Carolina sigue reinando en Mónaco. Su imagen envuelta en un vestido negro de lentejuelas revivió la época en que ejercía como primera dama. Un elegante déjà vu en medio de la gala Lights of Gaming en el casino de Montecarlo para la princesa y abuela más querida del principado.

Esto porque alejada de la primera línea protocolar, parece haber encontrado en sus siete nietos la felicidad plena. Así se le ha visto, en el último tiempo, pasando las vacaciones de verano e invierno con sus hijos y nietos. Normalmente elige alguna de sus propiedades para recibirlos: una finca en Saint Remy, en la Provenza (Francia), que compró con Stefano Casiraghi en 1990, poco antes de morir él; un piso en París, junto a Champs-de-Mars, muy cerca de la torre Eiffel; el palacete de tres plantas —donde ha vivido últimamente— conocido como La Vigie, en Montecarlo, que compró a Karl Lagerfeld estando casada con Ernesto de Hannover y, finalmente, la villa Clos Saint-Pierre, regalo de su padre, Rainiero III, también en Mónaco.

De hecho, en este último lugar realizó el baby shower de Charlotte hace unos meses. Varias publicaciones apuntan a que se vuelca tanto a los pequeños porque ella misma era muy cercana a su abuela paterna, Charlotte, a quien llamaba Mamou. Pero el papel de Carolina como la matriarca Grimaldi va más allá. También es muy cariñosa con sus cinco sobrinos: Luis y Pauline Ducruet y Camille Gottlieb (de Estefanía), y los mellizos Jaime y Gabriela (de Alberto).

Quienes la conocen dicen que siempre ha preferido su papel de madre, tía y abuela por sobre su posición de princesa, ya que ha sido su familia la que la ha acompañado durante los momentos más duros de su vida. Hace cinco años su hijo Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo convirtieron por primera vez a la princesa consorte de Hannover (continúa legalmente casada) en abuela con la llegada de su primer nieto Sacha. Hace unas semanas nació Balthazar el hijo menor de Charlotte Casiraghi con su prometido Dimitri Rassam Bouquet. Por cierto Carolina ha estado siempre muy presente, confirmando lo feliz que la hace este nuevo rol de superabuela.