un texto y eso te mortificaba. Sentías que no eras nadie al no estar trabajando, ya sea en cine o televisión. Que todos los días fuesen domingo eran un peso enorme… Pero los aprovechamos. Podíamos salir, ir donde Moira, donde Daniela, al Cajón del Maipo, a la playa, viajar. Incluso el 2016 fuimos por un mes a Italia, yo quería ver cómo te reencontrabas con Génova, una ciudad que querías tanto. Cómo la ibas a ver desde un transatlántico, de pequeñita miraste desaparecer aquella ciudad y ahora podías verla aparecer. Por eso hice todos los arreglos para salir de Nápoles en la noche y así llegar de mañana a Génova. O ese espectacular viaje a Buenos Aires, cuando pasamos por San Telmo, escuchamos el tango, nos miramos y empezamos a bailar. Nada importaba.

También está ese primer día de San Valentín en California, era 2009, estábamos quedándonos en Berkeley y de repente me di cuenta del día, así que fuimos a comer. Llegamos a un hotel tradicional y estaba decorado en forma preciosa, y bromeando pregunté si te había gustado lo que pedí, nos reímos y celebramos. Porque así eran nuestros días. Nos levantábamos felices, dormíamos felices. Para nosotros, todos los días eran San Valentín.

Lágrimas he derramado. Muchas preguntas sin respuestas llenan mi mente y cuando creo que no podré seguir solo este camino, me envías tu amor en esa mariposa blanca que de la nada vuela a mi alrededor.

Gracias amor de mi vida, mujer maravillosa, madre y amiga. 

Raoul Pinno y Liliana Ross - Buenos Aires 2004